Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

domingo, 23 de octubre de 2022

«A MI AIRE»

 


«A mi aire» (4 agosto)

Me gusta esta afirmación del sociólogo Émile Durkheim: «Hacer una manifestación es como bailar para hacer llover». No obstante, quizás bailar es no resignarse a ser solo sed y la espera de calmarla.

«A mi aire» (11 agosto)

La montaña me hace mucho bien, mi carácter necesita altura, manantial, verde, estrellas, rocas y piedras, flores, olores y silencio lleno de rumores.

«A mi aire» (18 agosto)

No guardar silencio, empatía y respeto ante las víctimas de terrorismo (17 A, en Barcelona) es repugnante.

«A mi aire» (25 agosto)

Hoy, mientras caminaba, me han adelantado corriendo un hombre y una mujer (ya sé que la teoría queer hace tiempo que plantea que valoramos si una persona es hombre o mujer por el aspecto exterior: ropa, forma de caminar, cabello, etc.); ambos llevaban ropa deportiva muy similar. Mientras los miraba me ha venido a la cabeza la diferente constitución física de ambos (y eso que los veía de espaldas). Enseguida he pensado sobre el significado de esa diferencia, por ejemplo, a la hora de correr. La verdad es que no tengo ni idea si influye o no, lo que tengo claro es que esa diferencia no explica la inferioridad, la vulnerabilidad o la discriminación.

Un pensamiento muy simple, cierto, pero pensad que estaba caminando, sudando y cansada (y eso que eran las 7:30 h de la mañana).

«A mi aire» (1 septiembre)

Este verano está siendo muy duro en cuanto a las condiciones climáticas: temperaturas muy elevadas durante muchos días seguidos y muy poca lluvia. La sequía y los incendios se adueñan aquí y allá de la masa forestal. Si llueve, llueve mal y cae piedra de unas dimensiones desmedidas que destrozan todo lo que pillan a su paso (incluso la muerte de una pequeña).

La vertiente social es que hay pobreza energética y mucha gente no tiene recursos para afrontar este calor. La calidad de vida se deteriora y las personas más vulnerables enferman y mueren.

Pensemos en lo que hacemos y en lo que consentimos que hagan las grandes empresas, principales culpables del cambio climático.

«A mi aire» (8 septiembre)

Leer a mi aire tiene sorpresas muy agradables. Entre otras que se produzcan conexiones asombrosas e inesperadas entre ellas. Leo un libro de dos trotskistas sobre su experiencia en la Guerra Civil y me aparece un nombre: Jaume Miravitlles de ERC (Comisario de Propaganda de la Generalitat en 1936). A la vez leo un libro de Jordi Amat sobre la historia política catalana desde el franquismo hasta la actualidad y aparece recogido el momento en que Jaume Miravitlles regresa a España tras su exilio en la década de los sesenta.

Que maravilla cuando se produce la circularidad de las lecturas.

«A mi aire» (15 septiembre)

Vivo la investigación histórica con verdadera pasión. No lo concibo de otra manera.

Siempre he sido una historiadora atípica porque no me ha acogido nunca la institución que facilita (académica y económicamente) el trabajo de investigación. Siempre he investigado al margen de los canales convencionales (de ahí el nombre de mi blog: Pensar en el margen) y aunque el sacrificio ha sido mucho, la libertad que me ha proporcionado ir «a mi aire» ha sido mucho más grande.

Mañana día 16 presento mi libro en Alicante (por si hay alguien por aquí que viva allí o cerca) en la sede de la Universidad, C/ Ramón y Cajal nº 4 a las 20 h.

«A mi aire» (22 septiembre)

Mañana empieza el otoño, lo espero con ansia y con devoción.

Necesito urgentemente que termine el calor, que se tamice la luz, que se acorte el día, que todo se adormezca.

Preciso el viento que haga caer las hojas, la lluvia que refresque la tierra, las calles, que se pose en los árboles y en los ríos.

No tardes mucho.

«A mi aire» (29 septiembre)

Cuando las personas nos echamos a la calle hartas de aguantar el ejercicio del poder de manera jerárquica, tiránica, empobrecedora para la mayoría y dominadora (eso también sucede en las democracias, no solo en los sistemas totalitarios)… sale al espacio público lo mejor de la gente. Esas explosiones es difícil que provoquen cambios profundos (aunque solo desde ellas tenemos alguna oportunidad), pero resistir nunca será fracasar.

Mi admiración a las mujeres y los hombres iraníes que salen a la calle por la muerte de Amini.

jueves, 13 de octubre de 2022

CONVERSACIÓN QUE NO HA PODIDO SER CON ANTONINA RODRIGO (II). Alicante, 17 de septiembre 2022

 

                          Antonina Rodrigo en Ca La Dona, 2018 aproximadamente

LAS MUJERES EN LA HISTORIA

Uno de los aspectos que destaca en la investigación histórica de AR es su dedicación para desentrañar el papel de las mujeres en la historia. Desde el principio tuvo claro que, si las mujeres no investigaban su pasado, nadie lo haría por ellas. Le ha interesado desterrar los falsos criterios sobre las mujeres y descubrir a las marginadas y, en particular, a las mujeres trabajadoras. 

Mi dedicación al papel de la mujer en su lucha por la emancipación surgió al conocer la trayectoria de secular desigualdad que, en todos los órdenes, arrastraba a través de la Historia, y en tiempos de mi juventud, muy agudizada en la Granada de postguerra,

Me interesó pronto descubrir esa legión de marginadas que, a través de los tiempos, bajo una opresión política o social, trabajaron,  estudiaron, escribieron, crearon arte. Mujeres que lucharon en silencio, porque les estaba prohibido manifestar cualquier inquietud intelectual, incluso social, especialmente, la mujer trabajadora. Su esfuerzo por ordenar las labores caseras, armonizando la atención a su familia con extenuantes jornadas, en fábricas y talleres, en el campo, hasta en la mina. Las tejedoras, las cigarreras, las cuadrillas de obreras que descargaban en los puertos y muelles el carbón o el pescado, y que luego, cuando los hombres regresaban de faenar en la mar, los ayudaban en el arrastre de la pesca que después ellas mismas vendían por calles y plazas, transportándola en cestos y carpanchos sobre el rueño, en sus cabezas. Sin olvidar los continuos partos. Vemos sus fotografías y parecen viejas, cansadas, con sonrisas tristes, sin poder cuidar debidamente a sus hijos, que se les morían sin asistencia alguna. Y todavía las había que militaban en los sindicatos obreros.

La represión del franquismo impuso un silencio impune a las generaciones siguientes, si acaso sonaban nombres punteros como los de Federica Montseny o Dolores Ibárruri. Si ellas, con su enorme dimensión pública, permanecieron ausentes de la historia, la labor de las líderes obreras quedó sumergida. Por ejemplo, la referida a la Federación de Mujeres Libres y a sus fundadoras: Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada, Amparo Poch y Gascón, Lola Iturbe.

Durante la posguerra, cuando se hablaba de estos personajes en las escuelas, si es que se llegaba a hablar, nos pintaban sus imágenes distorsionada. 

Yo misma creí durante un tiempo que Federica Montseny era una torera,  porque mi madre me dijo que era una mujer que llenaba las plazas de toros. Hasta que un día, una compañera me dijo que Federica era una demonia, con cuernos, rabo y todo. Aquello me descolocó al personaje, y le dije a mi madre que, además de torera, era una demonia. Mi madre me advirtió, que no me lo creyera, Federica llenaba las plazas de toros hablando a la gente humilde de justicia y libertad para el mundo del trabajo. Cautelosa, me sugirió que no dijese nada a mi compañera, ni a nadie.

Era urgente recuperar y reivindicar su memoria diseminada. Por fortuna, hoy la lucha de la mujer, su resistencia y su compromiso es estudia-da en ensayos exhaustivos por investigadores/as.


EXILIO Y TESTIMONIOS PERSONALES

Antonina ha utilizado en muchas ocasiones las fuentes orales, es decir, los testimonios personales que grababa y que sigue conservando. Los testimonios no solo son para ella una fuente histórica, sino que son mucho más.

El encuentro con las gentes del exilio fue revelador Ellos /as me enriquecieron, me hablaron de sus luchas por un mundo más justo, en lo cultural y lo social; sobre todo para sus hijos e hijas, era su aspiración suprema. Me mostraron la otra cara de nuestra historia, una visión muy diferente de la que se enseñaba en escuelas y púlpitos. Supe por ellos y ellas porqué se habían marchado, porqué habían resistido un exilio lleno de nostalgia, la sinrazón de vivir en países con otra cultura. Lamentaban la separación de los suyos y de sus lugares, el tiempo perdido para la superación personal. Se dolían del daño irreparable, al quedar España marginada del proceso histórico progresista iniciado por la II República, tras siglos de monarquías que vivían en otro tiempo. Pero, ante todo, supe de la salvaje represión y las ejecuciones, que duraron hasta el mismo año de la muerte del dictador.

Después de la influencia de Mariana de Pineda, en mi adolescencia y primera juventud, ellas y ellos fueron mi universidad en el terreno sentimental y social.

UNA ÉPOCA: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL Y FRANQUISMO

Una gran parte de las investigaciones de Antonina se han centrado en esta etapa de la historia, un periodo que sigue generando polémicas y enfrentamientos en la actualidad. Los motivos de esta elección. Un personaje muy admirado por AR es Federico García Lorca,

Con la proclamación de la II República, se había iniciado un gran despliegue cultural, en el que se integraba el proceso de liberación de la mujer. Se avanzó para todos, y especialmente para la mujer, en los fundamentos básicos de una democracia: la igualdad legal en el terreno intelectual y en el laboral, la libre disposición de sus bienes, el derecho al divorcio, la legalización del aborto asistido, la investigación de la paternidad.

Después la mujer volvió a lo suyo, al hogar. A la mujer casada se le cerraron las puertas del mercado laboral y se depuró exhaustivamente a maestras y profesoras para ejercer el control de la sociedad, suprimiendo los valores republicanos de igualdad y libertad. El ostracismo con que la España vencedora fulminó un tiempo tan fecundo ha sido para mí motivo de profunda reflexión y estudio.

Desaparecieron las líderes obreras. Puedo atestiguar lo que hicieron siempre: Seguir en la brega, mantener sus convicciones políticas, en la clandestinidad o a pecho descubierto. Cuando llegaron los libertadores con su retórica medieval la mujer comprendió, en toda su magnitud, lo que suponía haber perdido la guerra. De ahí que volviera a comprometerse en la postguerra, en la clandestinidad solidaria con perseguidos, con encarcelados, con los familiares de los vencidos. También fue destacada su participación en la lucha armada junto a los guerrilleros.

En el exilio francés, se unieron a la resistencia como un ejército invisible, muchas acabaron deportadas a los campos de exterminio nazis.

Dentro de nuestras fronteras la historia de la resistencia tuvo caracteres heroicos, frente a la cruel represión de los vencedores: terror, persecución, torturas, fusilamientos, el miedo, el hambre, el frío, el desamparo, la humillación y las cabezas rapadas. ¡Lo que fue el hacinamiento en aquellas cárceles!

Como granadina, uno de mis amores es Federico García Lorca. Durante mucho tiempo fue un rumor apagado, pero en Granada hubo miles de Federicos: su propio cuñado Manuel Fernández Montesinos, alcalde de Granada; albañiles, maestros, carpinteros, profesores; y mujeres comprometidas y valientes, bordadoras, modistas, jornaleras, intelectuales, amas de casa... corrieron la misma suerte que Federico.

«NO DIGAS QUE ERES ANARQUISTA, DI QUE ERES LIBERTARIA»

Esta recomendación se la dio a Antonina, Sara Berenguer. Pese a ello, Antonina Rodrigo no ha renunciado nunca a decir que es anarquista. Un día me dijo tranquilamente que era lo único sensato que se podía ser en estos tiempos.

 

 

lunes, 3 de octubre de 2022

CONVERSACIÓN QUE NO HA PODIDO SER CON ANTONINA RODRIGO (I). Alicante, 17 de septiembre 2022

 

ANTONINA RODRIGO ENSAYANDO A GARCÍA LORCA (mayo 2022)

Estaba prevista una conversación con Antonina Rodrigo en los actos, organizados por CGT en Alicante, para recordar el 85 Aniversario de la Federación Nacional de Mujeres Libres (agosto 1937).

Pero Antonina no pudo asistir por motivos de salud, así que indagando en dos textos suyos de este año pudimos reproducir una conversación sin estar ella. Los textos son: 

El Pregón de la feria del libro, Granada, 13 de mayo de 2022.  

El Discurso con motivo de su investidura como doctora honoris causa por la Universidad de Granada, 14 junio 2022


LOS LIBROS

Comparto muchas cosas con Antonina, entre ellas nuestro interés por los libros.

Estoy convencida que la identidad de una persona no la define la sangre ni el territorio sino las decisiones intelectuales y éticas que cada persona toma a lo largo de su vida. Los flujos culturales dan forma a nuestro pensamiento y comportamiento, estos vienen en gran parte de las lecturas.

Veamos algunos apuntes sobre la importancia que tienen para Antonina los libros.

Durante la primera y oscura postguerra, en una edición para niños de Don Quijote de la Mancha, los alumnos granadinos del colegio republicano de doña Paquita Casares Contreras aprendimos a leer y, al mismo tiempo, a vislumbrar realidad e ideal al modo crítico cervantino.

En mi adolescencia compraba aleluyas en las tiendas de chamarileros de la calle de Elvira, pequeños comercios con toda clase de objetos viejos, herrumbrosos y polvorientos. Para mí eran lugares mágicos, la mercancía se amontonaba a puerta de calle: cosas inauditas, imprevistas, libros, estampas, romances. La suciedad la quitábamos con goma de borrar, frotábamos los Lopes de Vega, los Calderones, los Cervantes; por supuesto, no había Lorcas, ni Machados, ni Hernández, por la sencilla razón de que estaban prohibidos por la censura franquista.

HISTORIA: LAS BIOGRAFÍAS 

Conocí a Antonina allá por 2005 cuando estaba realizando la biografía de Teresa Claramunt. Desde mi perspectiva, las biografías tienen interés cuando no están centradas únicamente en el personaje, sino que partiendo del sujeto individual y del relato de su vida, lo incluye y lo integra en los análisis políticos y sociales de la época.

¿Cuándo empezó su afición por la Historia? La primera biografía que publicó fue la de Mariana Pineda aparecida en 1965, luego vinieron otras muchas.

En tercero de bachillerato estalló mí aventura con la historia, en las clases de don Antonio Domínguez Ortiz, catedrático de Geografía e Historia, en el Instituto Ángel Ganivet. Un profesor motivador y próximo. Para mí, una niña, fue un encuentro revelador, una verdadera epifanía creativa. Su sencillez, su entrega al trabajo, la voluntad de ser accesible, su cercanía, su interés por mis inquietudes y mis primeros escritos, iniciaron una relación ininterrumpida, que llegó hasta el fin de sus días.    


Mi primer libro estuvo dedicado al teatro infantil. Quise hacer un estudio sobre la mujer en la historia de Granada y descubría monjas escritoras. Creo que la mujer, íntimamente, siempre ha escrito como una forma de defensa, de reacción, de salvación, de autoestima y crecimiento personal. Entre estas mujeres, refulgía un personaje lleno de luz: Mariana de Pineda, única   mujer que tenía una estatua en Granada.

De chica la había conocido como personaje de una canción   popular:

 

¡Oh, qué día tan triste en Granada que a las piedras hacía llorar

al ver que Marianita se muere en cadalso por no declarar!

 

La historia de Mariana es la de una mujer que lucha en la sombra, frente al poder, por un ideal, hasta dar la vida. El suyo fue el compromiso de una mujer revolucionaria contra la tiranía absolutista de Fernando VII, ejecutada al rechazar el indulto que le ofrecían a cambio de la delación de sus compañeros de causa. Durante los años que duró mi investigación, me quedé prendida y prendada de su ética y de su valentía. Hoy nos sigue guiando, desde el pedestal de su estatua, como icono de libertad y defensa de los derechos civiles.

Mariana es una figura con la que crecí. Representa un papel activo en mi toma de conciencia. Desde entonces me dediqué a los estudios biográficos, en especial sobre la mujer.


viernes, 23 de septiembre de 2022

LA LIBERTAD AMOROSA EN EL CAMPO ARAGONÉS EN 1936

 


La lectura del testimonio de Antoine Gimenez, titulado: Del amor, la guerra y la revolución. Recuerdos de la guerra de España del 19 de julio de 1936 al 9 de febrero de 1939, resulta deslumbrante. Antoine Gimenez, italiano, resulta ser Bruno Salvadori, un anarquista que vivió el nacimiento y la actividad de las milicias anarquistas desde el inicio de la Guerra Civil en el Frente de Aragón.

El relato de este anarquista italiano no se queda solo en las actividades militares en el frente de batalla dentro del Grupo Internacional vinculado a la Columna Durruti, sino que no duda en incluir diversos aspectos de la vida cotidiana que muestran que la revolución va mucho más allá de que el pueblo estuviera armado o de las colectivizaciones. Y es que la revolución, si lo es, tiene que ser una revolución de la vida, de la existencia, una mutación cultural profunda que, curiosamente, suele considerarse irrelevante. Así que nuestro italiano no duda en escribir (en 1974) sobre las comidas, sobre los momentos de ocio, sobre sus amistades, su segunda familia en Pina, un pueblo de unos dos mil habitantes muy cerca de Zaragoza, o de sus relaciones amorosas.

Este último aspecto le valió el desprecio de los posibles editores cuando los buscó y no los encontró ni en Francia ni en España. Entre quienes lo rechazaron se encontraban algunos con la etiqueta de libertarios que le propusieron al autor que se lo publicarían si suprimía los pasajes «escabrosos», algo que Antoine Gimenez no acepta.


Este libro está acompañado por otro volumen, con más páginas que las que tiene los Recuerdos del italiano, cuyos autores son Los Gimenólogos, un grupo de historiadores-investigadores no profesionales interesados en todo lo relacionado con la Revolución Social que se dio en amplias zonas de la España de 1936. La gimenología es la ciencia que estudia las andanzas de los ilustres y utópicos desconocidos/as. Este volumen se titula En busca de los Hijos de la Noche[1] (unidades de francotiradores que recibieron dicho nombre) y está formado por 82 notas de larga extensión vinculadas al libro de Antoine Gimenez, notas biográficas de varias personas que aparecen en el libro y seis anexos.

Es la nota nº 45 la que me ha llamado la atención y voy a reproducir en parte. Se trata de una nota relacionada con la libertad sexual y amorosa que describe Antoine Gimenez:

«Para quienes duden de la realidad de esa libertad amorosa en el campo aragonés de 1936, veamos otros testimonios recogidos por la historiadora Hanneke Willemse. Según una antigua habitante de Albalate de Cinca, la revolución social aportó pocos cambios en la vida de las mujeres adultas de este villorrio agrícola. Por el contrario, convulsionó la de las jóvenes solteras. ¡Nada de curas, nada de autoridad pública para señalar con el dedo las parejas no casadas! Muchachas y muchachos estaban siempre juntos y compartían las mismas ideas: militaban en la Juventudes Libertarias.

Un antiguo militante de la Columna Durruti señala por su parte que

a partir del año 1933, se produjo una cierta evolución en materia de relaciones sexuales. Sí que se hablaba de amor libre. […] Y hasta hablábamos de anticonceptivos. […] [Pero] las chicas no se dejaban tocar.

Cuando volvió del frente, en diciembre de 1936, para descansar en el pueblo, comprobó que su hermana y todas sus compañeras exhibían públicamente sus relaciones, y no rehuían de tener relaciones sexuales. Él mismo se acostaba con su amiga Rosalía. Ahora bien, si su padre lo hubiera sabido, ¡le habría matado!

Dicho de otro modo, y Gimenez nos lo deja ver, las madres podían ser cómplices de las hijas, con el fin de que el padre no se enterara… Puede que las jóvenes aragonesas hubieran ganado cierta confianza en sus comportamientos puesto que la nueva comunidad aldeana ya las consideraba un poco más como individuos de cuerpo entero. O bien porque se encontraban un poco más entregadas a sí mismas debido a los trastornos producidos en la vida cotidiana. Félix Carrasquer, que participó activamente en la colectividad campesina de la misma Albalate de Cinca, evoca en parte la cuestión en su libro:

En cuanto al llamado conflicto generacional, no puede decirse que dentro de las colectividades existiera realmente; porque […] la tradicional oposición de estos últimos no llegó a darse de una manera sistemática ni con la radicalización de otras veces. […]  el principio de autoridad

 […] estaba siendo socavado gracias al impacto de las colectividades, cuyo modelo de relación basado en la participación libre y solidaria actuaba de catalizador entre la habitual intransigencia de los mayores y la rebeldía de los jóvenes […]».

Una nota (que no he reproducido completa) que tiene un interés fundamental para indagar en aspectos poco tratados cuando se estudia la vida de las milicias en el frente o las colectividades en las que, aparentemente, las mujeres tuvieron poca relevancia. O al menos eso parece a día de hoy.



[1] Los dos libros están publicados por la editorial Pepitas de calabaza en 2009.

martes, 13 de septiembre de 2022

TOMÁS IBÁÑEZ Y SU EXTRAÑA FIDELIDAD AL ANARQUISMO

 


Conocí a Tomás Ibáñez con la lectura de su primera compilación de artículos (¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas) publicado en 2006. Le acompañé en la presentación en Barcelona de su segunda compilación publicada en 2017 (Anarquismos a contratiempo) y reseño con sumo placer esta tercera (Anarquismos en perspectiva. Conjugando el pensamiento libertario para disputar el presente)[1]. Entre medio de estas recopilaciones hemos compartido redacción de la revista Libre Pensamiento y unas cuantas conversaciones, a menudo en trayectos de tren.

Los títulos de esta colección de textos escritos a lo largo de sesenta años indican mucho de la posición de Tomás: «anarquismo sin dogmas», «anarquismos a contracorriente» y «anarquismos en perspectiva». En primer lugar, esa extraña fidelidad al anarquismo que él mismo reconoce y que le ha llevado a reflexionar sobre los anarquismos desde 1962. En segundo lugar, que haya pasado del singular al plural en sus dos últimas compilaciones (anarquismos), resulta acertado puesto que no hay uno sino muchos anarquismos, la anarquía es un fenómeno que se construye por prácticas contingentes y cambiantes, que no puede seguir siendo ella misma si no varía, no hay pureza original que haya que guardar como si de un templo sagrado se tratara. Y, por último, su vocación antidogmática, a contratiempo, puesto que cuando Tomás pone los anarquismos en perspectiva incide en la importancia de pensar y actuar a contratiempo, pero sin dejar por ello de pertenecer a nuestro tiempo. Su deseo de sintonizar con el presente y, a la vez, contradecirlo de manera radical, provoca que, a veces, coseche mala reputación por su insistencia en reflexionar sobre la constante necesidad de renovación del pensamiento anarquista. Agita las aguas y eso no siempre es bien recibido.

En Anarquismos en perspectiva, ha agrupado sus textos en tres bloques: el encaje en la situación actual y sus perspectivas de evolución, las cuestiones teóricas del pensamiento anarquista que tendrían que renovarse, y el actual totalitarismo y las prácticas de resistencia necesarias.

En estos textos Tomás vuelve sobre temas sobre los que le interesa pensar y repensar, reflexionar, profundizar: anarquismo y revolución, el poder/dominación, el Estado, la libertad, el contexto actual y las tensiones que produce en el anarquismo.

Hay una sugerente afirmación de Louis Mercier Vega que aparece reproducida en este libro señalando que «el militante anarquista debe aprender a vivir y a actuar en medio de una selva de signos de interrogación». Hombres y mujeres anarquistas hemos perdido por el camino en los últimos cincuenta años las certezas que el anarquismo histórico tenía y que tantos logros cosechó en este país. Y es que los anarquismos han visto desintegrarse, como bien explica el autor, el marco referencial que había servido de guía: la ideología de la Ilustración. Queda minada la confianza y las certezas que nos había legado la Modernidad: la hipervalorización de la razón, el universalismo que postula el carácter absoluto de los valores, la afirmación de la centralidad y autonomía de un sujeto transparente a su propia conciencia y la creencia en el progreso.

¿Y qué queda en su lugar? Incertezas, confusión, miedo, inseguridad…

¿Cómo seguir enfrentando y resistiendo a los dispositivos de dominación que se van transformando en el transcurso del tiempo histórico? ¿Qué conservar del anarquismo histórico, es decir, cuál es la invariante anarquista? ¿Cómo dejar por el camino el lastre que impide la renovación para construir un neoanarquismo(s)?

Como bien decía Mercier Vega: una auténtica selva de signos de interrogación.

Hay demasiados dogmas arraigados que cuesta cuestionar, muchas tensiones en torno a la manera de entender el poder o la libertad, la añoranza de un único sujeto de las luchas y no la fragmentación organizativa actual, la facilidad con que caemos en esencialismos, la idea de revolución como «vuelco total», la importancia de profundizar en el concepto tan de moda de la prefiguración, y tantos otros temas sobre los que el autor nos provoca, nos agita, nos remueve individual y colectivamente.

Tomás Ibáñez no da soluciones, da pistas con la vida en el centro, instrumentos de análisis, propuestas de prácticas de resistencia ante el totalitarismo de nuevo tipo que avanza. Ese totalitarismo de hoy se ha visto ayudado por epidemias como el covid, guerras, tecnología de última generación que ayuda a desarrollar un modelo de poder/dominación basado en la gestión de la vida y en el control productivo y normalizador de las poblaciones (el biopoder que anticipó Foucault).

 Anarquismos en perspectiva, como se recoge en el título, pretende disputar el presente, no rendirse, resistir. Por eso Tomás Ibáñez dedica su libro a «quienes mantienen vivo el deseo de revolución y lo manifiestan en sus prácticas cotidianas de lucha».

 



[1] Por orden cronológico, las editoriales que han publicado estas compilaciones son: Anthropos, Virus y Descontrol.