Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

sábado, 16 de agosto de 2014

MUJERES EN GUERRA


La conmemoración del cien aniversario de la Iª Guerra Mundial está propiciando la publicación de numerosos artículos sobre el tema. El periódico Diagonal, nº 228, 31.07-10.09.2014, ha publicado un dossier en el que participo con un artículo sobre cómo afectó la Gran Guerra a la situación de las mujeres europeas.

Reproduzco el artículo porque es difícil leerlo escaneado.




MUJERES EN GUERRA
Vivir y luchar, la misma cosa son…

LAURA VICENTE

Ese vivir y luchar, escrito para un himno sufragista por la feminista Cicely Hamilton, sintetiza la actitud con la que las mujeres afrontaron los cambios que propició la Iª Guerra Mundial en la condición femenina. Cuando se fundaron los movimientos sufragistas en el siglo XIX, la estructura patriarcal mostraba una figura monolítica sancionada por los siglos y con convicciones inamovibles: la certeza de la superioridad masculina y la natural subordinación de las mujeres. Gracias a la influencia de las feministas de finales del XIX y principios del XX, el sistema patriarcal empezó a resquebrajarse.

El año 1914 podría haber sido el de las mujeres, por la gran movilización feminista que se producía en aquellos momentos, pero fue el año de la guerra que colocó a cada sexo en su sitio. La contienda bélica separó radicalmente los sexos y marcó una tregua cuando las sufragistas abandonaron la lucha a favor del voto para dedicarse a la guerra. Sin duda alguna, las feministas, al igual que las clases populares, participaron de la fiebre nacionalista y suspendieron sus reivindicaciones para cumplir con sus deberes y dar pruebas de respetabilidad. Pero cuando en otoño de 1914 quedó claro que la guerra no sería breve, y que requería de sostén en la retaguardia  y del concurso de las mujeres, no hubo dudas a la hora de movilizarlas.

El patriotismo rompió los compromisos de solidaridad internacional, apoyando de forma incondicional la guerra, excepto una minoría que luchó por impulsar la paz. Las pocas feministas pacifistas, que rechazaron abiertamente la guerra y desarrollaron un nexo entre feminismo y pacifismo, fueron acusadas de traidoras a la patria y ridiculizadas. Pese a ello, en 1915 apareció “La Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad”, y ese mismo año se celebró en La Haya el Congreso Internacional de Mujeres por la Paz. Estas heterodoxas feministas fueron vistas con desconfianza por las otras minorías pacifistas que, en general, rechazaron el vínculo entre guerra y virilidad, fueron hostigadas y censuradas por sus respectivos gobiernos y rechazadas por las grandes organizaciones feministas.

La Gran Guerra supuso  para los combatientes una terrible experiencia y una masacre masiva. Las bajas militares fueron considerables: cerca de 9 millones de muertos. Un país como Serbia perdió la cuarta parte de sus movilizados; Francia, 1,3 millones de hombres (el 10 % de su población activa masculina y más del 3 % de su población); Alemania cerca del 3 %, con 1,8 millones de hombres, e Italia y el reino Unido, alrededor de 750.000 soldados cada uno. Se trataba en su mayoría de hombres jóvenes.  Las mujeres en cambio accedieron al espacio y a las responsabilidades públicas y se produjo una inversión de los roles que pudieron valorar como positivo pese a la guerra.

El conflicto bélico  constituyó una experiencia de libertad y de responsabilidad sin precedentes. Las trabajadoras fueron conscientes de sus capacidades y de su  independencia económica, el trabajo relacionado con la guerra, sobre todo en las fábricas de armamento, fue un trabajo bien pagado: doblando los salarios tradicionales en los sectores considerados femeninos. Para las mujeres de capas medias y acomodadas la guerra fue un periodo de intensa dedicación que hizo peligrar los encasillamientos sociales, como la rigidez de la moda o la sociabilidad burguesa. Sabemos poco de la naturaleza íntima de la guerra, sí conocemos del incremento de las tasas de ilegitimidad filial durante el conflicto o de la posterior explosión de divorcios una vez finalizado éste. Se produjo un aumento del deseo, merced al nuevo erotismo contenido en las tarjetas postales, en la prensa o en espectáculos de revista que mostraban libremente el adulterio y otras formas de amar.

La gran novedad fue que la mujer tuvo que vivir sola, salir sola y asumir las responsabilidades familiares sola, algo que siempre fue considerado imposible y peligroso. Las llamadas mujeres del excedente tuvieron que aprender a sobrevivir y asumir su soltería. La numérica imposibilidad de matrimonio fue, en realidad, una liberación y una plataforma de despegue social.  El matrimonio aún era una vía de realización personal, pero el retrato de boda, que parecía ser la meta para todas las mujeres, se desvanece y es sustituido por otro tipo de sueños y aspiraciones. El sueño del poder político y de la independencia económica, la aspiración de asumir un cargo de responsabilidad, alcanzar metas profesionales y personales o poder hablar y expresarse en público, son ejemplos que parecían entonces una utopía.

A corto plazo la guerra introduce  pocos cambios en la relación entre los sexos, asombra la resistencia social ante la modificación de los roles, la persistente voluntad para encasillar a las mujeres en funciones de “sustitutas” y auxiliares que se emplean en consonancia a su “naturaleza” inmutable. Pero este inmovilismo se ve cuestionado a largo plazo,  importantes retrocesos entre los empleos domésticos y el hundimiento de los oficios de la costura y de la industria a domicilio, aumentando la proporción de mujeres asalariadas en la gran industria moderna. Crecen los empleos del sector terciario ocupados por mujeres: comercio, banca, servicios públicos y profesiones liberales. Se instauran derechos femeninos aunque no de manera generalizada y en todos los países. Por último, la conquista más visible y general parece llegar de la mano de la libertad de movimiento y de la actitud que la mujer aprendió en soledad y con el ejercicio de responsabilidades: libres de corsés, de vestidos largos y ajustados, de  sombreros imposibles e incluso de la melena, el cuerpo femenino recupera el movimiento,  practica deportes, baila siguiendo ritmos importados, toma la calle,  explora una sexualidad propia y decide sobre su propia vida.

Estos fueron los comienzos de imparables conquistas, su resplandor se proyecta hasta nuestros días.

sábado, 9 de agosto de 2014

UTOPÍAS

MICHEL GANTNER

Las teorías sociales decimonónicas que mantuvieron su continuidad en el siglo XX, situaron la Utopía en el futuro tras la ansiada revolución. Hoy quienes continúan pensando que es posible la utopía tienden a considerar que la revolución no se ubica en el futuro, su morada es el presente y todas y cada una de las maneras que se construyen al margen del poder. 

La necesidad de la utopía se entiende hoy como incitación a la lucha y a rechazar el mundo que nos imponen para construir una posibilidad más alentadora del mundo con formas de relación entre las personas diferentes a las impuestas. Los deseos y los sueños deberían ser la guía para construir una realidad en la cual poder vivir la revolución con reglas diferentes a las impuestas y creando espacios de libertad que, Hakim Bey, denomina con las nociones de “Zonas Temporalmente Autónomas” y “Zonas Permanentemente Autónomas”. 

La utopía no existe sino en el presente y las teorías sociales del siglo XXI  han de mostrar su capacidad constructiva al ser capaz de arrancar espacios al sistema. 

Vengo del desierto y vi a mi abuelo sembrar en el desierto.  No sé si usted sabe lo que es sembrar en el desierto. Siembra en una tierra árida y luego espera. Si cae la lluvia, recolecta. No sé si usted ha visto el desierto después de la lluvia, ¡es como la Bretaña!. Un día, usted marcha sobre una tierra completamente quemada, luego llueve y lo que sigue, usted se pregunta cómo ha podido producirse: tienes flores, verdor...Todo simplemente porque los granos ya estaban ahí...Esta imagen me marcó de verdad cuando era niño. Y, en consecuencia, ¡hay que sembrar! ¡Incluso en el desierto, hay que sembrar!
Y es de esta manera que veo mi trabajo. Siembro y si mañana llueve, está bien, y si no, al menos los granos están ahí, porque ¿qué va a pasar si no siembro? ¿Sobre qué caerá la lluvia? ¿Qué es lo que va a crecer, piedras? Es la actitud que adopto: sembrar en el desierto...                                                                                                                                       MONCEF MARZOUKI


Este libro de 104 páginas interroga a treinta y tres personas (entre ellas hay unas más conocidas, y otras menos, como Julio Anguita, Luis García Montero, Arcadi Oliveras, Lorenzo Silva, etc.) sobre su manera de entender la utopía. Está introducido por un texto de Josep Fontana. Las respuestas son todas ellas muy breves y eso le resta profundidad pero le da agilidad a su lectura. Lo más interesante del libro es justamente eso, las múltiples ideas, preguntas y reflexiones alrededor de la Utopía.

sábado, 2 de agosto de 2014

TEJEDORAS DE CIUDADANÍA. Culturas políticas, feminismos y luchas democráticas en España

María Dolores Ramos (Coord.), TEJEDORAS DE CIUDADANÍA. Culturas políticas, feminismos y luchas democráticas en España. Universidad de Málaga, 2014, Málaga.



Los ensayos reunidos en esta obra pretenden estudiar cómo se construyó la ciudadanía y cuál fue el impacto de las culturas políticas, incluido el género y la clase social, en las identidades individuales y colectivas. La influencia de los feminismos en las sociedades contemporáneas, el análisis de la acción colectiva y las luchas democráticas desde la perspectiva de la igualdad y la diferencia, es otro de los objetivos de estos ensayos.

La ciudadanía se teje en el terreno de los discursos y en la práctica social. Las movilizaciones y reivindicaciones de las mujeres han contribuido a debilitar el patriarcado, han potenciado la libertad y la igualdad y han enriquecido la democracia con sus propuestas.

Los derechos humanos, y concretamente los femeninos, se tejen y se destejen en diferentes situaciones históricas y siempre son y serán hijas de su tiempo.




Mi aportación en este libro gira en torno a una figura del feminismo español que tiene un gran interés por tratarse de una trabajadora del textil que, partiendo del obrerismo internacionalista, el librepensamiento y el anarquismo, luchó por emancipar a la mujer de la ignorancia, la explotación económica y la opresión patriarcal, me refiero a Teresa Claramunt (1862-1931).

sábado, 26 de julio de 2014

LA HISTORIA

ANJA BÜHRER

La historia niega las cosas verdaderas. Hay períodos de orden en los que todo es vil y períodos de desorden en lo que todo es grande. Las decadencias son fértiles en virilidad mental: las épocas de fuerza, en debilidad de espíritu. Todo se mezcla y entrecruza, y no existe verdad salvo en el suponerla.
¡Tantos nobles ideales caídos en el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la inmundicia!
FERNANDO PESSOA, Libro del desasosiego, 273 (fragmento).

sábado, 19 de julio de 2014

PROCREADORAS DE ARIOS: DOS VIDAS


DOS VIDAS (2012) de Zwei Leben.

A raíz de un viaje que hice a Noruega, el interés por este país se ha incrementado mucho por diversas razones, algunas de las cuales aparecerán en este comentario a la película Dos vidas.

Noruega fue ocupada, a través de una operación de guerra relámpago similar a la que llevó a la ocupación de Polonia, por la Alemania nazi, entre abril de 1940 y mayo de 1945, que estableció una administración militar que coexistió con un gobierno civil noruego  colaborador del III Reich. Este gabinete lo encabezó Vidkun Quisling, fascista noruego que era el líder del minúsculo partido Nasjonal Samling (Unión de la nación). Jamás logró la espontánea colaboración de la población noruega. La economía noruega fue puesta al servicio de Alemania y se produjo riesgo de hambruna en el país y se estableció el racionamiento de alimentos.

En Noruega se estableció la legislación nazi contra los judíos, pero debido a la rápida actividad de la resistencia noruega, fue posible salvar a la mayor parte de la comunidad judía del país antes que las SS empezaran las deportaciones masivas en noviembre de 1942 hacia los campos de exterminio.
Mucho menos conocido fue el establecimiento de “hoteles” a los que eran llevadas a la fuerza mujeres noruegas, consideradas de raza aria, para que tuvieran relaciones sexuales con oficiales nazis destinadas a procrear hijas e hijos de padres desconocidos que eran arrebatadas a sus madres y conducidas a establecimientos alemanes, clínicas de natalidad y hospicios, con la finalidad de mejorar la raza aria. También hubo mujeres (eran apodadas las alemanas tristes) que tuvieron relaciones íntimas con soldados u oficiales nazis y cuyos hijos e hijas siguieron el mismo camino que los anteriores. Los llamados hijos de la vergüenza estaban en hospicios alemanes cuando acabó la guerra y, en general, allí se quedaron. Las alemanas tristes fueron internadas en campos noruegos una vez que, derrotados los nazis, se volvió a la normalidad. Al recuperar la libertad era muy difícil encontrar a sus hijas e hijos en Alemania y mucho más si estaban en establecimientos de la Alemania comunista, lo que será la RDA a partir de 1849.





Dos vidas es un thriller con trasfondo histórico, una película alemana basada en la historia de una mujer, una alemana triste (Liv Ullman), que recupera en apariencia a su hija de la vergüenza (Juliane Kohler). Una investigación del Tribunal de Estrasburgo en los años 90 saca a la luz el destino de estos hijos de la vergüenza y sus madres noruegas, así como el papel de la STASI, la policía secreta de la RDA, en este asunto. Las vidas de esta familia noruega sufrirá un varapalo como consecuencia de los secretos que irán surgiendo a lo largo de la investigación.



Zwei Leben monta una historia trepidante con momentos de calma enervante que están ligados al paisaje noruego lleno de bruma, frío, mar picado y oscuridad. El exterior contrasta con el interior de las viviendas de madera llenas de calidez donde se desarrolla la mayor parte de la vida de los noruegos/as en los largos y lluviosos inviernos.

La guerra fría, sistemas totalitarios nazis y comunistas, torturas y maltrato, víctimas de la inexistencia de derechos humanos y personas que tratan de vivir como pueden en situaciones difíciles. Y Alemania con un pasado tan complejo y del que tanto queda por conocer y por asumir.



La trama de la película es muy interesante, aunque si no se conoce el trasfondo histórico puede resultar, a veces, confusa (agravado por los flashbacks en los que la protagonista se remonta a su juventud). Tiene algunos momentos marcados por recursos narrativos flojos y manidos (el tema del espionaje especialmente), pero en conjunto es una película que capta nuestra atención plenamente. La interpretación de las dos mujeres protagonistas es extraordinaria.

Una película en la que se combina una trama policíaca y de espionaje con una historia intimista llena de misterio.

sábado, 12 de julio de 2014

MUJERES DEL EXCEDENTE


Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que las inglesas de mediana edad que no habían encontrado marido eran objeto de burla. Los humoristas de la época victoriana siempre las describían como figuras cómicas, como seres sin atractivo que, a pesar de sus esfuerzos, habían fracasado a la hora de convencer a un hombre para que se casara con ellas. Ésta es la imagen de la generación anterior, pero no la de hoy, pues hay demasiadas mujeres solteras que han triunfado en el mundo profesional y que destacan  en la literatura, la ciencia y el arte como para que la broma siga teniendo gracia.
Este fragmento escrito en 1940 por la feminista Cicely Hamilton sintetiza algunos de los cambios que desencadenó la I Guerra Mundial en la condición femenina. Cuando se fundaron los movimientos sufragistas en el siglo XIX, la estructura patriarcal mostraba una figura monolítica sancionada por los siglos y con convicciones inamovibles: la certeza de la superioridad del hombre, de la jerarquía sexual natural, en la que las mujeres siempre estaban subordinadas a los varones. 

DEMOSTRACIÓN SUFRAGISTA, 1910

Gracias a la influencia de las feministas de finales del siglo XIX y principios del XX, especialmente las sufragistas radicales inglesas (suffragettes), el sistema patriarcal empezó a resquebrajarse, lo que significaba para las mujeres de clase media un aumento de oportunidades laborales y económicas. Pese a ello, las mujeres nacidas entre 1885 y 1905,  seguían concibiendo el matrimonio como un derecho propio que vieron arrebatado durante la guerra. Fueron llamadas las mujeres del excedente porque nunca se pudieron casar. 

sábado, 5 de julio de 2014

BOSNIA Y VELIBOR COLIC, Los Bosnios.

Viajé a Bosnia en el verano de 2012, venía desde Croacia y encontré otro mundo. Cuando llegué a Mostar lo primero que vi fue un gran cementerio, entre edificios muy afectados por la guerra, en el que las tumbas correspondían a musulmanes jóvenes muertos en 1993. Luego paseé por el Kujundziluk, el barrio viejo, repleto de pequeñas tiendas de recuerdos y artesanía. Visité la Mezquita Koski Mehmed Pasha  y visité las casas  Muslibegovica y Biscevica de la época otomana. De esa época es también la Mezquita Karadjoz-bey, con el minarete más alto de Hercegovina. Comí a la orilla del río Neretva, viendo el puente que fue destruido durante la guerra y perfectamente reconstruido ya en los años del segundo milenio (en 2005 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).
Pese a que el casco viejo es muy agradable, en Mostar se puede ver la parte más trágica de su historia reciente, ya que por todos lados pueden verse señales de la guerra. Casas derruidas, marcas de disparos en las paredes, las caras tristes de la gente o el gran cementerio que he mencionado antes. La zona que representa todo esto es el Bulevar, una especie de línea divisoria donde los combates fueron más encarnizados.
En Sarajevo la impresión fue muy similar a la que tuve en Mostar, pero ya estaba preparada para lo que me esperaba. Sin más demora os dejo con la reseña y, justamente, con una referencia a esta ciudad.

VELIBOR COLIC, Los Bosnios.

SARAJEVO
En Marindvor, en el centro de Sarajevo, se codeaban de forma más natural, y como de broma, Oriente y Occidente, el siglo XXI y la edad Media. En un radio de unos quinientos metros, encontrábamos una iglesia, la residencia del gobernador de Bosnia-Herzegovina, la Facultad de Letras y el Holiday Inn, (…), y todo ello cerca de la Bascarsija, antiguo zoco turco y lugar altamente turístico en tiempos felices. (…)

Hoy que Sarajevo agoniza en medio de atroces tormentos (…) ya nadie emprende este itinerario que atravesaba el centro (p. 78-79).


Esta “novela” es una obra muy breve, tan solo 120 páginas, pero certera como un estilete afilado. Su título tiene un evidente significado, entre quienes estuvieron inmersos en la última guerra de los Balcanes, ellos, los bosnios, fueron las principales víctimas.



Belibor Colic nació en Modrica (Bosnia) en 1964. Alistado en el ejército bosnio, desertó en mayo de 1992 y fue hecho prisionero. Logró huir y se refugió en Francia donde vive en la actualidad. Su casa y sus manuscritos desaparecieron quemados durante la guerra.

DOBOJ O “EL CAMPO DE LA MUERTE”
Durante toda la noche, el prisionero Adnan H. había escuchado, tumbado sobre las losas de su celda, los gritos de aquellos a quienes torturaban; llantos de hombres, amargos y cargados de sentido, que habían abierto en su agotado cuerpo la última puerta del espanto, por donde se había colado la muerte de sonrisa helada, transformando a Adnan H, en un títere impotente (p. 97).
  

MOSTAR

He entrecomillado la palabra novela, al principio, porque me parece que Colic estructura su obra con un formato que no es de novela, no es una narración alrededor de unos personajes ficticios. La obra se compone de breves textos sobre hombres (Musulmanes, Serbios, Croatas), ciudades y alambradas. La abre con una oración y la concluye con un ¿Post scriptum o Post mortem? Y así va desgranando, texto a texto, el cúmulo de horrores de una guerra impensable que se hizo realidad.

 EL ESTADIO DE SLAVONSKI BROD O “EL CAMPO DE LA DERROTA Y LA VERGÜENZA”
Pese a ser verano, todo a nuestro alrededor se teñía del gris de la vergüenza y de la derrota. Habíamos dejado atrás nuestras ciudades destruidas, nuestras tumbas cavadas a toda prisa y, en los lugares más insospechados, el miedo, la ignominia, la peste: habíamos dejado atrás todo lo que hasta entonces había constituido nuestra vida. Abatidos, nos poníamos en manos de los hombres de uniforme azul cielo para que decidieran nuestro destino (107).
 MOSTAR

Una guerra, que en la década de los noventa, pareció repetir las temidas atrocidades de otra guerra anterior, incentivadas por las diferencias nacionales asentadas en la religión.
 Allí en nuestra tierra el furor sigue desencadenándose, amigo mío. Aún dura el sangriento festín al que estábamos convidados desde hace tiempo, parece ser. Declaramos la guerra a la otra orilla, desenfundando de nuevo las espadas, los estandartes y las coronas. Nuestros santos son más santos que los suyos, la chispa que brilla en nuestros ojos es más luminosa. Tenemos más libros, más ángeles e incluso dos dioses (119).

Desde que empiezas su lectura te va encogiendo el corazón, te va arrastrando por el fango del horror, te va mostrando, sin posibilidad de mirar hacia otro lado, la guerra, el asesinato en masa, la locura colectiva, el fanatismo, la tortura. Tremendo testimonio.