Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

lunes, 13 de abril de 2026

Presen Carrasquer, mujeres que hacen brotar la historia

 



Pocas mujeres[1] durante la II República, la Guerra Civil y la lucha antifranquista tuvieron una actividad y militancia dentro del anarquismo por sí mismas (una parte importante de ellas estuvieron dentro del proyecto de Mujeres Libres). La mayoría de las mujeres fueron anarquistas o libertarias por conexión familiar, porque eran anarquistas sus padres, hermanos, compañeros e hijos (sería el caso de Presen Carrasquer). Muchos de sus nombres ni siquiera se conocen porque siempre se nombraban por su relación familiar con ellos que eran los protagonistas.

Voy a poner un ejemplo que encontré por casualidad… Cuando falleció Pepita Not, la noticia de Solidaridad Obrera (5 junio 1938) llevaba este título: «Las compañeras de nuestros héroes. Ha fallecido Pepita Not, compañera de Ricardo Sanz». Y una foto de él, no de ella.

En la necrológica que escribe Juan García Oliver la caracteriza así: «Pequeñita, reducida, y, víctima de lenta enfermedad, ha fallecido, lejos de su Ricardo… la leal y consecuente anarquista Pepita Not».

Señala luego que no era muy conocida en esos momentos, pero sí en los años veinte en los que muchos recordaban «a la compañerita de Sanz que, silenciosamente, colaboraba [con los grupos de acción a los que pertenecía] por el doble derecho de su ayuda personal y por ser la compañera de uno de sus miembros».

La alaba por su «sencillez proletaria» y «dentro de esta sencillez vivía dichosa, ayudando a Sanz en sus luchas y en sus prisiones, velando por el triunfo de la causa proletaria y por la salud y educación de sus hijos. Ella vivía para los suyos y para los demás, consumiéndose lentamente, sin quejas ni lamentaciones, sonriendo dulcemente». Y pasa a hablar de lo orgullosa que estaba de su compañero que estaba al frente de una gran unidad del Ejército Popular y que estaba sufriendo pérdidas importantes como la muerte del padre de Ricardo Sanz y su compañera, Pepita Not.

¡Más de la mitad de la noticia dedicada a él!

Pero Pepita Not que nació en 1900, se afilió muy joven a la CNT, de la que fue una activa propagandista. En 1918, conoció al destacado militante anarquista Ricardo Sanz, quien se convirtió en su compañero. Durante los años 1922 y 1923, formó parte del grupo armado de acción Los Solidarios, en el que hizo de correo llevando correspondencia, dinero y armamento a militantes de Asturias, País Vasco, Aragón y Cataluña. Durante la II República, Not participó en los grupos de apoyo a los presos. Murió a causa de las complicaciones en el parto de su hija, Violeta, (nada se dice en el escrito de García Oliver).

La vida de Presen Carrasquer Launed (1919-2012)[2]

Presen nació en Albalate de Cinca, era la quinta de cinco hermanos, todos chicos menos ella. Su madre murió cuando tenía tres años.

1922-1933

Etapa en la que recibió una importante influencia religiosa por sus tíos y por la educación escolar.

Debido a que el padre se quedó viudo, enviaron a Presen con dos tíos maternos, Félix que era sacerdote y su hermana Carmen.

Su padre se volvió a casar un año después de enviudar y aunque al poco tiempo la retornaron con la familia, la niña no se adaptó y se la volvieron a llevar los tíos. Estuvo con ellos hasta los once años (1930).

En su autobiografía afirma que su infancia fue plácida, sin carencias materiales ni afectivas. Al ser educada por un sacerdote y su hermana hubo una importante influencia religiosa y una educación estricta y aburrida por parte de su tía (cachetes, no jugar apenas con las niñas de su edad, madrugar a las siete para ir a misa cada día, la tía la llevaba a sus visitas, paseos con ella…).

A los once años la dejaron interna en el colegio de Santa Rosa de Huesca para estudiar el bachillerato (1930-1933). Allí estudió los tres primeros cursos de bachillerato, otros tres de piano y cuatro de solfeo. Ella afirmaba en su autobiografía que el colegio era como un cuartel: disciplina y monjas muy rigurosas.

1933-1942

·       Influencia familiar anarquista (tres hermanos). Contacta, a través de ellos, con la pedagogía libertaria.

·       Distanciamiento religioso.

·       Traslado a Barcelona (1934).

·       Guerra Civil.

En 1933, su padre fue a buscarla para llevarla a Albalate, su madrastra pensó, según Presen, que podía ayudarle en las faenas caseras.

Su hermano Félix, que trabajaba haciendo pan en Albalate, se había hecho anarquista cuando aprendió el oficio en Barcelona y un día le dijo que dios no existía, lo cual le impactó mucho puesto que ella era muy creyente. La convivencia con sus hermanos debió generar un interés por la pedagogía al conocer la Agrupación Cultural que había puesto en marcha Félix. Se produce así, vía familiar, su primer contacto con el anarquismo y la pedagogía.

Inicialmente el cambio no le gustó nada por el mal carácter de su madrastra, el cuestionamiento de sus creencias religiosas y el continuo movimiento en la casa.

Su hermano José había acabado la carrera de Magisterio y le destinaron a Aguilar en el Pirineo oscense (al acabar el verano de 1933), pueblo muy pequeño y aislado. Fueron con él, Presen y Jesús su medio hermano (8 años). Ella con 14 años se encargaba, mal según su opinión, de las faenas domésticas y también enseñaba a leer y escribir a los adultos de las clases nocturnas siguiendo la guía de José, anarquista e interesado por la pedagogía. Se preparaba también el 4º curso de bachillerato.

En diciembre de 1933 hubo un conato de revolución en Albalate en el que estaba involucrado Félix que tuvo que escapar del pueblo. Detuvieron también al padre unos días.

A raíz de ese hecho se produce una breve dispersión de la familia. En septiembre de 1934: Félix, Francisco (ambos anarquistas) y Presen marcharon a Barcelona. José (también anarquista) volvió a Aguilar. El padre, la madrastra y Jesús se fueron a Los Corrales, cerca de Huesca, donde el padre ejerció de secretario del Ayuntamiento.

En Barcelona, la convivencia con sus hermanos incrementó su influencia sobre Presen, le decían que era ñoña, monjil y anticuada y la animaban para que fuera más desenvuelta, deportista y moderna.

Félix pensaba en la escuela como medio para mejorar a las personas y a la sociedad. El Ateneo Libertario de Las Corts quiso organizar una escuela racionalista con el apoyo de la CNT y se pusieron en contacto con los hermanos Carrasquer. Para legalizarla necesitaban que uno tuviera el título de magisterio y José fue a Barcelona a participar en el proyecto de la escuela Eliseo Reclús (calle Vallespir)

También el padre, la madrastra y Jesús fueron a vivir a Barcelona.

La fundamentación pedagógica de la escuela se basaba en buena parte en el movimiento de la Escuela Nueva con la huella de Freinet. Pero Félix Carrasquer aporta los planteamientos libertarios que diferencia su escuela de la Escuela Nueva: concepción radical de la libertad y la solidaridad como principios nucleares de la actividad educativa. Organización autogestionaria de la escuela.

Los hermanos y Presen estaban entregados a la escuela y vivían modestamente de su trabajo, pero solo duró el curso 1935-1936.

La Guerra Civil lo cambió todo. Sus hermanos Francisco y José se incorporaron a las milicias y ella se fue con ellos (Caspe, Escatrón). Félix, al ser ciego, se quedó en Barcelona y en octubre de 1936 se marchó a Monzón donde puso en marcha la Escuela de Militantes. Resulta extraña esta elección por parte de Presen.

Presen se dio cuenta de que la violencia que entrañaba la guerra y que también practicaba la izquierda era lo más detestable del mundo (además fusilaron a su tío, el sacerdote).

Cuando las milicias pasaron a ser ejército regular (1937) ella se volvió a Barcelona sin haber pegado un tiro, eso sí, conoció las colectividades, un plan, según sus palabras, «lo más hermoso, humano y justo en lo económico y laboral». José (murió en 1938) en el frente

 En Barcelona trabajó como parvulista en una escuela de la Generalitat y así pasó la guerra.

Presen salió a Francia por la Junquera y en los campos de refugiados, pasó tanta hambre que en 1942 volvió a Barcelona.

¿La podemos considerar anarquista? Su posición era más humanista, quizás libertaria, que anarquista, y con un sentido claro de la justicia social y la libertad.

1942-2012

Etapa más larga de su vida caracterizada por:

·       Autonomía personal y laboral.

·       El distanciamiento de la familia por las consecuencias de la guerra, aunque siempre mantuvo vínculos muy fuertes con su familia disgregada.

·       Retorno a la religiosidad, pero su experiencia vivida entre 1933 y 1943 definen su personalidad para no someterse a una religión estricta y dogmática como era durante el franquismo.

·       Vinculación con la enseñanza aplicando lo que podía de la pedagogía de la escuela racionalista aprendida con sus hermanos.

-1942-1950: Barcelona y alrededores

Hacia el año 1943 fue a ver a su tía Carmen que cuidaba y vivía con una señora mayor enferma en un pueblo de Lérida: Castelló de Farfanya. La tía le convenció para que hiciera ejercicios espirituales e iniciara una fase de búsqueda de dios. El franquismo favoreció el retorno a la vida religiosa, así como la disminución de la influencia familiar: su hermano Francisco no volvió a España, Félix volvió a Barcelona y enseguida fue detenido y condenado a 25 años de prisión (cumplió 12 años), y José murió en el frente durante la guerra.

Para ganarse la vida en la larga posguerra trabajo cuidando criaturas, dando clases particulares y se vinculó a una institución benéfica, Cottolengo, que acogía a personas con discapacidades físicas o psíquicas, ancianos pobres o enfermos incurables. Dio clases en barrios de chabolas (1946-1950) aplicando la pedagogía que había aprendido de las escuelas racionalistas (método Decroly: por centros de interés).

También estuvo muy relacionada con las Damas Negras, congregación religiosa de origen francés en la que Presen estuvo de seglar unos meses (entre 1949-1950) pero no le gustó por su régimen estricto y dogmático.

-1950-1959: Madrid

Se trasladó a Madrid porque habían enviado a Félix al hospital para presos enfermos (estaba mal del hígado por el maltrato sufrido) que tenían en Yeserías. En esta ciudad vivió 10 años hasta que Félix salió de prisión en 1959.

-1959-1966: Las Hurdes, París, Madrid y Fuenterrabía

Trabajó en una pequeña escuela en Las Hurdes en el curso 1959/ 1960.

Marchó a París donde se había trasladado Félix y Matilde para dominar el francés y sacarse un título (1960-1961). Trabajo de fregona.

Entre 1961 1965 vuelve a Madrid: trabaja en un colegio en la zona de chabolas de Vallecas vinculado a Cottolengo y las Damas Negras entre 1961 y 1964. Del 1964 a 1965 se quedó como residente en Cottolengo.

El curso 1965-1966: Fuenterrabía en el colegio de las Damas Negras.

-1966 a 1974: Barcelona

En el colegio de las Damas Negras.

La casita de uno de sus tíos en Albalate se la arregló Presen para pasar allí los veranos a partir de 1970. En 1974, con 55 años, descontenta por el trato laboral que le dieron las monjas, pidió un año de excedencia y ya no volvió al colegio ni a vivir en Barcelona.


-1974-2012: Albalate (con 55 años, muere a los 93 años)

En su pueblo con las clases particulares, una pequeña pensión de orfandad al morir su madrastra y, la de jubilación más tarde, pudo vivir durante 38 años.

En su autobiografía Presen afirmó que no conoció el amor quizás por las circunstancias de su vida, tampoco lo buscó. Si que sintió no haber sido madre, consideró que era algo «maravilloso, admirable, generoso y conmovedor de la vida humana».

Señala que «habría sido feliz dedicándome a niñas huérfanas (…) o a bebés abandonados, pero sintiéndome libre, sin imposiciones arbitrarias o contrarias a mis opiniones o criterios. Y eso en mi juventud, no era factible, por estar toda la beneficencia monopolizada por las monjas».

Ella misma concluyó que su existencia había sido más bien triste, pero que le agradecía a Dios por su excelente salud, «por esa luz interior que me ha iluminado en todo momento», por su vocación pedagógica y por la suerte de encontrar siempre trabajo.

 Laura Vicente



[1] Este escrito fue parte de mi intervención en el acto titulado: «Flores. Mujeres que hacen brotar la historia. Presentación Carrasquer». Celebrado en Huesca el 25 de marzo de 2026. Organizado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses.

[2] PRESEN CARRASQUER LAUNED, Mi vida. Año 2000. Manuscrito.

 

viernes, 3 de abril de 2026

«A mi aire»

 


2026

(de mi cuenta de IG: @lauramartierra)

«A mi aire» (5 febrero)

Como historiadora y profesora de historia he investigado y leído sobre sucesos ocurridos en el siglo XX. No sé porqué he tenido la impresión de que los sucesos políticos, sociales y militares más graves era difícil que se reprodujeran adaptados a otra época.

Sin embargo, he vivido situaciones que me han demostrado que lo peor no es nada difícil que ocurra y ahora observo en otros países que es así.

Lo peor es humano, la crueldad es humana, exclusivamente humana.


«A mi aire» (12 febrero)

¿Qué es una enamorada de la montaña? Es alguien que se estremece de placer con la primera nieve sobre los prados, tiembla ante el pináculo soleado de una cumbre, siente un nudo en la garganta ante el minarete de un pico, admira las campanillas azules de las gencianas y siente asombro por los manantiales cantarines. La pendiente siempre es nueva para quien la recorre desde hace años. No hay aburrimiento en repetir lo mismo.

Leed, si os gusta la montaña: «De la amistad con una montaña» de Pascal Bruckner.


«A mi aire» (19 febrero)

La inteligencia (artificial) emancipada de la conciencia ética (sensible al bien de la otra persona como extensión de una misma) puede devenir homicida.


«A mi aire» (26 febrero)

Es agotador comprobar cada día la existencia de agresiones sexuales y abusos de autoridad de los hombres sobre las mujeres.

Pese a que la transversalidad es evidente, la reacción es ocultar los hechos, silenciar a las víctimas y revictimizar a las mujeres agredidas, cuando no matarlas.

Hablo de lo más grave, ¿pero cuantas veces aguantamos las mujeres que se nos cuestione por no responder al modelo que esperan de nosotras ellos, que no se nos respete, que no se nos escuche cuando hablamos?

Estoy harta de verdad.

lunes, 23 de marzo de 2026

NEOLIBERALISMO Y POLÍTICAS AUTORITARIAS (IV)

 Y con esta cuarta entrega concluiremos de momento aunque debemos seguir porque necesitamos comprender lo que está ocurriendo en estos momentos. Esta cuarta entrega aterriza en constataciones que nos pueden ayudar a pensar desde la agencia cómo afrontar este neoliberalismo y sus políticas autoritarias.

 

Escuchaba hace poco que los feminismos están en un momento de retroceso respecto al auge que vivieron durante el periodo anterior a la pandemia del COVID. Como suele ocurrir, los enfrentamientos internos dentro del movimiento han aportado su contribución a dicho retroceso, pero hay muchos otros desencadenantes y no es menor el hecho de que el ataque de las rebeliones antidemocráticas lo son también contra los feminismos.

No es extraño que la extrema derecha no reconozca la violencia de género y proponga como alternativa la violencia intrafamiliar. Las normas patriarcales familiares están incrustadas dentro del autodenominado «bienestar neoliberal». En la moral tradicional que defiende el neoliberalismo la familia tiene un papel relevante para proporcionar, a través de las mujeres, los cuidados familiares. De esta forma arraiga la idea naturalizadora de que la mujer debe ser la encargada de dichos cuidados abandonando el trabajo asalariado.  

ESPAÑA

Puesto que la sociedad no existe, el objetivo es desmasificar, apuntalando a los individuos y a las familias como los que deben proveer las necesidades humanas desde la libertad. Al neoliberalismo le da igual casi todo mientras el mercado sea el centro, sin embargo, a la extrema derecha y sus políticas autoritarias les viene muy bien la moral tradicional para designar a las familias como sustitutas del Estado social. Las familias serían, por tanto, las responsables de los embarazos de las adolescentes, los costes de la educación y la provisión de los cuidados para personas dependientes (infancia, personas discapacitadas y personas adultas mayores), etc.

La articulación de neoliberalismo y moral tradicional anima las campañas de la extrema derecha. Estas campañas señalan como ataques contra la libertad y la moral toda política social que desafía la reproducción social de las jerarquías de género y sexo. De esta manera queda a salvo el privilegio de la masculinidad que contará con el apoyo incluso de los sectores sociales con menos recursos económicos y que puede explicar en parte el voto, en los barrios populares, a la extrema derecha.


                                                               ECUADOR

Los feminismos[1] son un enemigo de primera fila para la extrema derecha con su defensa de la diversidad sexual, su concepción de otros modelos de familia, su defensa del igualitarismo, sus planteamientos sociales, el desvelamiento del racismo, etc. El desmantelamiento del Estado del bienestar va acompañado de la extensión de la esfera privada para deslegitimar el concepto de provisión del bienestar social y el proyecto de democratización de los poderes sociales de clase, raza, género y sexualidad. La vida cotidiana es mercantilizada en una dirección y familiarizada en otra, estos procesos cuestionan principios de igualdad, laicismo, pluralismo e inclusión, y la determinación democrática de un bien común.

Lejos de lo público y lo democrático, la nación aparece de forma privada y familiarista, y el Estado y su represntante como el paterfamilias. De esta manera las naciones se vuelven legítimamente intolerantes contra las personas aborrecidas en el interior (básicamente las personas pobres) y contra los «invasores» del exterior. El estatismo, el control policial y el autoritarismo también se ramifican, ya que la construcción de muros y la securitización es autorizada y requerida por esa privatización.

Desde los anarquismos siempre hemos sido muy críticos con la democracia liberal, nuestra manera de entender la democracia es desde «lo político», llevada a la práctica como democracia radical, como democracia directa. Ahora que el capitalismo considera innecesaria la democracia liberal y opta por la «democracia autoritaria» o «iliberalismo», ahora que logran extender la práctica de una «libertad» entendida solo desde el mercado, ¿cómo deshacer los indecentes oximorones de un neoliberalismo sin prejuicios? ¿cómo enfrentarnos a la ira de los poderosos? ¿cómo liberar la libertad de los mercados o la democracia del autoritarismo?

En primer lugar, los anarquismos tenemos puntos en común que debemos llevar a nuestras prácticas y reflexionar sobre ellas: revolucionar la vida individual y colectivamente desde un claro compromiso ético; rechazar cualquier forma de dominación; por último, pensar, soñar y practicar colectivamente la igualdad y la libertad de la existencia.

El futuro no nos lo va a poner fácil, nos enfrentamos a un capitalismo salvaje, neoliberal, caótico y suicida cuyos objetivos son la obtención de beneficios y que ha colonizado el mundo, no solo territorialmente, sino que ha colonizado nuestra subjetividad profundamente. La sociedad se ha fragmentado en identidades e individualidades cuya fragilidad nos convierte en presa fácil del conformismo que ofrece poca resistencia a las dominaciones. El auge de la extrema derecha y de los nacionalismos agresivos y excluyentes a la vez que nos conducen a guerras que provocan inseguridad mundial, les da argumentos para exigir cada vez más medidas de seguridad, control y vigilancia generando Estados cada vez más autoritarios y represivos que imponen una «seguridad preventiva».

La tecnología militar que nos rodea ha creado las condiciones para la emergencia de una total movilización. En adelante, allí donde nos encontremos, podemos ser identificados, llamados al orden, neutralizados si es necesario. La multiplicación de datos ha hecho de la humanidad un único sistema nervioso, un mecanismo formado por configuraciones estándares previsibles. Estamos ya militarizados, preparados para la guerra[2].

Siempre hemos dado por hecho que los sectores más pobres, más oprimidos, más explotados, más ignorados, tenían una tendencia innata, «natural», a rechazar los privilegios de cualquier tipo. De pronto, nos ha estallado en la cara que no es así y que la población defiende privilegios aún a costa de apoyar al 1% de los milmillonarios votando a sus lacayos de la extrema derecha.



El resentimiento, el rencor, la rabia, la reacción a la humillación y el sufrimiento están en juego en el populismo de derecha y en el apoyo al liderazgo autoritario de hoy en día. Esta política del resentimiento surge de los que han sido históricamente dominantes que sienten la decadencia de ese dominio, incluso los sectores más pobres defienden la blanquitud y la masculinidad que les dan una protección limitada ante las pérdidas de los cuarenta años de neoliberalismo. A esto hay que añadir la estratificación, determinada por la riqueza, que no es nueva pero cuya privatización neoliberal y la legitimación de la desigualdad la hacen más intensa.

Wendy Brown se plantea una pregunta que debemos hacernos: ¿Qué pasa cuando el resentimiento nace del destronamiento, de la pérdida del derecho al privilegio, antes que de la debilidad (como decía Nietzsche)?

Dicen que VOX está siendo capaz de canalizar el descontento en estos momentos, es decir, que está sabiendo canalizar la rabia convirtiéndola en una permanente política de la venganza contra aquellos a quienes se culpa por la pérdida de los privilegios: la masculinidad, la blanquitud, la nación definida como propia y de la que nace el resentimiento de aquellos que sufren la pérdida de los derechos al poder conferido históricamente. El derecho al privilegio destronado denuncia la igualdad (¿Por qué va a ser igual que yo un recién llegado?) e incluso el mérito, para afirmar su supremacía basada en nada más que el derecho tradicional. Y de ahí al asalto neoliberal a la igualdad, la democracia, lo social y lo político hay un trecho muy pequeño.

¿Qué hacer? No lo sé, ojalá tuviera el programa, la estrategia, la táctica y los y las sujetas apropiadas, pero no es así.

Mi tentación últimamente es la deserción, palabra que procede del verbo latino deserĕre: romper un compromiso. Pero yo voy más lejos, mi tentación es abandonar las obligaciones y los ideales.

No voy tan lejos como «Bifo» Berardi que propone la deserción psíquica y física como respuesta racional ante el colapso civilizatorio, climático, guerrero y financiero actual.

De momento no estoy en ese punto pero comprendo su radicalidad.

Pese a esas tentaciones, algunas posibilidades a continuación.




Siguiendo la estela de Foucault: RESISTIR, porque es en los actos de resistencia donde nos hacemos realmente libres.

Desde el punto de vista feminista, persistir en los objetivos, que son diversos según la concepción de la lucha feminista y buscar puntos comunes, por pocos que sean, abandonando la lucha cainita contra las otras concepciones feministas. ¿Es difícil? Mucho. Pero no podemos perder el tiempo en esas luchas en un momento de fuerte cuestionamiento y ataque contra los feminismos y de intento de reforzar el sistema patriarcal más duro.

Algo similar desde los anarquismos, igual de difícil o más. Concentrarnos en las luchas contra todo tipo de dominaciones y explotaciones, buscar la fórmula para desactivar la rabia, el resentimiento, la defensa de los privilegios o en todo caso canalizarlo hacia quienes lo tienen todo, no contra los que viven en nuestros barrios, en nuestros bloques de pisos. Dar un nuevo sentido a la libertad (no la del mercado, no la de la alegría neoliberal-ayusoniana), a la democracia anárquica[3] y a la igualdad real, al apoyo mutuo, a la solidaridad, a cuidarnos colectivamente.

Pensemos la revolución aquí y ahora, quizás no sea tan épica y heroica como las que se pensaron hace cien años, pero quizás sean más eficaces que aquellas. O no, el tiempo lo dirá.

 

Laura Vicente

[1] Somos conscientes de que los planteamientos, reivindicaciones, sujetos y políticas son muy diversos dentro de los feminismos y por eso su uso en plural, pero aquí mezclamos todos porque para la extrema derecha no hay feminismo «bueno».

[2] Es muy revelador el libro de Giuliano da Empoli (2025, 2ª ed.): El mago del Kremlin. Barcelona, Seix Barral.

[3] Es excesivamente académico y filosófico, pero es muy fructífera la lectura del libro de Donatella Di Cesare (2025): Democracia y anarquía. El poder en la polis. Barcelona, Herder.

viernes, 13 de marzo de 2026

NEOLIBERALISMO Y POLÍTICAS AUTORITARIAS (III)

 

                                                         Ugland House. Islas Caiman


Como decíamos, «lo político», es la energía de conflicto de toda comunidad que subyace a la sociedad y crea las bases sobre las que se asienta el orden político, es decir «la política». Los poderes de «lo político» son generados por la comunidad y, ante el entramado de estructuras e instituciones de «la política», conforma la posibilidad de transgredirlas y superarlas. El ámbito de «lo político» no es el de la solución de problemas, sino el de las preguntas[1]. No obstante, el neoliberalismo arremete y cuestiona ambos ámbitos porque cuestiona los fundamentos de la forma política.


Pero no se queda ahí la cosa, destruir lo político significa desmantelar a la comunidad, a la sociedad. El neoliberalismo, con su defensa de los milmillonarios, sueña con escapar del Estado y huir de lo repulsivo que les parece la idea de lo público. Llevan décadas, como ya hemos dicho anteriormente, practicando agujeros en el tejido social e impulsando que desertemos de lo colectivo. Para evitar los programas de protección social, los derechos socioeconómicos y el gasto en ámbitos como la protección medioambiental, la educación y la sanidad pública, lo más «práctico» es que no haya democracia.

Toca reiterar que la democracia liberal nos ha llevado hasta aquí, no es el sistema a defender, pero el plan del neoliberalismo es una economía de mercado sin normas, sin reglas, sin límites. Algo que ya practica el capitalismo, con el visto buenos de dichas democracias, practicando agujeros en el territorio del Estado nación, creando zonas de excepción con legislaciones diferentes y, muchas veces, ajenas al control democrático. Por poner un ejemplo, es el caso del Edifico Ugland House, en las Islas Caimán que es la sede de doce mil sociedades empresariales. En su momento Barack Obama dijo: «O bien es el edificio más grande del mundo, o bien es el mayor fraude fiscal del que tenemos constancia». Era legal, un elemento cotidiano en el sistema financiero global[2].

Pero volvamos al desmantelamiento de lo social, es decir, al estatuto demonizado de lo social en la gubernamentalidad neoliberal. El ataque a la sociedad y a la justicia social es muy típico del proyecto de destrucción y de desprecio del Estado social en nombre de individuos libres responsabilizados.

Este desmantelamiento de lo social tiene lugar en muchos frentes. Uno de ellos consiste en negar la existencia de la propia sociedad como hizo M. Thatcher en 1980 o, simplemente, en banalizar la preocupación de la sociedad por la desigualdad o por no pagar impuestos las grandes empresas haciendo referencia a la «política de la envidia» de los pobres a los ricos. La justicia social, de esta manera, se desafía de la mano de la autoridad natural de los valores tradicionales. Mientras decrecen las inversiones sociales en salud, educación, vivienda, cuidado infantil, cuidado a los mayores y seguridad social, se reasigna a la familia (en especial a las mujeres) la responsabilidad de sostener a todo tipo de personas dependientes.

Este asalto a la justicia social desafía la igualdad, pone en la palestra las guerras culturales, convierte la libertad (de los mercados, de los milmillonarios) en argumento para desafiar y cuestionar otros elementos como el laicismo, la protección del medio ambiente, de la seguridad del trabajo, etc. y desorienta a la izquierda que no sabe cómo encarar este desafío. Si no hay sociedad, sino solo individuos y familias regidos por los mercados, la desigualdad no tiene el terreno vital de la justicia puesto que es en lo social donde se viven las sujeciones y las exclusiones, estas se identifican y se pueden cuestionar. Si solo hay individuos y familias la tentación de pensar que somos nosotras las culpables de la exclusión es muy fuerte. Cuando el neoliberalismo hace desaparecer las jerarquías sociales y las reivindicaciones colectivas, reducen todo a «lloriqueos» de personas fracasadas, a woke.

La libertad sin la sociedad es un puro instrumento del poder, desprovisto de las preocupaciones por los otros, el mundo o el futuro. De hecho, aparece la consideración de que es libertad de expresión todo sentimiento de (pérdida de) privilegio basado en la blanquitud, la masculinidad o la españolidad/catalanidad/vasquedad (en peligro), a la vez que niega que sea un producto social. El derecho al privilegio perdido se convierte fácilmente en rabia «justificada» que a su vez se convierte en la expresión de la libertad.

Afirma Wendy Brown que es un signo del triunfo de la razón neoliberal el hecho de que la gramática de lo social, incluyendo su relación con la democracia, haya desaparecido en gran medida de las visiones de futuro de la izquierda. La herramienta más poderosa para reemplazar la democracia por los mercados desregulados es arrancar la libertad de la sociedad y de la política.



[1] Donatella Di Cesare (2025): Democracia y anarquía. El poder en la polis. Barcelona, Herder, p. 41.

[2] Quinn Slobodian (2023): El capitalismo de la fragmentación. El radicalismo de mercado y el sueño de un mundo sin democracia. Barcelona, Paidós, pp. 15-16

martes, 3 de marzo de 2026

«A mi aire»

 


2026

(de mi cuenta de IG: @lauramartierra)

«A mi aire» (1 enero)

Empiezo el año tranquila… ¿cuánto tardaré en perderla?

Me siento una ceniza y de verdad que lo siento.

Quizás este 2026 acabe el libro en el que llevo enfrascada unos años, ojalá…

Mis mejores deseos (por favor, que se cumplan algunos).


«A mi aire» (8 enero)

El escepticismo tiene mala prensa, pero para mí es un indicador de cierta orientación ética en el mundo.


«A mi aire» (15 enero)

Si algo tenemos que agradecer a la evidencia de que el mundo esté en manos de mafiosos cuyo único objetivo es el negocio y el beneficio, es la claridad de lo que nos espera a todas, excepto a su club mafioso de milmillonarios.


«A mi aire» (22 enero)

La táctica mafiosa se fundamenta en el terror y la violencia, pero no es menos importante el gregarismo social que lo sustenta. Todo ello está en la base del totalitarismo.


«A mi aire» (29 enero)

Dice la neurociencia que el pensamiento es dialógico y yo me lo creo porque si algo caracteriza al anarquismo en el que me siento cómoda es dialogar sobre cómo organizarse y cómo llevar a la práctica la revolución del aquí y ahora.

lunes, 23 de febrero de 2026

NEOLIBERALISMO Y POLÍTICAS AUTORITARIAS (II)

 



Pese a nuestro escepticismo y rechazo hacia las democracias liberales, las rebeliones antidemocráticas que crecen a nuestro alrededor suponen un ataque en toda regla a lo político, lo social, el bien público, el igualitarismo y la justicia social en nombre de la libertad y la moralidad tradicional.

El ataque neoliberal tiene como objetivo «lo político» puesto que es lo que sostiene la posibilidad de la democracia, entendida como gobierno del pueblo. Hay una diferencia importante entre «lo político» y «la política», esta segunda se refiere a las instituciones, coincide con los Estados y se identifica con las particularidades del poder político.

«Lo político», es la energía de conflicto de toda comunidad que subyace a la sociedad y crea las bases sobre las que se asienta el orden político, es decir la política. Wendy Brown dice que es una especie de teatro de deliberaciones, poderes, acciones y valores donde la existencia común es pensada, formada y gobernada. Los poderes de «lo político» son generados por la comunidad y crean un espacio distintivo de sentido para un pueblo, que genera identidad individual y colectiva de cara a otros.

Por todo ello, el neoliberalismo quiere limitar y contener lo político, separándolo de la soberanía, eliminando su forma democrática. Busca limitar y desdemocratizar lo político. Para este fin, los neoliberales han impulsado Estados e instituciones supranacionales despolitizadas, leyes para proteger la economía mundial, modelos de gobernanza basados en principios empresariales, sujetos orientados por el interés y disciplinados por los mercados y la moral. Es decir, potencian la gestión, la ley y la tecnocracia, en contra de la deliberación democrática, la protesta y el reparto de poder.

Nos olvidamos cuando vemos los resultados de los partidos de extrema derecha que crecen, aparentemente, sin hacer nada, que llevamos varias décadas de hostilidad contra lo político y que esa aversión ha generado, en poblaciones neoliberalizadas con un individualismo extremo, desorientación respecto a la diferencia que existe entre las democracias liberales y los sistemas totalitarios.

El neoliberalismo trata de desacreditar las democracias desvinculandolas de los estándares de veracidad, de lo razonable, de la responsabilidad y de la solución de los problemas a través de la comprensión y negociación de las diferencias. En combinación con el declive de la calidad de vida en el Norte Global, rasgo predecible de la globalización neoliberal, y con un futuro existencialmente amenazado, el ataque de la ira populista contra la democracia crece. Ese camino conduce a un sistema híbrido llamado «democracia autoritaria» o «iliberalismo», que funciona en la práctica como una autocracia. Aunque mantiene fachadas electorales, concentra el poder en líderes que restringen libertades, debilitan contrapesos institucionales y utilizan el Estado para perpetuarse, anulando la alternancia política. Esta es la peligrosa deriva que Trump está llevando a cabo en Estados Unidos.

Todos los planteamientos neoliberales, cuyos intelectuales tienen algunas diferencias (Milton Friedman, Friedrich Hayek, los ordoliberales cercanos a Carl Schmitt entre otros), coinciden sin embargo en algunos aspectos:

1.     Perciben las libertades individuales y los mercados, junto con la moralidad tradicional, como amenazados por los intereses y los poderes coercitivos y arbitrarios albergados en lo político.

2.     Todos cuestionan que lo político genere intereses que puedan distorsionar los mercados: las mayorías democráticas, los pobres, las mujeres, las personas racializadas o quienes promueven nociones como el bien común son algunos ejemplos.

3.     Se oponen al diseño político de la sociedad y, por tanto, a las políticas y los bienes públicos. Para ello tratan de contener los poderes políticos sometiendo a la política a coordenadas y medidas económicas y ponerla bajo el yugo del mercado.

Lo político, o lo que algunas denominan «democracia fuerte», es decir, movimientos sociales, democracia directa e incluso demandas democráticas al Estado, es marcado por el neoliberalismo como totalitarismo, fascismo o gobierno de las mafias. No pretenden, sin embargo, un Estado débil, sino que lo que buscan es un Estado unificado y fuerte, austero, no soberano y al margen de los compromisos pluralistas y las demandas de la población. El neoliberalismo teme a los sectores pobres y las clases trabajadoras que están interesadas en un Estado social. Las posibilidades para evitar su fuerza son privarles o dificultarles el derecho a voto o engañarles recurriendo a los privilegios y poderes apelando a la libertad antes que a la igualdad. Ingenuamente habíamos pensado en el pasado que los sectores populares se movilizaban siempre en contra de los privilegios y estamos viendo que en el siglo XXI, en momentos de deterioro de su situación económica y social, pueden movilizarse por defender lo que consideran privilegios: la blanquitud frente a la población racializada, la masculinidad frente a las mujeres, la nacionalidad frente a la población migrante, la heterosexualidad frente a la diversidad, etc.

Los efectos de la globalización que han incrementado las desigualdades y la inseguridad se han configurado como las bases de los populismos de derecha y de la demagogia política en el poder. La extrema derecha está sabiendo canalizar un descontento social que crece (salarios bajos, vivienda que absorbe gran parte de los ingresos, precios del comer que agravan la situación de los consumidores, dificultad de acceso a las ayudas sociales, etc.) y lo está sabiendo dirigir contra un falso «enemigo»: la migración y contra la clase política tradicional.

La crítica a la democracia y a lo político está enmascarada a través de la libertad individual. Los llamamientos a limitar el poder político en nombre de la libertad, algo en lo que insisten VOX y Ayuso en España, justifica el rechazo del Estado que regula y defiende limitar la voz política del pueblo. Y eso pese a que la famosa Ley Mordaza se muestra intocable por parte del gobierno socialdemócrata, llamado «progresista».