Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

domingo, 23 de octubre de 2016

HOMENAJE A FRANCISCO GRANADO Y JOAQUÍN DELGADO. MADRID 7 DE OCTUBRE 2016




En este homenaje en el que se recordó la ejecución de Granado y Delgado, militantes de las Juventudes Libertarias (JJLL) intervine para recordar que también había mujeres en la resistencia antifranquista en el exilio que participaron en el mismo proyectos que estos dos jóvenes asesinados por la Dictadura franquista. Este texto reproduce mi intervención.

La guerra civil española tuvo también un componente de género. Las mujeres se jugaron en ella la larga genealogía de cien años que había ido trazando un camino de emancipación. El conflicto bélico  constituyó una experiencia de libertad y de responsabilidad sin precedentes para las mujeres, asumieron una gran novedad: la mujer tenía que vivir sola, salir sola y asumir las responsabilidades familiares sola, algo que siempre se había considerado imposible y peligroso.
El franquismo cortó de tajo ese camino de emancipación femenina y fue un duro correctivo para muchas mujeres que vivieron un largo y silencioso exilio interior en España o bien marcharon fuera.
Hoy estamos aquí para recordar un trágico suceso, la ejecución de Francisco Granado y Joaquín Delgado el 17 de agosto de 1963. Y estamos aquí también para recordar que existió una oposición al franquismo que no se rindió nunca, que una parte de dicha oposición era anarquista y que en ella había mujeres como no podía ser menos.
No son pocas las mujeres que a principios de la década de 1960 estaban integradas en el Movimiento Libertario en el exilio, una parte de ellas en las JJLL y cumpliendo diversas funciones relacionadas con Defensa Interior (DI). La mayoría de estas mujeres eran hijas de militantes de la CNT y sus parejas también formaban parte del Movimiento Libertario. Las más mayores habían participado en la guerra civil, las más jóvenes no lo habían hecho por su edad, incluso había mujeres francesas, italianas o inglesas vinculadas al antifranquismo libertario.

Sus nombres son menos conocidos que los de sus compañeros, pero es nuestra obligación rescatarlas del olvido, conocerlas y reivindicarlas: Placida Aranda, Jacinta Escudero, Rosa Beriain, Casilda Likiniano (La miliciana), Teresa Margalef, Montse Turtós, Jeanine Valet, Paquita Román, Alicia Mur, Julia Hermosilla y Sara Berenguer entre otras mujeres.

No podemos olvidar tampoco a Pilar Vaquerizo, la compañera de Francisco Granado que quedó viuda con un hijo y dos hijas, Richard, María y Roxana, la mayor con unos doce años.

Entre estas activistas destacaré cuatro: Alicia Mur, Paquita Román, Sara Berenguer y Julia Hermosilla (Sara y Julia relacionadas además con MMLL).

ALICIA MUR
Alicia Mur nació en 1935, hija de militantes de la CNT, empezó a  militar en Paris siendo adolescente en las JJLL y desde el comienzo de las actividades de DI aportó su colaboración y solidaridad.
Fue detenida en Madrid en octubre de 1966, junto a Luis Andrés Edo y otros, acusada de pertenecer al grupo “Primero de Mayo”. Alicia Mur se había desplazó a finales de agosto o principios de septiembre de 1966 a Madrid para alquilar un piso, que posteriormente debían utilizar unos compañeros para llevar a cabo una acción que ella desconocía por no tener que participar en ella. 
En diferentes medios se ha asegurado que este grupo preparaba el secuestro de un alto militar americano de la Base militar de Torrejón de Ardoz. Sin embargo, Alicia Mur en su relato de lo sucedido niega tal posibilidad y asegura que la acción, por lo que ella vivió, era confusa y poco preparada. La detención en Madrid se debió a un confidente que en todo momento informó de los pasos del grupo y que, obviamente, no fue detenido (Alicia lo nombra como "Martínez").
Juzgada el 4 de julio de 1967, se la condenó a tres años y medio y cumplió tres.

Paquita Román era hija de militantes de la CNT y ella se integró en las JJLL de Paris, desde el comienzo de las actividades de DI aportó su colaboración y solidaridad.
Ella e Yvette Parent fueron enviadas como enlaces de sondeo y cayeron en la trampa que les tenía preparada la policía española. Detenida en Madrid en septiembre de 1962 en relación con los jóvenes libertarios detenidos también en Barcelona, Zaragoza y Vigo ese mismo año. Estaba encarcelada cuando la ejecución de Granados y Delgado. Fue puesta en libertad a mediados de 1965.

SARA BERENGUER

Sara Berenguer nació en 1919 en Barcelona, hija de cenetista, trabajó desde los 12 años primero en una carnicería y luego en un taller  donde aprendió el oficio de corsetera. Durante la guerra se dedicó intensamente a la lucha formando parte de varios comités e integrándose en las JJLL, Consejo Nacional de SIA (Solidaridad Internacional Antifascista) y MMLL (ocupó la secretaría de propaganda de MMLL y más tarde la secretaria general). Dio clases como maestra de párvulos en el Ateneo Cultural de Les Corts[1].
Al acabar la guerra civil pasó a Francia y entre 1941-45 fue enlace de la resistencia antinazi.
A comienzos de 1960 aparece ligada a los grupos de acción antifranquista, tras la reunificación de CNT, al lado de Alberola, Mera, Cañete y otros. Junto a su compañero Jesús Guillén formaban parte de la base fronteriza de Béziers con que contaba DI. Su casa en Montady, rodeada de huerto y jardín que construyeron con sus manos, fue una plataforma para el exilio y refugio de grupos españoles libertarios que entraban y salían de España clandestinamente, como Granados y Delgado[2].

JULIA HERMOSILLA

Julia Hermosilla, menos conocida que Sara, nació en 1916 en Sestao, Vizcaya. Sus padres eran ambos de la CNT desde 1910. Julia fue militante de las JJLL desde los 17 años; cuando estalló la guerra y la revolución, Julia con 20 años se enroló como miliciana en Bilbao y fue herida gravemente perdiendo audición en ambos oídos.
A la caída de Bilbao se trasladó con su compañero y su familia a Santander y allí embarcaron hacia Francia. Estuvo dos meses en Francia y volvieron a entrar de nuevo a Cataluña. Embarazada dio a luz en octubre de 1937 a su hija Vida y en Barcelona trabajó en una fábrica de cintos para el Ejército. En esta ciudad es donde conoció a Sara y se hicieron amigas para siempre.
Pasaron de nuevo a Francia al acabar la guerra y en 1940 se integró en la resistencia contra los nazis. Acabada la II Guerra Mundial Julia pasaba a Bilbao y Barcelona clandestinamente llevando prensa y documentación.
Junto con su compañero Ángel Aransáez formaban parte de la base fronteriza de Bayona con que contaba DI.
Julia realizó con Joaquín Delgado misiones de contacto en 1960 o 1961, por cuenta del Comité Intercontinental, con los grupos de la CNT en España durante el proceso de reunificación. También realizó una importante misión de estudio de los alrededores del Palacio de Ayete en San Sebastián para el proyecto de atentado contra Franco de 1962.
No podemos glosar aquí las vidas de todas las activistas que participaron en el mismo proyecto que Granados y Delgado, pero si recordar que estas mujeres además de militar, trabajar y sufrir penalidades, criaron a sus hijos e hijas y desde su humildad siempre pensaron que no habían hecho nada importante. Compartían con el anarquista Ramón Acín que nosotros no tenemos santos, nosotros no tenemos apóstoles, nosotros no tenemos ni mártires; pero tenemos corazón y somos amigos del amigo y camaradas del camarada[3].
Algo parecido les escribía la octogenaria Julia en una carta a Sara Berenguer el año 2002:
Somos una gran familia, vivimos con las mismas inquietudes. Luchamos por nuestras ideas ayudando a todo aquel que llama a la puerta, esas ideas que tantos dolores de cabeza nos dieron pero que cada día que pasa me siento más identificada con ellas (…).





[1] Antonina Rodrigo (2003): Mujer y exilio 1939. Flor del Viento, Barcelona, pp. 89-90.
[2] Antonina Rodrigo (2003), p. 98.
[3] Ramón Acín, “Florecicas”, Solidaridad Obrera, 23 de marzo de 1923,
No he conseguido encontrar ninguna fotografía de Paquita Román.

jueves, 13 de octubre de 2016

EUROPA ¿HACIA DÓNDE CAMINAS?


Hay que disociar una salvadora riqueza de diferencias de la larga crónica de aborrecimientos mutuos.
GEORGE STEINER

Las historiadoras Soledad Bengoechea y María-Cruz Santos afirmaban en un reciente artículo que tenemos mala memoria y que hace años que el huevo de la serpiente se ha vuelto a implantar con timidez en este continente. En los últimos años se han agudizado las desigualdades y las clases trabajadoras no tienen un proyecto ilusionante, tras la caída del comunismo y la desarticulación de la izquierda, para combatir las graves consecuencias de la crisis económica actual incentivada por el neoliberalismo.
A ello deberíamos añadir que la historia, o se ha convertido como dice G. Steiner en ese gran museo de los pasados sueños[1], o en materia de manipulación al servicio del nacionalismo, con lo que casi nadie parece conocer que estamos transitando por un camino que nos puede conducir de nuevo al abismo.
Steiner afirma que Europa se suicidó al matar a sus judíos[2]. La destrucción de seis millones de judíos europeos, la destrucción del mundo de Mahler, Alban Berg, Hofmannsthal, Broch, Kafka, Celan, Karl Kraus, Walter Benjamin, fue la destrucción del espíritu europeo, de la idea de Europa. Con la pérdida de dicho espíritu no quedó nada de Europa excepto una entidad sin cultura, sin alma, puramente geográfica, económica. La Europa de los banqueros, de la troika, que conocemos hoy.
Una Europa en la que la extrema derecha, presente en numerosos parlamentos europeos, extiende la idea de que la UE quita soberanía a los países miembros, especialmente el control de las fronteras y la libre circulación de trabajadores/as de la UE. En sus discursos las posiciones más ultras defienden ideas y propuestas nacionalistas radicales y xenófobas con total descaro al haberse olvidado del tejido social europeo que dichas posiciones provocaron la muerte de 100 millones de europeos/as entre 1914 y 1945.


La extrema derecha tiene un apoyo interclasista con una destacada incidencia entre las clases trabajadoras descontentas, empobrecidas y aterrorizadas por diversas amenazas obscenamente incrementadas y manipuladas por los medios de comunicación (un reflejo de ello fue el resultado electoral en Gran Bretaña favorable a la salida de la UE). La escalada de posiciones en los parlamentos europeos de partidos ultras (neonazis, neofascistas, racistas, antiinmigrantes, hipernacionalistas, antieuropeístas, casi siempre islamófobos e incluso violentos) ya no sorprende a nadie por lo generalizado que resulta. Han crecido en Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bulgaria, Hungría, Austria, Holanda, Bélgica, Francia, Polonia… La deriva autoritaria ha seducido también a otros partidos que desde el poder, sin ser de extrema derecha, están aplicando medidas que son parecidas[3].
Europa tiene una gran riqueza lingüística, cultural y social que ha construido, a lo largo de su historia, un pródigo mosaico que con frecuencia convierte una distancia trivial, una separación de veinte kilómetros, en una división entre mundos[4]. Así fue en la primera mitad del siglo XX y el saldo de personas que pagaron con la vida fue muy elevado. Si Europa sigue el camino del nacionalismo, convertido en una religión; una religión secular cuyo dios es la nación[5], no es improbable que, al igual que en el periodo de entreguerras el fascismo llevó esa idolatría al más alto nivel hasta ahora conocido, podamos seguir una senda parecida de la mano de la extrema derecha en el siglo XXI
¿Sabremos reconducir la situación y salvar la riqueza de diferencias de la larga crónica de aborrecimientos mutuos[6]? ¿Seremos capaces de no mirar hacia otro lado y articular una alternativa de emancipación y de humanismo secular?





[1] George Steiner (2007): La idea de Europa. Siruela, Madrid, p. 70
[2] George Steiner, 2007: 22.
[3] Soledad Bengoechea y María-Cruz Santos, La deriva europea. Dues historiadores repassen la presència de la ultradreta als parlaments europeu. 21-07-2016.  https://directa.cat/actualitat/deriva-autoritaria-europea
[4] George Steiner, 2007: 72.
[5] Josep R. Llobera (1996): El dios de la modernidad. El desarrollo del nacionalismo en Europa occidental. Anagrama, Barcelona, p. 197.

[6] George Steiner, 2007: 73.

lunes, 3 de octubre de 2016

RAMÓN Y KATIA ACÍN. EL ARTE CONTRA LA VIOLENCIA



Dice Imre Kertész, en el ensayo “El intelectual superfluo”, que la tarea del arte es oponer el lenguaje humano a la ideología, recuperar la capacidad de imaginación y recordar al hombre su origen, su verdadera situación y su destino humano. Por eso la opción del arte solo puede ser radical.

Ramón Acín (Huesca, 1888), representante del arte de vanguardia de los años de entreguerras utilizó el arte de forma radical para denunciar la negra noche: la muerte, la falsedad de la máscara, el clero y las creencias que conducen a la oscuridad del fanatismo, la guerra, el maltrato animal o la violencia social aparecen en sus dibujos a lápiz sobre papel con un lenguaje expresionista y lleno de emociones que pretenden retornar a la armonía humanista.



La luz se expande a través de su opción radical por un arte como antídoto frente a la violencia y a través del compromiso social e individual con el anarcosindicalismo y con la libertad que conllevaba dicha opción ideológica. Por eso el recorrido concluye con la posibilidad de la revolución social, unir luz, vida y transformación, y para ello nada mejor que la educación, la transformación de la persona a través del conocimiento.


Muchos pensadores y escritores como Kertész, Vasili Grossman, Primo Levi, George Steiner o José Saramago consideran que la bondad es lo que en última instancia, ante una grave situación de violencia como la vivida en los años treinta y cuarenta, salva al ser humano y Acín era, por encima de todo, un hombre bueno. Un hombre que hubiera encajado muy bien en la Internacional de la Bondad que Saramago decía querer fundar si hubiera podido.



Acín soñaba con un mundo que suprimiera las injusticias sociales, un mundo respetuoso con la naturaleza y los animales que la habitaban, un mundo que permitiera el acceso de las clases populares a la educación y la cultura, un mundo sin violencia, sin estado, un mundo libre. Su pensamiento de rebelde ácrata lo sentenció a muerte un mes después del  golpe de Estado y del inicio de la guerra y la revolución. Diecisiete días después fue fusilada también su compañera Concha Monrás y sus dos hijas, Katia y Sol, quedaron huérfanas en una España en guerra. Muchos años después Katia expresó todo ese horror plásticamente como puede apreciarse también en la exposición que puede visitarse gratuitamente en la cuarta planta del IAACC Pablo Serrano de Zaragoza.


viernes, 23 de septiembre de 2016

SALVADOR GURUCHARRI Y TOMÁS IBAÑEZ, Insurgencia libertaria. Las Juventudes Libertarias en la lucha contra el franquismo.

Estamos ante un ensayo histórico en el que se trata un episodio de la historia, la actuación de las Juventudes Libertarias (JJLL) contra el franquismo, en el que los autores reconstruyen la evolución de esta organización en base a documentación escrita y recuerdos propios. Pero en la obra hay también reflexión crítica desde el presente y eso le añade interés desde mi punto de vista.
Me parece muy oportuno el título de Insurgencia libertaria puesto que a través de sus páginas vamos conociendo el  levantamiento contra la autoridad franquista que las JJLL protagonizaron, especialmente en la década de 1960.
Aunque en algunos capítulos, la descripción de reuniones y acuerdos resulta excesivamente prolija, también es cierto que el probable desconocimiento del tema por parte del lector/a hace preciso concretar estos aspectos para poder comprender los sucesos que protagonizó dicha organización.


Las JJLL formaban parte del llamado Movimiento Libertario Español (MLE) junto con la CNT y la FAI, la derrota en la guerra civil y el exilio posterior provocó diferencias internas respecto a la manera de afrontar la larga lucha contra la Dictadura. El tema principal de este ensayo fue la decisión, por parte de una generación joven que no había combatido en la guerra civil, de aprovechar la constitución de Defensa Interior (DI) en 1961, decidida por el conjunto del MLE, para llevar a cabo una línea de hostigamiento frontal al franquismo (p. 266) que tenía como objetivo principal el propio dictador.
Al compás de la descripción de las acciones llevadas a cabo por las JJLL vamos conociendo las reticencias primero y la clara oposición después de un sector del MLE ligado a una corriente capitaneada por Federica Montseny y Germinal Esgleas. En este enfrentamiento se percibe un cierto choque generacional y de mentalidad respecto a la mejor manera de enfrentarse al franquismo así como el temor del sector Montseny-Esgleas de perder la tolerancia de la que gozaba en Francia el MLE. De hecho así ocurrió puesto que las JJLL llegaron a ser ilegalizadas en este país.
El entorpecimiento de las acciones de DI nos muestra una actitud poco acorde con la óptica libertaria al utilizar métodos marrulleros para desprestigiar a las JJLL en lugar de debatir las diferencias existentes de forma abierta y clara.
También aparece al socaire de la descripción de las acciones de DI, la eficacia y la coordinación de las policías española y francesa que, por otro lado, se enfrentaban a unas acciones que contaban con pocos medios económicos y con unos activistas bastante inexpertos. Las detenciones y, especialmente, la ejecución de dos activistas, Francisco Granados y Joaquín Delgado en 1963 selló el final del DI.
Las acciones de hostigamiento continuaron unos años más fuera del territorio español pero las JJLL quedaron “tocadas”, siendo los sucesos del mayo del 68 francés, con la aparición de nuevas sensibilidades libertarias, lo que marcaría el ocaso definitivo de dicha organización juvenil. Por otro lado la CNT en el interior se fue diluyendo y perdiendo fuerza durante los años sesenta quedando reducida a dimensiones testimoniales y eso también contribuyó al debilitamiento y alejamiento de lo que ocurría en España por parte de las organizaciones del exilio.
En conclusión, un interesante libro que relata un aspecto parcial del MLE que ayuda a entender lo ocurrido en el exilio y, en cierta manera, las disensiones y enfrentamientos que se trasladarán a España a la muerte de Franco cuando se reconstruya la CNT. 

martes, 13 de septiembre de 2016

¿TERCERAS ELECCIONES EN ESPAÑA?

Cuando me acucian con un nuevo argumento, 
tengo derecho a considerar que aquello a lo que 
no puedo responder, lo responderá otro.
MICHEL DE MONTAIGNE, Los ensayos, p. 856

Desde el escepticismo que me inspiran las convocatorias electorales y las posibilidades de transformación desde las instituciones, no deja de asombrarme la capacidad que tiene la clase política para desoír el resultado electoral de dos elecciones y considerar necesarias  unas terceras (y quién sabe si unas cuartas).
Decía Muñoz Molina sobre mi admirado Fernán Gómez que su escepticismo era fruto de estar eternamente en minoría, no discutiré esta afirmación del escritor jienense, pero él conoce muy bien las ideas que tenía Fernán Gómez y que explican mucho mejor su escepticismo o el mío hacia tantas cosas, entre otras la política institucional.


Los partidos políticos con más diputados y sus cabezas de lista, todos hombres por cierto (en eso que poco cambio se produce en la política española), no han alcanzado a comprender que quienes han votado no desean un sistema bipartidista, sino un sistema multipartidista en el que el pacto se haga necesario para reconducir la política del ejecutivo al Parlamento, eso tan rimbombante de devolver al pueblo la soberanía.
Sin embargo ese mandato que esgrimen para lo que les conviene en cada momento, no son capaces de cumplirlo. La clase política no está acostumbrada al pacto, al diálogo, a ceder, a acordar. Se refugian en huecas palabras, en la coherencia (ni uno solo de los cuatro primeros partidos podría afrontar una prueba de coherencia de sus promesas electorales), en el pudor a mancharse las manos, en objetivos de cortas miras. En realidad detrás solo hay cálculos basados en encuestas, en estudios, en previsiones de lo que pueden pensar electores y electoras, cuando lo que piensan ya ha sido expresado dos veces casi seguidas. Detrás solo hay la defensa del líder del partido, de los intereses particulares del partido (obtener más diputados/as en las siguientes elecciones por lo coherentes que han sido), de si se puede desbancar al partido más afín para polarizar la situación y volver de nuevo al bipartidismo (el PP se quiere comer a Ciudadanos y Podemos al PSOE o a la inversa).

El Roto
Los partidos políticos existen para ser depositarios de la soberanía popular (sigo con su cuestionable discurso, pero hoy no toca este tema varias veces tocado en este espacio), para ser capaces de canalizar el voto y resolver problemas. La realidad es que los partidos son una casta sin capacidad para articular una solución a la fragmentación del voto y que muestran con total nitidez la farsa de su manera de entender la democracia. Su incompetencia les hace merecedores a sus dirigentes de la dimisión en bloque. Lástima que nadie sea capaz de canalizar un plante organizado y colectivo de la ciudadanía si se convocan unas terceras elecciones, porque ¡¡NO NOS REPRESENTAN!!


sábado, 3 de septiembre de 2016

GEORGE STEINER, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler.


Diversas entrevistas con la periodista francesa Laure Adler, entre 2002 y 2014, permiten conocer, aunque sea solo como una  introducción, el pensamiento y la vida de Steiner. Su juventud, su educación en Estados Unidos y sus opiniones sobre temas muy diversos, desde el judaísmo al tema de la lengua, la música, los libros, las humanidades o la muerte.

Steiner no tiene pelos en la lengua, desde un tono mordaz y crítico repasa muchos temas saltándose en numerosas ocasiones lo que denominamos “políticamente correcto”. Desde esta posición heterodoxa no teme cuestionar el feminismo (y autoras como Hannah Arendt, Simone de Beauvoir o Simone Weil), el psicoanálisis o el marxismo. Se puede estar de acuerdo o no con Steiner, pero en todo caso encontraremos argumentos sólidos, y de una extensa erudición, que siempre nos harán pensar y cuestionarnos nuestras propias convicciones. Encontramos además en este libro múltiples recomendaciones lectoras: Lobo Antunes, Beckett, Arthur Koestler, Paul Valery, Paul Celan o las poetas Ajmátova y Tsvetáyova.

El apartado que más me ha gustado es el que se titula “Ser un invitado en la Tierra. Reflexiones sobre el judaísmo”. Leyendo sus respuestas he encontrado muchos aspectos que coinciden con mi manera de entender temas que vuelven a ser hoy fundamentales. Steiner está convencido de que no tener raíces (en un terruño concreto, en un hogar que de un centro de gravedad a la persona), algo que suele ser considerado como negativo, puede permitir combatir el chauvinismo, el odio racial y el miedo al otro. Respetando que para otras personas sea fundamental tener esas raíces, Steiner (y humildemente yo misma) considera necesario intentar liberarse de esos aspectos negativos que suele tener el ser humano como animal territorial que es.


Este “flotar en el aire” que Hitler achacó a las personas de religión judía por no tener raíces, le permiten a Steiner reflexionar sobre el misterio de la condición judía. Y en esa reflexión se muestra claramente antisionista, aunque reconoce que la existencia de Israel en un milagro indispensable en el que un día sus hijos o nietos encuentren su único refugio. Pese a ello prefiere pensar que el judío tiene una misión: la de ser peregrino de las invitaciones (29), es decir, en la tierra somos todos invitados y debemos aprender a ese arte tan difícil de sentirse en casa en todas partes. En cada lugar en que vivamos aportar lo mejor de nosotras mismas y si hay que hacer la maleta y marchar, hacerlo.

Dadme una mesa de trabajo y ya tengo una patria. No creo ni en el pasaporte –cosa ridícula- ni en la bandera. Creo profundamente en el privilegio del encuentro con lo nuevo (30).

Su antisionismo se basa en el privilegio que ha tenido el pueblo judío, hasta la formación del Estado de Israel, de no haber tenido el poder necesario para maltratar, torturar o expropiar a nadie en el mundo.
Antinacionalista radical, se siente orgulloso de ser apátrida.

Temas como la excelencia intelectual judía, los chantajes del judaísmo al ser humano (el monoteísmo, el cristianismo y el marxismo), el crecimiento del antisemitismo en países en los que apenas hay judíos como Hungría, Rumanía, Polonia o la propia Inglaterra, la historia o el Islam, son temas sobre los que reflexiona en este apartado.

Una entrevista jugosa que nos abre muchos temas para indagar en su obra. Para finalizar, el título de la entrevista, Un largo sábado, viene del Nuevo Testamento y del esquema de viernes-sábado-domingo. Es decir: la muerte de Cristo el viernes con la noche que se cierne sobre la noche; luego la incertidumbre del sábado en el que no sucede nada, y luego la resurrección del domingo:
Es un esquema de una fuerza sugestiva ilimitada. Vivimos la catástrofe, la tortura, la angustia, luego esperamos, y para muchos el sábado no acabará nunca. El mesías no vendrá y el sábado continuará (124).

martes, 23 de agosto de 2016

ESCRITORAS ANARQUISTAS: UNA APROXIMACIÓN AL TEMA


Acostumbramos a dar por sobreentendido el significado de las palabras y para muchas personas los términos anarquismo y rebelión tienen connotaciones muy diferentes e incluso contrapuestas. Anarquista es aquel que rechaza el gobierno y, por tanto, que existan personas con poder que impongan su voluntad al resto. Aunque parecido, el término ácrata va más lejos al señalar que se renuncia además a la búsqueda y ejercicio del poder[1]. De aquí que sea más acertado hablar de rebelión, que de revolución, entendida esta como subversión de los valores más profundos y enraizados en cada persona. La rebelión no es solo económica, es contra la opresión que brota de todos los ámbitos de lo social. Por su dimensión ética convierte la cultura y  la educación en  elementos fundamentales. Por eso también se fija en aspectos claves de la existencia: alimentación, salud, familia, amor, sexualidad, relación y respeto a la naturaleza, etc. Desde la opresión, el sujeto de la rebelión es la humanidad, todos los que sufren la opresión, como señaló el movimiento de las plazas del 15 M, el 99%.

En el siglo XIX cuando arraigó el anarquismo en España existía una división que tendemos a olvidar, la frontera entre la escritura y la oralidad.  La escritura marcaba una diferencia de clase: se abría una brecha entre hablantes y escribientes, iletrados o letrados. No dominar la lectura y la escritura era percibido por las clases trabajadoras como una carencia, el anarquismo batalló para llenar ese vacío partiendo, muchas veces, de una formación académica mediocre y básica o a través del autodidactismo. Algunos/as anarquistas sabía leer y escribir pero su mundo era el oral, quizás por ello daban tanta importancia a la palabra escrita como semilla de rebelión que, si se extendía, podía acabar con la opresión.


No es raro, por tanto, la proliferación de escritores y escritoras dentro del mundo ácrata, así como la fundación de periódicos y revistas, de vida efímera muchos de ellos, pero que constituía un elemento clave de su idiosincrasia, mucho más que las orsinis o las stars (bombas y pistolas) que el poder ha convertido en signo de identificación del  anarquismo. Donde había un anarquista había un periódico y, por tanto, obreros/as ilustradas.
Una anécdota sobre este tipo de obrero/a ilustrada se produjo durante la visita de Einstein a Barcelona, cuando el científico mostró interés por ir a un local de la CNT y el 27 de febrero de 1923 se encontró con una sala llena de obreros/as puestos en pie rindiendo un homenaje al científico alemán que afirmó: Vosotros sois revolucionarios de calle y yo soy de la ciencia.
Un ejemplo de obrera ilustrada es Teresa Claramunt (1862-1931)[2], obrera textil cuya formación académica se limitó a los estudios primarios hasta los diez años y que escribió centenares de artículos en la prensa anarquista, una obra de teatro estrenada en 1896, titulada “El mundo que muere y el mundo que nace” (estrenada por la Compañía Libre de Declamación formada por obreros y acompañada por el quinteto musical, Fraternal)[3] y un  folleto de dieciséis páginas en 1905, su obra más extensa, titulado La mujer Consideraciones generales sobre su estado ante las prerrogativas del hombre. Un texto breve pero excepcional,  especialmente en una mujer obrera.
Claramunt reconocía en La Mujer la especificidad de la opresión femenina al señalar que las mujeres sufrían una subordinación por razón de sexo y que el hombre era el responsable de dicha opresión, aunque el tirano llevara blusa y alpargata. Admitía también la existencia de un sistema patriarcal construido sobre el principio de la desigualdad de sexos. Eran las mujeres, por tanto, las que tenían que tomar la iniciativa para acabar con las desigualdades y con tal fin desarrollar su lucha con plena autonomía. Teresa Claramunt sentó, de esta manera,  los fundamentos del feminismo anarquista obrerista. 

FEDERICA MONTSENY

Pero Teresa, que utilizó la palabra escrita, destacó como maestra en el arte de la palabra oral. De ella decía Federica Montseny (1905-1994) que tenía una voz impregnante, una voz que atraía enseguida, destacaba como oradora por su fuerza expansiva, simplista, por su simpatía, que atraía las almas. Federica afirmaba que Teresa no tenía cultura, no usaba frases floridas, pero tenía el instinto certero del Pueblo[4]. Hablaba con verdad se dirigía al otro, lo interpelaba y le hacía ingresar dentro de su espacio sensorial, lo conmovía y el otro aceptaba ser conmovido. Sin embargo, para comprender bien el alcance de la palabra nos faltan los gestos y las mímicas que la acompañaban.
La propia Federica Montseny fue otra mujer escritora, con formación proporcionada por su madre, Teresa Mañé (1865-1939), ya que nunca fue a la escuela. Mañé, amiga de Teresa, tuvo formación como maestra y es otra de las pioneras del feminismo anarquista que escribió y dio vida, junto con su marido Juan Montseny, a una de las revistas anarquistas más interesante, La Revista Blanca[5] (que tuvo dos épocas, la primera entre 1898 y 1905, la segunda entre 1923-1932).
Federica fue una destacada dirigente y una de las intelectuales anarquistas más prolíficas, escribiendo sobre temas de muy diversa índole. Se dio a conocer mediante su colaboración en La Revista Blanca y en El Luchador, dirigido por su padre, ambas publicaciones le sirvieron para divulgar su pensamiento a través de unos 600 artículos. Además se publicaron quince folletos, dos novelas y alrededor de cincuenta cuentos publicados dentro de las series de La Novela Ideal y La Novela Libre publicadas por la editorial de La Revista Blanca[6]. Las novelas sociales, casi siempre referidos a la clase obrera, eran textos breves de treinta y dos páginas que partían de la realidad propia creando héroes y heroínas de barriada que desafiaban a patrones, padres autoritarios, caciques o curas. Estas novelas se introdujeron en los hogares obreros y sus protagonistas formaban parte de las conversaciones vecinales, sindicales o de los cafés de las cooperativas. Estas pequeñas novelas posibilitaban el debate, la exclamación, la simpatía o el odio hacia personajes y temas conocidos por quienes las leían. Tuvieron un éxito extraordinario y se llegaron a hacer tiradas de diez mil ejemplares, llegando algunas a los cincuenta mil[7].
La II República fue un importante momento de visibilidad de las mujeres en la esfera pública, sin embargo conviene no olvidar que había existido una genealogía de cien años, desde la formación de los primeros núcleos de utópicas en la década de 1830, que unió a mujeres de manera ininterrumpida por eslabones de sororidad y que hizo posible este florecimiento de la presencia femenina a partir de 1931. La Constitución republicana permitió la igualdad jurídica entre los sexos y favorecieron un desembarco de las mujeres en el espacio público y, en concreto, en el campo de la escritura. Es el caso de Lucía Sánchez Saornil, Amparo Poch y Mercedes Comaposada, las fundadoras de la revista Mujeres Libres (mayo de 1936), o la propia Federica Montseny y otras mujeres anarquistas.

LUCÍA SÁNCHEZ SAORNIL
Al producirse el alzamiento militar, miles de mujeres irrumpieron en el escenario público en defensa de la República y/o de la revolución social. Durante la guerra las mujeres alcanzaron una visibilidad y un reconocimiento jamás logrado. Algunas llegaron a desempeñar responsabilidades políticas como fue el caso de la anarquista Federica Montseny primera mujer ministra en España al detentar la cartera del recién creado Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.
Montseny nombró como colaboradoras a la Dra. Mercedes Maestre (UGT) en Sanidad y a la Dra. Amparo Poch (“Mujeres Libres” y CNT) en Asistencia Social, cuando esta se trasladó en el otoño de 1937 a Barcelona fue directora del Casal de la Dona Treballadora dedicado a la capacitación de la mujer obrera. En los pocos meses que Montseny fue ministra (nov. 1936-mayo 1937) elaboraron, entre otros proyectos, uno de Despenalización del Aborto, inspirado en el que había aprobado el Conseller anarquista de la Generalitat, García Birlán.
Lucía Sánchez Saornil participó activamente y se involucró en el proceso revolucionario puesto en marcha con el golpe de Estado y  escribió poemas como el de “Madrid, Madrid, mi Madrid” o el “Himno de Mujeres Libres”, poemas incluidos en su “Romancero de Mujeres Libres” (1938), en el que aparecen recogidos poemas que, con tono exaltado, casi de arenga, relataban acontecimientos históricos de la guerra. Estos poemas escritos desde la militancia, a vuelapluma, buscaban la comunicación inmediata para exacerbar los sentimientos revolucionarios. Escritos con un lenguaje directo, natural y desprovisto de todo recurso que pudiera oscurecer la inteligibilidad del contenido. También en las ediciones de Mujeres Libres apareció el folleto “Horas de revolución” que recogió colaboraciones periodísticas publicadas en los primeros meses de guerra[8].
La actividad intensa de Lucía continuó durante el año 1937, tanto en “Mujeres Libres”, ya que asistió y glosó los acuerdos tomados en su Conferencia Nacional y asumió el cargo de Secretaria de la Federación Nacional, como en su faceta de escritora, ya que asistió al XI Congreso de escritores antifascistas. Umbral se trasladó a Barcelona en los últimos días de 1937, o los primeros de 1938, y Lucía y Mery marcharon también a esta ciudad. Igual decisión adoptó Solidaridad Internacional Antifascista (SIA)[9] que renovó su Consejo Nacional  con la incorporación, entre otros, de Lucía en Prensa y Propaganda. En mayo de 1938 Lucía asumió la función de Secretaria General[10].
 La vida de Lucía, igual que la de miles de mujeres comprometidas en el bando republicano, fue una lucha constante por negar la sumisión femenina impuesta por el franquismo. La dictadura fue un duro correctivo para estas mujeres. 
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[1] Desarrolla este tema, Félix García Moriyón, “Existe una identidad anarquista”, Libre Pensamiento, nº 86, primavera 2016, pp. 6-13.
[2]Laura Vicente (2005): “Teresa Claramunt. Des de l’altre banda de la “perfecta casada”. La dona sotmesa al “tirano de blusa y alpargata”. Cercles, Universitat de Barcelona, 8. Laura Vicente (2006): “Los inicios del feminismo en el obrerismo catalán. Un folleto de Teresa Claramunt”. Arenal, 13.
[3] Laura Vicente (2006): Teresa Claramunt. Pionera del feminismo obrerista anarquista. Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, pp. 123-125.
[4] Federica Montseny (1938): “La mujer en la paz y en la guerra”, Conferencia celebrada en el Centro de Mujeres Libres. Publicaciones Mujeres Libres, Barcelona, p. 12.
[5] Sobre esta revista es interesante el libro de Dolors Marín i Silvestre y Salvador palomar i Abadia (2006): Els Montseny Mañé un laboratori de les idees. Publicacions de l’Arxiu Municipal de Reus, Reus. En la revista colaboraron escritores como Dorado Montero, Unamuno, Giner de los Ríos, Cossió, Azcárate, Benavente, Brossa o Clarín.
[6] Mary Nash (1975): “Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil”. Convivium, 44-45, pags. 73-99, p. 74.
[7] Sobre este tema ha escrito Dolors Marín (2010): Anarquistas. Un siglo de movimiento libertario en España. Ariel, Madrid, pp. 212-213.
[8] Rosa Maria Martin Casamitjana (1992): “Lucía Sánchez Saornil. De la vanguardia al olvido”. DUODA, Revista d’Estudis Feministes, núm. 3, págs. 60-61, p. 48.
[9] SIA fue creada en un Pleno Nacional de la CNT en Valencia el 15 de abril de 1937. Su finalidad era humanitaria y política.
[10] Lucía Sánchez Saornil (2014): Poeta periodista y fundadora de Mujeres Libres. Introducción y selección de Antonia Fontanillas Borràs y Pau Martínez Muñóz. Madrid, La Malatesta, pp. 50-51.