Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

martes, 23 de febrero de 2021

LA NECROPOLÍTICA Y ACHILLE MBEMBE

 



La primera vez que escuche esta palabra fue a una amiga, yo hablaba de la política del capitalismo suicida que plantea la novedosa idea de que a ciertos sectores de la población se los considera desechables y ella mencionó este concepto de «necropolítica». Es característica del capitalismo actual la cosificación del ser humano, el cuerpo se convierte en mercancía, susceptible de ser desechada.

La racionalidad del mercado es la que está decidiendo a quién es necesario proteger y a quién no, cuáles son las vidas que se van a apoyar, quienes van a encontrar sostén para su salud. Hay políticas que buscan explícitamente la muerte de ciertas poblaciones y otras que crean las condiciones de negligencia sistemática que provocan la muerte de tantas personas.

Foucault habla del biopoder: término para referirse a un régimen inédito que toma como nuevo objetivo y vehículo de acción el bienestar de la población y la sumisión corporal y sanitaria de sus ciudadanos/as. Sería el antecedente de la necropolítica de Achille Mbembe. O como dice Elisabeth Falomir Archambault en la Introducción  del libro Necropolítica[1], este concepto es el envés de la noción foucaltiana de biopoder y una concepción radical y transgresora de la relación entre Estado y ciudadanía.

La necropolítica es una suerte de contrabiopoder ligado al concepto de necrocapitalismo, capitalismo que organiza sus formas de acumulación de capital como un fin absoluto que prevalece por encima de cualquier otra lógica o metanarrativa. Por tanto, la necropolítica se refiere al uso del poder social y político para dictar cómo algunas personas pueden vivir y como algunas deben morir. La soberanía es el poder de dar vida o muerte, en definitiva, plantea el derecho a exponer a otras personas a la muerte.

¿Cómo se ha llegado a la necropolítica? La respuesta es que es uno de los numerosos imaginarios de la soberanía propios de la modernidad. La percepción de la existencia del «Otro» como un atentado a mi propia vida, como una amenaza mortal o un peligro absoluto cuya eliminación biofísica reforzaría mi potencial de vida y de seguridad. La segregación de las personas que deben morir supone el control en el campo biológico dividiendo a la especie humana en diferentes grupos y subgrupos y estableciendo una ruptura biológica entre unos y otros.

Esta visión y este poder es profundamente racista y está inscrita en la forma en que funcionan todos los Estados modernos. El Estado nazi abrió la vía a la consolidación del derecho a matar, que culminó con la «solución final», combinando las características de un Estado racista, mortífero y suicida. Las premisas materialesdel exterminio nazi pueden localizarse en el imperialismo colonial y en los mecanismos técnicos de ejecución de las personas desarrollados entre laRevolución Industrial y la Iª Guerra Mundial.

La relación entre la modernidad y el terror provienen de fuentes múltiples que Achille Mbembe repasa en este ensayo como el mundo colonial y la esclavitud, las prácticas políticas del Antiguo Régimen o la Revolución francesa.

[En el libro hay otro interesante ensayo titulado: «Sobre el gobierno privado» indirecto centrado especialmente en África].

 

 



[1] Achille Mbembe (2011): Necropolítica. España, Melusina.

sábado, 13 de febrero de 2021

CUERPO POLÍTICO NEGRO

 


La RAE define al cuerpo como un conjunto de partes que forman un ser vivo, se puede agregar a este concepto inicial, el lenguaje simbólico significado por la cultura, estableciéndolo entonces, como una categoría política. Por ello, el cuerpo lo podemos considerar como lugar de lo político.

El cuerpo político marca una diferencia con el cuerpo «natural» que sería el objeto del discurso médico. Al margen de si existe esta diferencia entre cuerpo natural y cuerpo político, importa hacer hablar el cuerpo y configurar su lenguaje desde su poder intrínseco, inherente, inalienable, para generar colectivamente configuraciones culturales hacia lo comunitario.

Hemos empezado por el título del libro[1] porque en su brevedad me llamó mucho la atención cuando me lo enseñaron, confieso que pensé que se refería a cuerpos de mujeres y no es así aunque ellas están presentes en este libro.

El libro está compuesto por diecisiete textos de autores y autoras (hay unas líneas biográficas de cada una de estas personas) de diferentes épocas, edades, géneros y, supongo, situaciones sociales. Los textos tienen contenidos diferentes, algunos de ellos sorprendentes, como el dedicado a las «Políticas del pelo negro» o la diferencia entre la población negra procedente de la esclavitud y la que procede de la inmigración reciente en el texto de «La construcción de Afroamérica».

En todo caso, aunque los temas son muy diferentes, todos los textos giran en torno al cuerpo político negro, en definitiva, al racismo en Estados Unidos. Ese racismo hacia el cuerpo negro va aflorando, va hablando, va sintiendo, a lo largo de todos y cada uno de los textos. Su lectura nos va conduciendo a una triste conclusión: la población negra nunca ha sido aceptada en Estados Unidos en pie de igualdad con la población blanca. Siempre ha sido maltratada utilizando los métodos más zafios y groseros o los métodos más refinados y sutiles, pero siempre considerándola como un problema en su propio país.

Me he acercado a aspectos del racismo en los que nunca había pensado porque el racismo es muy simple y muy complejo a la vez y tiene muchos recovecos que los estudios de este libro van desvelando poco a poco. Romper con la invisibilidad del racismo es importante y, en ese sentido, este libro habla del lenguaje político del cuerpo negro y enuncia tanto como ha sufrido, y sufre, en Estados Unidos. Nos ayuda a pensar y vivir el cuerpo de otras formas que sean críticas con los modelos hegemónicos, y nos acerca a todo lo que un cuerpo puede ser y lo que nos gustaría que fuese, desde una perspectiva transformadora.



[1]Mireia Sentís (compiladora) (2017): Cuerpo político negro. Madrid, ediciones del oriente y el mediterráneo/BAAM

 

miércoles, 3 de febrero de 2021

PARADIGMA DE GOBIERNO O PARADIGMA DEL HABITAR

 

El Consejo Nocturno (CN) [1] no es un autor o autora, ni un colectivo u organización. Su existencia, como dicen en la Introducción, está en la órbita del Partido Imaginario o del Comité Invisible y es solo «de ocasión»: sus miembros se limitan a reunirse en momentos de intervención y, en este caso, se sitúan en México.

Este libro habla de los territorios, de cómo defenderlos, de cómo vivir autónomamente en ellos, fuera y en contra del poder. Optan por luchas heteróclitas, es decir, que no se ajustan a las normas.


La Metrópoli

El centro de la reflexión se ubica en la Metrópoli, espacio del capital por antonomasia en el siglo XXI. Como tal espacio, la Metrópoli impulsa el culto al crecimiento. Los nuevos «Jinetes del Apocalipsis» suman muchos más de cuatro: cambios climáticos, agotamiento genético, contaminación, colapso de las diversas protecciones inmunitarias, aumento del nivel del mar y cada año millones de refugiados que huyen.

La Metrópoli es la organización misma de los espacios y de los tiempos que persigue directa e indirectamente, racional e irracionalmente, el capital; organización en función del máximo rendimiento y de la máxima eficiencia posibles en cada momento.

Bajo la Metrópoli, los humanos experimentan constantemente una destrucción de todo habitar. Lo que ofertan los poderes metropolitanos es hacer intercambiables, como el resto de las cosas en el sistema mercantil de equivalencia, todos los lugares que podían guardar algún principio de habitabilidad. Lo que predomina bajo la Metrópoli es una condición generalizada de extranjería.

El individuo metropolitano no sabe hacer nada, provoca la imposibilidad, por tanto, del habitar y de toda praxis autónoma, en definitiva, del estar en el mundo[2]. En un orden que no reconoce afuera alguno, el enemigo solo puede ser interno, lo cual exige un control generalizado y sin precedentes de todos aquellos lugares del continuum metropolitano que representan potencialmente una desestabilización, una falla, un ingobernable, es decir, todos los lugares.

Habitar

Si las críticas se centran solo en el aspecto económico del dominio capitalista, apenas se pueden percibir la proliferación de mecanismos de reestructuración del capital en múltiples dimensiones (la vida cotidiana, el sexo, el cuidado, la amistad, el agua, el transporte, etc.). La Metrópoli, esta especie de Imperio que se quiere incontestable, pretende anular toda perturbación, toda desviación, toda negatividad que interrumpa el avance infinito de la economía. Pero el CN sostiene que «existe una constelación de mundos autónomos erigidos combativamente y en cuyo interior se afirma siempre, de mil maneras diferentes, una férrea indisponibilidad  hacia cualquier gobierno de los hombres y las cosas (…)»[3].

Por tanto, la alternativa tiene que basarse en la ruptura con cualquier avatar del paradigma de gobierno en favor del paradigma del habitar[4]. La política que viene está completamente volcada al principio de las formas-de-vida y su cuidado autónomo antes que a cualquier reivindicación de «abstracciones jurídicas» (los derechos humanos) o económicas (la fuerza de trabajo, la producción).

El paradigma de gobierno hace de nosotros  unos lisiados y nos separa de nuestra propia potencia. «Se trata por tanto de procurarse una presencia integra a partir de la cual podamos organizarnos para tomar de nuevo en nuestras manos cada uno de los detalles de nuestra existencia, por ínfimos que sean, porque lo ínfimo es también dominio del poder»[5]. Esto pasa por la fractura de las individualidades, pasa por el encuentro con los aliados y la conformación de un nuevo pueblo donde los afectos y los saberes  autónomos expulsen de entre nosotros a todo «experto» en gobierno y biopolítica.

«Una potencia (…) es índice de sí misma, permanece siempre autónoma con respecto a cualquier forma de poder, no lo tiene como una norma para ser. (…). (…) se trata siempre de componer un tipo de actuar político que permanezca autónomo y heterogéneo luchando cuerpo a cuerpo con la ley sin jamás cederle terreno, al mismo tiempo que persevera en la búsqueda de una salida fuera de sus arquitecturas categoriales»[6].

Habitar es devenir ingobernable, es fuerza de vinculación y tejimiento de relaciones autónomas[7]. Es necesario construir comunidad que tiene como norte la creación de poder popular. Con una doble vertiente: que sean iniciativas por fuera del mercado y del Estado; y que las gestionen los mismos miembros del movimiento de forma colectiva.

Devenir autónomos es entrar en contacto con todas las escalas y detalles de nuestras existencias. Habitar es un entrelazamiento de vínculos. Es pertenecer  a los lugares en la misma medida en que ellos nos pertenecen. Es estar anclados. Habitar antes que gobernar entraña una ruptura con toda lógica productivista.

Las zonas de autonomía son «agujeros negros ilegibles para el poder, una constelación de mundos sustraídos a las relaciones mercantiles (…)»[8]. Autonomía absoluta supone que no se entablan relaciones con el Gobierno. Cambiar el mundo sin tomar el poder, sí, pero constituyendo una potencia.

 


[1] Consejo Nocturno (2018): Un habitar más fuerte que la metrópoli. Logroño, Pepitas de Calabaza, pp. 46-48.

[2] Consejo Nocturno, p. 54.

 [3]Consejo Nocturno, p. 9.

[4]Consejo Nocturno, p. 10

[5] Consejo Nocturno, p. 81.

[6] Consejo Nocturno, p. 74.

[7] Consejo Nocturno, p. 88.

[8] Consejo Nocturno, p. 119.

sábado, 23 de enero de 2021

José Álvarez Junco, Dioses útiles. Naciones y nacionalismos

 


Como se señala en la contraportada de este libro, pocos problemas histórico-políticos han experimentado una revolución en su tratamiento por parte de historiadores/as y científicos/as sociales comparable al del tema del nacionalismo en las últimas décadas. Es posible que el auge de los nacionalismos tanto en España como en otros países de Europa y del mundo pueda explicar estos cambios.

Decía Fredy Perlman[1] que, cuarenta años después de la derrota del fascismo (1945), el nacionalismo había resucitado no solo de la mano de la derecha sino también de la izquierda. Los nacionalistas izquierdistas creen que sus nacionalismos no tienen nada que ver con el nacionalismo fascista y que el suyo es un nacionalismo de los oprimidos y se promociona con estrategia, ciencia y teología de la liberación. Y así vamos…

Bien, volviendo al libro de Álvarez Junco, él mismo cataloga este libro como ensayo histórico en la Introducción, es decir, un trabajo a caballo entre la Historia y la Ciencia Política. También desvela que el objetivo último del libro es entender el caso español. Dos ideas esenciales inspiran este Dioses útiles, por un lado que la identidad española como cualquier otra es una construcción histórica, y por otro lado que la distancia y la comparación son la actitud y el método más recomendable para comprender adecuadamente un problema político o histórico[2].

Teniendo en cuenta lo dicho de las identidades nacionales, las naciones son exactamente lo mismo, construcciones históricas de naturaleza contingente; a la vez son sistemas de creencias y de adhesión emocional que surten efectos políticos de los que se benefician ciertas élites locales. Según el autor existieron «naciones» mucho antes de los dos últimos siglos como afirman los modernistas frente a los primordialistas[3]. Pero estas «naciones» no eran identidades colectivas a las que se atribuía soberanía sobre un territorio. Esto último es la clave del nacionalismo moderno aun cuando se haya alimentado de tradiciones e identidades culturales procedentes de épocas anteriores.

Como decíamos al principio, los grandes cambios producidos en el tratamiento del tema de los nacionalismos (lo prefiero en plural aunque las coincidencias entre todos sean muy numerosas) explican que el autor dedique el primer capítulo a explicar las teorías actuales en torno a las naciones y los nacionalismos y a proponer unas definiciones de términos claves para entender los capítulos posteriores

El capítulo segundo se basa en hacer una síntesis de diversos casos de construcción nacional en Europa, América, Rusia y Turquía, para centrarse en el siguiente capítulo en el caso español y en el cuarto en las identidades alternativas a la española.

Una buena síntesis que ofrece información suficiente y que se basa en la manera de entender este tema complejo y actual de los nacionalismos. No se trata de una obra de investigación sino  que se apoya en datos y conclusiones de otros autores/as que le parecen de suficiente solvencia.

 



[1] Fredy Perlman (2012/1982-84): El persistente atractivo del nacionalismo. Logroño, Pepitas de calabaza, p. 28.     

[2] Introducción de José Álvarez Junco (2016): Dioses útiles. Naciones y nacionalismos. Barcelona, Galaxia Gutenberg, pp. XIV y XV.

[3] Los primordialistas consideran que todos los humanos han nacido y vivido siempre insertos en naciones, entes naturales poseedores de unos rasgos que se hunden en la noche de los tiempos. Mientras los modernistas consideran que las naciones son algo relativamente reciente y vinculado a las revoluciones burguesas.

miércoles, 13 de enero de 2021

REPENSAR, REIMAGINAR, RECREAR… AL HILO DE UN LIBRO DE AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER

 


He leído dos veces seguidas el libro  de Fernández-Savater: Habitar y gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política[1]. La primera lectura fue de asombro, la segunda de reflexión y de tomar notas, también de placer al ir repensando, reimaginando y re-creando lo que había subrayado en la primera lectura.

Soy consciente de que ha sido una lectura apasionada (sí, vehemente; pero con una vehemencia llena de alegría, sin perturbación alguna)  y, por tanto, subjetiva. Digo esto porque es posible que a otras personas con otras trayectorias y otros intereses, el libro de Fernández-Savater no les apasione como a mí, o quizás, más. Ya sabemos que nunca hay una lectura igual y que el libro, en gran parte, lo construyen quienes lo leen. El caudal de posibilidades que ha sabido «encauzar» el autor es tan rico que solo recogeré retazos para animar a su lectura.

I. Repensar

El libro incita a repensar algunos aspectos de la lucha social y política.

«Pero ¿qué es luchar? Podemos pensarlo así: es un acto de interrupción colectiva de las maneras establecidas de ver y vivir, una forma de parar el mundo…» (p. 17). Solo he vivido dos momentos en los que he sentido que se paraba el mundo: en la llamada «Transición», etapa que se abrió a la muerte de Franco, y durante el Movimiento 15 M. En la primera ocasión era tan joven que pensé que había sido una alucinación, unos 35 años después supe que era una realidad emocionada y posible. Ambas experiencias acabaron con ciertos cambios políticos y el ritmo del tiempo volvió a la monotonía… pocas cosas cambiaron.

Este libro es fuente de inspiración para entender la agobiante política: del orden de la gestión dentro de un marco-argolla dado como necesario e inevitable. Mejor optar por la politización: hacerse preguntas radicales sobre lo existente.

Repensar, o mejor confirmar certezas, que hace tiempo van definiendo mi manera de investigar: [basado en un libro de Eugenio Trias]: solo el historiador o investigador enamorado puede revivir un momento o una época. Hay vida si sigue pasando electricidad entre el pasado y el presente.

Reinventar una memoria activa, reproponer historias del pasado para el presente.                                                                                                                                    

Fernández-Savater es un mago mezclando continuamente su palabra con la de otras personas, me gusta mucho esa manera de fusionar palabras sin la pesada losa de citar continuamente las palabras ajenas pero señalando en cada capítulo a los autores y autoras que le han ayudado a repensar y me van a ayudar a mí a hacer lo propio.

II. Reimaginar

Fernández-Savater reimagina la revolución, el nosotros, el enemigo, la organización, la estrategia, el conflicto, las tácticas. Elementos que son necesarios para la lucha pero que es necesario desbrozarlos de tantas concepciones que han llevado a la izquierda al fracaso en demasiadas ocasiones.

Toma el autor de Gilles Deleuze esta afirmación de la que se puede partir para reimaginar: «Hay imágenes de pensamiento que nos impiden pensar». Estas «imágenes» son ideas preconcebidas. Organizan nuestra mirada: lo que vemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no. También nos ayudan a orientarnos (o a desorientarnos), a movernos en lo real. Para pensar, para cambiar necesitamos dotarnos de otro imaginario: imágenes que organicen nuestra mirada de otro modo, que nos orienten en sentido diferente (p. 41).

Y encontramos en todos los capítulos del libro propuestas, ideas, imágenes de cambio que no quieren cerrarse sobre sí mismas sino dejarlas abiertas y en construcción permanente. Sabemos el mal resultado de las teorías cerradas y acabadas que derivaron en distopias pese a sus planes emancipadores. Sabemos de los fracasos que conlleva separar a los que piensan de los que ejecutan y las construcciones jerarquizadas y totalitarias a las que da lugar. Conocemos en qué han acabado las noches gloriosas de «toma del poder» de las revoluciones clásicas.

El autor propone diversas fuentes de inspiración en ese depósito de saberes que es el pasado y que hay que actualizar para el hoy. Pero también el Movimiento del 15 M se convierte en manos del autor en una fuente de imaginación y reimaginación necesaria que puso en práctica espacios de subjetivación, de transformación de los lenguajes, las percepciones y los comportamientos (dixit Jacques Rancière).



III. Re-crear

Crear: Dar realidad a una cosa material a partir de la nada.

Recrear: Crear o producir una cosa a partir de otra ya existente.

A modo de ejemplo: el paradigma del habitar, la fuerza de los débiles y la potencia.

Crear y recrear está presente en el paradigma del habitar que propone otra sensibilidad, otra mirada sobre la realidad y otro modo de hacer. Supone detectar y entrar en contacto con los puntos de potencia. En este paradigma no hay vacío u oposición entre sujeto y mundo, sino que los mundos se pliegan sobre sí mismos para pensarse y darse formas. No se decreta lo que debe ser, sino que se elabora lo que ya está siendo.

¿Cuál es la fuerza de los débiles? Hay que buscarla fuera de uno mismo, de lo propio, de la propiedad, de la identidad, del patrimonio. Hay que afinar una escucha para detectar las potencias; una sensibilidad para entrar en contacto con ellas; una empatía para hacerte su amigo. Escucha, sensibilidad, empatía: la fuerza de los débiles.

Potencia destituyente (dixit Giorgio Agamben): una potencia que no cristaliza nunca en poder y sí en devenir y en permanecer ingobernables. La potencia no se gestiona: se actualiza o muere. La potencia es heterogénea con respecto al tiempo del poder, a su calendario electoral. La potencia no conoce distinción entre medios y fines, no admite distinciones entre formas y contenidos: en ella el medio es el fin, prefigura el fin, la potencia es medio sin fin. La potencia no es un contrapoder: no está ahí para controlar o vigilar al poder, no se define a la contra, sino por su capacidad creadora de nuevos valores, nuevas maneras de hacer, nuevas relaciones sociales. La potencia no es escasa, se multiplica al compartirse. La potencia no es cuantitativa, sino cualitativa.

Unas hebras con las que crear y recrear, con las que tejer redes en las que no hay un centro desde el que ver todo. De hecho la red vacía el centro y da relevancia a los márgenes, a los extremos. Hacer red (dixit Margarita Padilla) es poner en contacto a otras personas entre sí, colaborar con desconocidos y diferentes. Hacer red es compartir los procesos, no solo los resultados, y reconocer las contribuciones de los demás. Hacer red, en definitiva, es ser generoso, pero no solo con los de tu propia hebra, sino con el 99%.

Y el Epilogo de Rita Segato:

Una politicidad en clave femenina no es utópica sino tópica, pragmática y orientada por las contingencias, no principista en su moralidad, investida en el proceso más que en el producto y, sobre todo, solucionadora de problemas y preservadora de la vida en el cotidiano.

No se trata de biologizar las posiciones. Mujer y hombre no son dos cuerpos sino dos historias que entrecruzándose, llegan al presente, con su archivo de experiencias, habilidades y formas de gestión de la vida  (p. 366). 



[1] Amador Fernández-Savater (2020): Habitar y gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política. Barcelona, NED.

 

domingo, 3 de enero de 2021

PREGUNTAS (II)

 

 Antonella Lucarella Masetti


Y sigo haciéndome preguntas y más preguntas. Respuestas hay pocas y las pocas que hay retratan el momento actual lleno de incertidumbre y de retroceso en la situación social, económica y sanitaria. Como en la otra tanda de preguntas, estas acostumbran a ser breves y están relacionadas con la actualidad, con las lecturas que hago, con las emociones, con los enfados…

 

5 noviembre 2020

El derecho de manifestación es un derecho como otros muchos que tenemos protegidos por la ley…

PREGUNTAS:

¿Por qué siempre hay policía cuando queremos ejercerlo, cosa que no sucede cuando realizamos otros derechos?

Quienes van armados, entrenados, organizados, protegidos… son la policía, sin comparación posible con quienes se manifiestan.

¿Cómo podemos aceptar que la violencia esté del lado de quienes se manifiestan sin preguntarnos mucho más?

***

8 noviembre 2020

Hoy no me hago preguntas, hoy solo quiero compartir la alegría de perder de vista (será en enero si todo va bien) a ese payaso peligroso que ha habitado en la Casa Blanca.

Es una alegría triste porque alegrarnos del triunfo de un neoliberal “racional” nos muestra en que punto estamos aquellas personas que somos partidarias de la libertad y de la justicia social.

Trump es solo un síntoma, habrá otros si no salimos del marasmo en el estamos hundidos. Hoy es un buen día para ver la película V de Vendetta. Hace tres días fue 5 de noviembre. Pasad buen domingo.

***

12 noviembre 2020

PREGUNTAS

¿Sabéis la última?

Los ferrocarriles catalanes harán vagones de silencio para que la gente vaya en silencio por el tema covid… Mascarilla, distancia social, silencio entre las personas…

¿Están tensando la cuerda para comprobar hasta donde somos capaces de obedecer por miedo?

No dejemos también de pensar… igual hacerlo incrementa las posibilidades de contagio.

***

19 noviembre 2020

Hay muchas razones para asistir a las manifestaciones contra las violencias machistas.

Pero tengo algunas PREGUNTAS:

¿En qué consiste exactamente la justicia feminista?

¿Es punitiva?

¿Se basa en el aislamiento social?

¿Se basa en el ojo por ojo?

¿Quién y dónde se aplica el castigo si lo hay?

¿Hay una justicia de clase?

¿Hay una justicia de raza?

¿Hay justicia de identidad sexual?

ETC., ETC., ETC.

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25 noviembre 2020

PREGUNTAS:

¿Por qué el 25 N?

A veces la respuesta es simple: Queremos vivir sin ser objeto de violencia en cualquier espacio.

Sencillo ¿no?

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3 diciembre 2020

PREGUNTAS:

¿Sobrevivir es lo mismo que vivir?

Que no nos confundan, la vida es salir de la precariedad y de la vulnerabilidad, vivir una vida vivible e interdependiente.

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10 diciembre 2020

Dicen que la mitad de la población en España desconfía de la vacuna del Cvid.

PREGUNTAS:

¿Por qué ha empezado una campaña desde el poder y los medios de comunicación, acusándonos de NEGACIONISTAS?

¿Por qué en lugar de pensar en los motivos de la desconfianza, empiezan a pensar en imponerla (sin vacuna no podremos viajar, ni entrar a un restaurante, ni aspirar a un trabajo, etc.?

***

17 diciembre 2020

PREGUNTAS

[¿TONTAS?]

¿La cercanía de la navidad provoca un deseo incontenible e irrefrenable de reuniones familiares (o de allegados/as)?

¿No podemos celebrar la “navidad” en verano? ¿O quizás celebrar dos “navidades” en 2021/2022?

Pues nada… preguntas tontas.

***

24 diciembre 2020

Se acaba 2020 (I)

Ha sido un año inesperado, confuso,  implanificable, plagado de incertidumbres en el mejor de los casos.

PREGUNTAS:

¿Hemos aprendido algo o consideramos que el Covid es un mal sueño y solo queremos volver a la situación de hace un año sin más?

¿Saben aquel refrán de solo el burro y......... tropiezan dos veces en la misma piedra?

***

31 diciembre 2020

Se acaba 2020 (II)

Para quienes consideran que no podemos volver a la situación de hace un año (el resto puede dejar de leer).

PREGUNTAS:

¿Qué has decidido que debe cambiar? Personalmente os propongo pensar sobre dos aspectos en los que he pensado que hay que cambiar (personal y colectivamente):

·         El tipo de consumo que realizamos.

·         Las relaciones personales que sostenemos y la importancia de la cordialidad y el apoyo mutuo.

Esperemos que el 2021 sea más propicio que este 2020.

 

 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

¿QUÉ ES SER ANARQUISTA?


Quisiera desmontar esa idea que repite mucha gente de que no se puede ser anarquista porque eso implica casi la perfección en cuanto a la manera de vivir y de ser. Soy partidaria de negar cualquier trascendencia al término "anarquismo" puesto que es obra del ser humano. El anarquismo es creación, o mejor dicho autocreación. La idealización del término queda siempre desmentida por la realidad puesto que el ser humano es imperfecto y contradictorio.

A esa idea de perfección que yo rechazo en aras de una anarquismo humano le va muy bien el término ser consecuente mejor que ser coherente. Me gusta el término consecuente en la línea de Diana Torres[1] cuando dice: «Seré consecuente, que no es otra cosa que responsabilizarme de las consecuencias de mis acciones y mis palabras y de las hermosas contradicciones que las conforman».

Partiendo de esta humanización del ser anarquista, veamos algunas opiniones sobre qué es ser anarquista.

Empiezo por David Graeber[2], que ha muerto hace tres meses de forma inesperada (2 de septiembre) y que hablaba de los «anarquistas con minúsculas» refiriéndose a aquellas personas que estaban dispuestas a colaborar en coaliciones amplias siempre que funcionaran sobre principios horizontales, dando relevancia en su manera de entender el anarquismo a la democracia directa.

Él entendía el anarquismo como una sensibilidad política amplia. Es, afirmaba, un «movimiento político que aspira a generar una sociedad auténticamente libre, y que define “sociedad libre” como aquella en la que los humanos solo establecen relaciones entre sí que no dependan de la constante amenaza de la violencia para ponerse en práctica».

El anarquista italiano Amedeo Bertolo[3] entendía el anarquismo como una mutación cultural al cuestionar la dominación. Los anarquistas son mutantes que tienden a transmitir su anomalía cultural (anomalía en relación con la normalidad, o sea, con el modelo dominante) y al mismo tiempo crear las condiciones ambientales favorables a la mutación, o sea, a la generalización del carácter mutante.

Otro anarquista, Uri Gordon[4] considera que el anarquismo histórico puede inspirar y dar ideas pero que el movimiento anarquista actual difiere de muchas maneras de la visión de hace cien años y eso nos indica su manera de entenderlo:

1-Las redes de colectivos y grupos de afinidad sustituyen a los sindicatos y federaciones como patrón de organización.

2-Los programas del movimiento son más amplios: ecología, feminismo, liberación animal son tan importantes como las luchas antimilitaristas y obreras.

3-Un mayor énfasis se da en la acción directa prefigurativa* y la experimentación cultural. 

*(Concepto (A) que hace referencia a los modos de organización y tácticas realizadas que reflejan con exactitud el futuro de la sociedad que se busca= Lo que queremos es ya lo que hacemos).

4-El compromiso con la modernidad y el progreso tecnológico ya no es ampliamente compartido en los círculos anarquistas.

Estos cambios cualitativos se suman a una especie de paradigma en el anarquismo que en la actualidad es bastante heterodoxo y está cimentado en la acción y el propósito de vencer.

Y por último una mujer, Emma Goldman[5], que haciendo referencia a la revolución rusa afirmaba que « (…) el triunfo del Estado significa la derrota de la Revolución». Y se preguntaba: « ¿Qué es el progreso si no la asunción general de los principios de la libertad frente a los de la coacción?».

La libertad es la clave, decía, es la que debe vetar la tiranía y la centralización para luchar por transformar la revolución en una reconsideración de todos los valores económicos, sociales y culturales.

El anarquismo, por tanto, nunca ha sido algo acabado y cerrado sino diverso y poliédrico. Ayuda a ello la actitud adogmática atenta a evitar toda teoría que sea rígida y sistemática unido a la insistencia en la libertad de elección individual.

Hay muchas maneras de entender el anarquismo que no tienen por qué ser contradictorias pero que han provocado enfrentamientos y divisiones importantes por no entender ese carácter diverso y poder colaborar y convivir.



[1] Diana J. Torres (2017): Vomitorium. Ciudad de México, p. 26.

[2] David Graeber (2014): Somos el 99%. Una historia, una crisis, un movimiento. Madrid, Capitan Swing.

[3] AMEDEO BERTOLO (Antología) (2019): Anarquistas… ¡Y orgullosos de serlo! Barcelona, Fundación Salvador Seguí, pp. 353-354.

[4] Uri Gordon (2014): ANARCHY ALIVE! Políticas antiautoritarias de la práctica a la teoría. Madrid/La Laguna, LaMalatesta/Tierra de Fuego.

[5] Emma Goldman (2018): Mi desilusión en Rusia. Barcelona, El Viejo Topo.

 La imagen es de Alex Mazurov