Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt
Mostrando entradas con la etiqueta STEINER George. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta STEINER George. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Tiene futuro la verdad? G. Steiner

Empezaré el recorrido de Nostalgia del absoluto de G. Steiner  con la formulación de esta pregunta que hace al final: 

¿Tiene futuro la verdad?

Steiner, para responder a esta vital pregunta parte de la constatación de la erosión de la religión organizada (específicamente del cristianismo) en la sociedad occidental desde hace algo más de 150 años. El decaimiento del cristianismo creó un inmenso vacío (15) relacionado con las percepciones de justicia social, sentido de la historia humana, relaciones mente-cuerpo y lugar del conocimiento en nuestra conducta moral. La nostalgia del Absoluto que generó la erosión del cristianismo, dio lugar a tres mitologías que trataron de cubrir el vacío cumpliendo tres condiciones: pretensión de totalidad; formas reconocibles de inicio y desarrollo; y un lenguaje propio.


Las mitologías elaboradas en occidente (marxismo, psicoanálisis y  antropología estructural), pueden ser antirreligiosas pero su estructura, aspiraciones y pretensiones son religiosas en su estrategia y en sus efectos según el autor.
Los tres primeros capítulos los dedica Steiner a analizar estas mitologías que parten de la racionalidad, dedicando el cuarto capítulo a las basadas en la irracionalidad, la superstición y el escapismo infantil.

Los tres autores de las analizadas mitologías, Marx, Freud y Lévi-Strauss, son judíos y, según el autor, hay aspectos judaicos específicos en los tres, los tres arrancan de la metáfora compartida del pecado original y cada uno incorpora aspectos del judaísmo como la promesa de redención, el mesianismo utópico, su furia en pro de la justicia, la lógica de la historia o la visión promisoria de Marx. La visión de la vuelta a casa con la muerte, el pesimismo y severidad de su ética o la confianza en el poder de la palabra de Freud. El sentimiento obsesivo de la retribución, del fracaso del hombre a la hora de observar sus responsabilidades contractuales con la creación o la visión apocalíptica de la humanidad de Lévi-Strauss.

El sentimiento occidental de fracaso ha provocado también una reacción contra el centralismo étnico y cultural que marca el pensamiento europeo y anglosajón desde la antigua Atenas hasta el periodo 1920-1930. Eso lleva a mucha gente, especialmente joven, según Steiner, a mirar a otras culturas donde creen encontrar la inocencia y un legítimo impulso de reparación (107).

La cultura occidental está sufriendo una dramática crisis de confianza y ahí se inscribe la religión cristiana por su actitud ante las dos guerras mundiales (muy interesante lo que dice al respecto de la actitud de la iglesia  ante la masacre de la IªGM y el genocidio y terrores totalitarios posteriores). Pero los recrudecimientos de los grandes terrores políticos homicidas y la vuelta a la mentira, tortura e intimidación mostraron la insuficiencia de la Ilustración y de la razón secular (el contrato humanista liberal quedó roto con los campos de concentración). El impacto del doble fracaso (religión y racionalismo ilustrado) sobre la psique occidental fue destructivo y esto es lo que les condujo a confiar en el irracionalismo.
Por debajo de la gran oleada de insensatez está en acción esa nostalgia del Absoluto, ese hambre de lo trascendente que observamos en las mitologías, en las metáforas totalizadoras de la utopía marxista, de la liberación del hombre, en el esquema de Freud del sueño completo de Eros y Tánatos, en la punitiva y apocalíptica ciencia del hombre de Levi-Strauss (108).
Las teologías posreligiosas o sustitutas y todas las variedades de lo irracional han demostrado ser ilusiones.

La gran ausente para el autor es la ciencia. Y aquí, parte de la idea de que el ser humano con la verdadera comprensión científica lograría satisfacer los ardientes deseos de verdad del espíritu humano y del alma humana (113). Y añade tres conclusiones preocupantes:

·         La verdad no tiene por qué ser amiga del ser humano.

·      Somos huéspedes de un universo que no está cortado a la medida del ser humano.

·        La verdad tiene futuro, que lo tenga el ser humano es mucho menos claro.

Un ensayo que abre muchos interrogantes y que ofrece mucho para pensar. El futuro de la humanidad es muy difícil y claramente caminamos al abismo.

GEORGE STEINER (1974) [12ª ed, 2014]: Nostalgia del absoluto. Siruela, Madrid.


jueves, 13 de octubre de 2016

EUROPA ¿HACIA DÓNDE CAMINAS?


Hay que disociar una salvadora riqueza de diferencias de la larga crónica de aborrecimientos mutuos.
GEORGE STEINER

Las historiadoras Soledad Bengoechea y María-Cruz Santos afirmaban en un reciente artículo que tenemos mala memoria y que hace años que el huevo de la serpiente se ha vuelto a implantar con timidez en este continente. En los últimos años se han agudizado las desigualdades y las clases trabajadoras no tienen un proyecto ilusionante, tras la caída del comunismo y la desarticulación de la izquierda, para combatir las graves consecuencias de la crisis económica actual incentivada por el neoliberalismo.
A ello deberíamos añadir que la historia, o se ha convertido como dice G. Steiner en ese gran museo de los pasados sueños[1], o en materia de manipulación al servicio del nacionalismo, con lo que casi nadie parece conocer que estamos transitando por un camino que nos puede conducir de nuevo al abismo.
Steiner afirma que Europa se suicidó al matar a sus judíos[2]. La destrucción de seis millones de judíos europeos, la destrucción del mundo de Mahler, Alban Berg, Hofmannsthal, Broch, Kafka, Celan, Karl Kraus, Walter Benjamin, fue la destrucción del espíritu europeo, de la idea de Europa. Con la pérdida de dicho espíritu no quedó nada de Europa excepto una entidad sin cultura, sin alma, puramente geográfica, económica. La Europa de los banqueros, de la troika, que conocemos hoy.
Una Europa en la que la extrema derecha, presente en numerosos parlamentos europeos, extiende la idea de que la UE quita soberanía a los países miembros, especialmente el control de las fronteras y la libre circulación de trabajadores/as de la UE. En sus discursos las posiciones más ultras defienden ideas y propuestas nacionalistas radicales y xenófobas con total descaro al haberse olvidado del tejido social europeo que dichas posiciones provocaron la muerte de 100 millones de europeos/as entre 1914 y 1945.


La extrema derecha tiene un apoyo interclasista con una destacada incidencia entre las clases trabajadoras descontentas, empobrecidas y aterrorizadas por diversas amenazas obscenamente incrementadas y manipuladas por los medios de comunicación (un reflejo de ello fue el resultado electoral en Gran Bretaña favorable a la salida de la UE). La escalada de posiciones en los parlamentos europeos de partidos ultras (neonazis, neofascistas, racistas, antiinmigrantes, hipernacionalistas, antieuropeístas, casi siempre islamófobos e incluso violentos) ya no sorprende a nadie por lo generalizado que resulta. Han crecido en Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bulgaria, Hungría, Austria, Holanda, Bélgica, Francia, Polonia… La deriva autoritaria ha seducido también a otros partidos que desde el poder, sin ser de extrema derecha, están aplicando medidas que son parecidas[3].
Europa tiene una gran riqueza lingüística, cultural y social que ha construido, a lo largo de su historia, un pródigo mosaico que con frecuencia convierte una distancia trivial, una separación de veinte kilómetros, en una división entre mundos[4]. Así fue en la primera mitad del siglo XX y el saldo de personas que pagaron con la vida fue muy elevado. Si Europa sigue el camino del nacionalismo, convertido en una religión; una religión secular cuyo dios es la nación[5], no es improbable que, al igual que en el periodo de entreguerras el fascismo llevó esa idolatría al más alto nivel hasta ahora conocido, podamos seguir una senda parecida de la mano de la extrema derecha en el siglo XXI
¿Sabremos reconducir la situación y salvar la riqueza de diferencias de la larga crónica de aborrecimientos mutuos[6]? ¿Seremos capaces de no mirar hacia otro lado y articular una alternativa de emancipación y de humanismo secular?





[1] George Steiner (2007): La idea de Europa. Siruela, Madrid, p. 70
[2] George Steiner, 2007: 22.
[3] Soledad Bengoechea y María-Cruz Santos, La deriva europea. Dues historiadores repassen la presència de la ultradreta als parlaments europeu. 21-07-2016.  https://directa.cat/actualitat/deriva-autoritaria-europea
[4] George Steiner, 2007: 72.
[5] Josep R. Llobera (1996): El dios de la modernidad. El desarrollo del nacionalismo en Europa occidental. Anagrama, Barcelona, p. 197.

[6] George Steiner, 2007: 73.

sábado, 3 de septiembre de 2016

GEORGE STEINER, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler.


Diversas entrevistas con la periodista francesa Laure Adler, entre 2002 y 2014, permiten conocer, aunque sea solo como una  introducción, el pensamiento y la vida de Steiner. Su juventud, su educación en Estados Unidos y sus opiniones sobre temas muy diversos, desde el judaísmo al tema de la lengua, la música, los libros, las humanidades o la muerte.

Steiner no tiene pelos en la lengua, desde un tono mordaz y crítico repasa muchos temas saltándose en numerosas ocasiones lo que denominamos “políticamente correcto”. Desde esta posición heterodoxa no teme cuestionar el feminismo (y autoras como Hannah Arendt, Simone de Beauvoir o Simone Weil), el psicoanálisis o el marxismo. Se puede estar de acuerdo o no con Steiner, pero en todo caso encontraremos argumentos sólidos, y de una extensa erudición, que siempre nos harán pensar y cuestionarnos nuestras propias convicciones. Encontramos además en este libro múltiples recomendaciones lectoras: Lobo Antunes, Beckett, Arthur Koestler, Paul Valery, Paul Celan o las poetas Ajmátova y Tsvetáyova.

El apartado que más me ha gustado es el que se titula “Ser un invitado en la Tierra. Reflexiones sobre el judaísmo”. Leyendo sus respuestas he encontrado muchos aspectos que coinciden con mi manera de entender temas que vuelven a ser hoy fundamentales. Steiner está convencido de que no tener raíces (en un terruño concreto, en un hogar que de un centro de gravedad a la persona), algo que suele ser considerado como negativo, puede permitir combatir el chauvinismo, el odio racial y el miedo al otro. Respetando que para otras personas sea fundamental tener esas raíces, Steiner (y humildemente yo misma) considera necesario intentar liberarse de esos aspectos negativos que suele tener el ser humano como animal territorial que es.


Este “flotar en el aire” que Hitler achacó a las personas de religión judía por no tener raíces, le permiten a Steiner reflexionar sobre el misterio de la condición judía. Y en esa reflexión se muestra claramente antisionista, aunque reconoce que la existencia de Israel en un milagro indispensable en el que un día sus hijos o nietos encuentren su único refugio. Pese a ello prefiere pensar que el judío tiene una misión: la de ser peregrino de las invitaciones (29), es decir, en la tierra somos todos invitados y debemos aprender a ese arte tan difícil de sentirse en casa en todas partes. En cada lugar en que vivamos aportar lo mejor de nosotras mismas y si hay que hacer la maleta y marchar, hacerlo.

Dadme una mesa de trabajo y ya tengo una patria. No creo ni en el pasaporte –cosa ridícula- ni en la bandera. Creo profundamente en el privilegio del encuentro con lo nuevo (30).

Su antisionismo se basa en el privilegio que ha tenido el pueblo judío, hasta la formación del Estado de Israel, de no haber tenido el poder necesario para maltratar, torturar o expropiar a nadie en el mundo.
Antinacionalista radical, se siente orgulloso de ser apátrida.

Temas como la excelencia intelectual judía, los chantajes del judaísmo al ser humano (el monoteísmo, el cristianismo y el marxismo), el crecimiento del antisemitismo en países en los que apenas hay judíos como Hungría, Rumanía, Polonia o la propia Inglaterra, la historia o el Islam, son temas sobre los que reflexiona en este apartado.

Una entrevista jugosa que nos abre muchos temas para indagar en su obra. Para finalizar, el título de la entrevista, Un largo sábado, viene del Nuevo Testamento y del esquema de viernes-sábado-domingo. Es decir: la muerte de Cristo el viernes con la noche que se cierne sobre la noche; luego la incertidumbre del sábado en el que no sucede nada, y luego la resurrección del domingo:
Es un esquema de una fuerza sugestiva ilimitada. Vivimos la catástrofe, la tortura, la angustia, luego esperamos, y para muchos el sábado no acabará nunca. El mesías no vendrá y el sábado continuará (124).