Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

viernes, 13 de marzo de 2020

Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras


El tema de este libro (1) es el feminismo decolonial. Lo componen siete artículos que abordan este tema desde diferentes perspectivas y el prólogo realizado por el colectivo Eskalera Karakola de Madrid.


El hecho de que sean autoras diferentes provoca que el libro sea desigual y que haya artículos que me han interesado más que otros. Me detendré en los dos que más me han interesado:

*bell hooks (1984), “Mujeres negras. Dar forma a la teoría feminista”.

Su punto de partida es que las mujeres blancas han convertido en universal su perspectiva de la realidad (convirtieron sus intereses en el foco principal del movimiento feminista). No han tenido en cuenta si esta se adecuaba a las experiencias vitales de las mujeres como colectivo, de esta manera apartaron la atención del clasismo, el racismo y el sexismo. No son conscientes, además, de sus prejuicios de raza y de clase.

Las identidades de raza y clase crean diferencias en la calidad, en el estilo de vida y en el estatus social que están por encima de las experiencias comunes que las mujeres comparten.

Las mujeres que se sienten excluidas del discurso y la práctica feminista pueden hacerse un lugar solo si primero crean, a través de la crítica, una conciencia de los factores que las alienan. Interesante la afirmación de que mujeres como ella no han adquirido su conciencia feminista por los análisis feministas dominantes sino por su experiencia vivida, por eso no usan el término «feminista». Cuando han expresado este camino particular y diferente han sido tratadas con condescendencia, solo se las podía oír si sus afirmaciones eran un eco de los sentimientos del discurso dominante.

Las mujeres negras tienen un punto especial de ventaja que les otorga la marginalidad ya que ellas no tienen un «otro» institucionalizado al que puedan discriminar, explotar u oprimir. Así, tienen una experiencia vivida que reta directamente la estructura social de la clase dominante racista, clasista y sexista.

*Avtar Brah (1992), “Diferencia, diversidad, diferenciación”.

Las relaciones patriarcales se articulan con otras formas de relación social en un determinado contexto histórico. Las estructuras de clase, racismo, género y sexualidad no pueden tratarse como «variables independientes» porque la opresión de cada una está inscrita en las otras –es constituida por y es constitutiva de las otras-.

Me ha parecido muy interesante su conceptualización de la diferencia: diferencia como experiencia, diferencia como relación social, diferencia como subjetividad, y diferencia como identidad.

El resto de artículos que forman parte de este libro son los siguientes:

*Kum-Kum Bhavnani y Margaret Colson (1986), “Transformar el feminismo socialista. El reto del racismo”.

*Aurora Levins Morales (2001), “Intelectual orgánica certificada”.

*Gloria Anzaldúa (1987), “Los movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan”.

*Chela Sandoval (1995), “Nuevas ciencias. Feminismo Cyborg y metodología de los oprimidos”.

*M. Jacqui Alexander y Chandra Talpade Mohanty (1997), « Genealogías, legados, movimientos”.

La síntesis de todas estas aportaciones se fundamente en el cuestionamiento del género que iguala a todas las mujeres y su planteamiento de que hay múltiples opresiones y diferencias sobre las que es necesario reflexionar. Y todo ellos en la idea de mantener un diálogo continuo que no renuncie a las diferencias, ni jerarquice, o fije a priori, posiciones unitarias y excluyentes de víctimas y opresores.

Es necesario incorporar las diferencias de origen, raza, clase y género y poner en dialogo a mujeres con constituciones múltiples y complejas. Cuestionar, de esta manera, algunos análisis supuestamente universales que hoy se revelan en su parcialidad.

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(1) VVAA (2004): Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras. Madrid, Traficantes de sueños.

2 comentarios:

  1. Pienso que la ponderación de la variables es necesaria, pero tal vez deba hacerse de forma holística...

    Supongo que la "multivisión o multiopinión" enriquecerá considerablemente el debate sobre el feminismo y le dará perspectiva a la hora de abordarlo...

    Abrazo.

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    1. Siempre soy partidaria de esa visión holística, me parece lo más acertado.
      Los feminismos actuales son tan variopintos que, a veces, dan la sensación de división y de caos. Pese a ello creo que es uno de los movimientos que tiene más riqueza intelectual y más vitalidad en lo social.

      Abrazos.

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