El
Neoliberalismo lleva unas cuantas décadas extendiéndose por el mundo sin que
haya encontrado una oposición importante en el terreno institucional. Más
resistencia y lucha ha encontrado en la calle: movimientos antiglobalización de
la década de los noventa del siglo XX y movimientos de las plazas contra la
crisis financiera mundial y
la recesión económica de 2008 que generaron una profunda crisis social.
En
el terreno institucional, da igual que haya gobernado el conservadurismo que la
socialdemocracia, desde la década de los ochenta del siglo pasado, el
neoliberalismo se ha ido imponiendo aun cuando ha ido evolucionando e
integrando nuevos elementos. Por ese motivo, algunas autoras hablan de que
actualmente está en «ruinas»[1] si se atiende a cómo fue
concebido en su origen.
Ciertamente el
neoliberalismo se asoció a instituciones, políticas y relaciones básicamente
económicas:
· *Privatización
de la propiedad y los servicios públicos (en España hemos vivido procesos de
privatización de Repsol, del agua, de Telefónica, de la vivienda, del
ferrocarril, de los servicios de hospitales públicos, etc.). Esta privatización
ha ido reduciendo el Estado social.
· *Desregulación
del capital más o menos intensa según los países. Elon Musk está muy interesado
en intensificar dicha desregulación en Europa y está dispuesto a declararle la
«guerra» si no cede.
· *Control
del factor trabajo y quiebra de las organizaciones de trabajadores y
trabajadoras. El proceso es evidente en España y en todos los países.
· *Impuestos
y tarifas que favorecen las inversiones extranjeras. También es un proceso
evidente desde hace años.
Algunos analistas, especialmente los neo marxistas,
entienden el neoliberalismo como una nueva versión del capitalismo que ya no
necesita realizar concesiones económicas, políticas y sociales debido al
derrumbe del llamado «socialismo real» que sobre todo a partir de 1945, acabada
la II Guerra Mundial, parecía ser una alternativa al capitalismo.
Sin
embargo, Michael Foucault ya consideró que el neoliberalismo era sobre todo una
alteración de los valores, coordenadas y principios de realidad que gobernaban
el liberalismo. Para él, el neoliberalismo es una racionalidad nueva que
desbordaba lo económico convirtiendo los principios de mercado en principios de
gobierno aplicados por y al Estado (da igual quienes sean sus gestores:
conservadores o socialdemócratas). Puesto que estos principios circulan a
través de las más diversas instituciones y entidades en toda la sociedad
(centros de enseñanza, lugares de trabjo, centros sanitarios, ocio, etc.), son
«principios saturadores de realidad» puesto que gobiernan todas las esferas de
la existencia.
Los
mercados, además, necesitan apoyo político y de ahí surge lo que Foucault
denomina «gubernamentalización del Estado» que consiste en que el gobierno está
orientado a favorecer a los mercados y estos deben ser construidos,
favorecidos, equipados y eventualmente rescatados por el Estado. De esta manera
se produce una transformación de la gubernamentalidad liberal a la neoliberal
en la que el Estado, el capital y el trabajo se reprograman de manera novedosa.
Coincido
con quienes consideran que estamos en presencia de algo nuevo, distinto de los
autoritarismos, fascismos, despotismos o tiranías de otros tiempos y espacios
(Wendy Brown). Lo que viene sucediendo, no puede entenderse con las
herramientas conceptuales de la política tradicional. Requiere, más bien, una
interpretación antropológica de cómo las sociedades occidentales (y gran parte
del planeta) han mutado tras la destrucción del movimiento obrero organizado y
su perspectiva internacionalista. No se trata de un simple retorno al fascismo,
aunque el nacionalismo fascista sea el referente discursivo de la clase
política reaccionaria. Su ideología no nace de la política ni del pensamiento,
sino de una mutación antropológica: la descerebración producida por la
tecnología y la psicopatía[2]. Son solo dos ejemplos,
Brown y Berardi, de que nos enfrentamos a algo nuevo, probablemente más feroz y
cruel que lo que ocurrió en el siglo XX.
El
anarquismo y otros sectores de la izquierda no institucional (excluido el llamado
«progresismo» que ha colaborado en este proceso de neoliberalización), ¿comprendemos
lo que está sucediendo en el mundo con el ascenso de las políticas neoliberales
y antidemocráticas? Y no es que defendamos la democracia como el mejor sistema
político puesto que su base es el capitalismo puro y duro, pero sì debemos
entender los motivos por los que el neoliberalismo acaba defendiendo posiciones
antidemocráticas, es decir autoritarias. Sería muy inoportuno y desmoralizador
que no fuéramos capaces de interpretar lo que sucede con el «trumpismo» y sus
diversas versiones en el mundo (también en España, claro) que crecen como una
ola imparable.
Laura Vicente
[1] Así lo afirma Wendy Brown (2021): En las ruinas del neoliberalismo. El ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente. Madrid, Traficantes de sueños. Otros libros suyos: La política fuera de la historia (2014). Madrid Enclave de libros. Estados amurallados, soberanía en declive (2015). Barcelona, Herder. Estados del agravio. Poder y libertad en la modernidad tardía (2019). Madrid, Lengua de trapo. Estos libros han influido mucho en este texto.
[2] Franco
Berardi Bifo (2025): Pensar después de Gaza. Ensayo sobre la ferocidad y la
extinción de lo humano. Buenos Aires, Tinta Limón.

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