Una persona culta es aquella (…) que sabe cómo elegir compañía entre los hombres [y mujeres], entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado. H. Arendt

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Yang, Jenny Chan, Xu Lizhi, Li Fei y Zhang Xiaoqio, La máquina es tu amo y señor

 


Un libro breve pero muy esclarecedor. Nunca nos preguntamos qué hay tras nuestros aparatos electrónicos. ¿Qué hay tras la admirada tecnología del mundo rico? En este libro nos dan la respuesta que se invisibiliza sistemáticamente para mantener el mito de Silicon Valley y de su esperanza de crear un mundo justo y pacífico por poner al alcance de todos/as las «herramientas informáticas» (p. 100).

Nuestra creencia en la omnipotencia tecnológica nos ha conducido a no cuestionar el consumismo inducido por las nuevas tecnologías. De la misma manera se han invisibilizado los millones de personas trabajando en condiciones de casi esclavitud y cuya forma de protesta es el suicidio.

El ejército de esclavos/as de la electrónica son cientos de miles de jóvenes migrantes: el retrato de una superviviente, Tian Yu, obrera de Foxcoon, sirve de hilo conductor a la socióloga Jenny Chan para analizar el recorrido de estos trabajadores/as. En ese otro lado del mundo, cuando la vida es secuestrada por el capitalismo, la última forma de desobediencia es prescindir del cuerpo productivo propio. Parece que solo es posible visibilizar las condiciones en que millones de chinos/as trabajan saltando desde el tejado de un edificio.

Deberíamos repensar la materialidad de nuestra existencia (p. 115).

domingo, 13 de septiembre de 2020

DAVID GRAEBER, HACER ANARQUISMO

 



La noticia de la muerte de David Graeber (2-septiembre-2020), no lo oculto, me ha impactado, somos muchas las personas que tenemos esa sensación emocionada. 

Me atraía de él la desmitificación que realizaba del anarquismo entendido como algo que implicaba coherencia en la forma de ser, vivir y actuar, colocándolo en el altar de la perfección. Hace mucho que pienso en el anarquismo a escala humana y prefiero  ser consecuente a ser coherente en la línea de Diana Torres[1] cuando dice:

«Seré consecuente, que no es otra cosa que responsabilizarme de las consecuencias de mis acciones y mis palabras y de las hermosas contradicciones que las conforman».

Él desmontaba certezas y sembraba dudas e incertidumbres hablando desde lo que denominaba «anarquismo con minúsculas»[2] refiriéndose a aquellas personas que, haciendo anarquismo más que siendo anarquistas, estaban dispuestas a colaborar en coaliciones amplias siempre que funcionaran sobre principios horizontales.

Entendía el anarquismo como sensibilidad política amplia, como  «movimiento político que aspira a generar una sociedad auténticamente libre, y que define “sociedad libre” como aquella en la que los humanos solo establecen relaciones entre sí que no dependan de la constante amenaza de la violencia para ponerse en práctica».

Y  añadía que los anarquistas «conciben un mundo basado en la igualdad y en la solidaridad, donde los seres humanos sean libres para asociarse entre ellos y perseguir una variedad infinita de visiones, proyectos y conceptos de lo que consideran valioso en la vida »[3].

Desde la antropología, Graeber constataba que los principios básicos del anarquismo -asociación voluntaria, auto organización y apoyo mutuo- se referían a formas de comportamiento humano que habían formado parte de la humanidad desde sus inicios. Una idea tremendamente atractiva y estimulante (que ya formuló Kropotkin en El Apoyo Mutuo) puesto que constataba que había existido gente que había defendido estos argumentos a lo largo de la historia de la humanidad. Esta idea nos plantea que esos principios anarquistas son más una actitud que un cuerpo teórico.

El anarquismo, reflexionaba Graeber, ha tendido a ser un discurso ético sobre la práctica revolucionaria, más que un discurso teórico o analítico sobre la estrategia revolucionaria como en el caso del marxismo. Ha insistido en las formas de la práctica y, por tanto, en que los medios han de ser acordes con los fines; no puede generarse libertad a través de medios autoritarios, se debe anticipar la sociedad que se desea. Esa es la razón por la que la mayoría de los grupos anarquistas opera por un proceso de consenso (que supone aceptar una gran diversidad de perspectivas teóricas) frente al voto a mano alzada, divisor y sectario. Este planteamiento lo explicaba con todo lujo de detalles en Somos el 99% enraizándolo en su experiencia como activista en el movimiento de Ocupy Wall Street iniciado en 2012. Activismo que ya le había ocasionado, según parece, su cese en el departamento de Antropología de la prestigiosa Universidad de Yale en 2005.

Graeber situaba la palabra clave  de la democracia en el proceso de toma de decisiones. Todo buen proceso de consenso  se basa en que nadie debe intentar convencer a los otros  de convertirse a sus puntos de vista, sino que se busca que el grupo llegue a un acuerdo común sobre cuáles son las mejores medidas a adoptar. En vez de votar las propuestas, estas se discuten o reformulan, hasta que se llega a un planteamiento que todos puedan asumir. Al final hay dos posibles formas de objeción: quedarse al margen o bloquear la propuesta.

En sus Fragmentos de antropología anarquista[4] se hacía una  pregunta que relacionaba con la antropología:

« (…) ¿qué tipo de teoría social puede ser realmente de interés para quienes intentamos  crear un mundo en el cual la gente sea libre para administrar sus propios asuntos?».

Son este tipo de preguntas sencillas pero relevantes en sus respuestas las que me llevaron a apreciar sus libros. Ese es el legado que nos deja David Graeber para seguir por una vía de amplitud de miras y de renovación del anarquismo.

 


[1] Diana J. Torres[1] (2017): Vomitorium. Ciudad de México, p. 26.

[2] David Graeber (2014): Somos el 99%. Una historia, una crisis, un movimiento. Madrid, Capitan Swing, p. 100.

[3] David Graeber, Somos el 99%, p. 189.

[4] David Graeber (2019): Fragmentos de antropología anarquista. Barcelona, Virus, p. 21.

 

jueves, 3 de septiembre de 2020

EL NACIONALISMO CATALÁN Y LA POLÍTICA DE LA ETERNIDAD




Timothy Snyder es un historiador que siempre me depara sorpresas cuando lo leo, tanto en su faceta más histórica como en la de interpretador de la realidad actual. Es suyo ese concepto de «política de la eternidad»[1] que sitúa a un país en el centro de un relato de victimismo cíclico. En ese tipo de política ya no existe una línea que se extiende hacia el futuro como sucede en la «política de la inevitabilidad»[2], sino un círculo que hace que vuelvan las amenazas del pasado una y otra vez (Snyder, 2018: 16-17). Él lo aplica en su libro a diversos países, sobre todo EUA y Rusia, pero enseguida vi que la política de la eternidad se daba en gran parte en Cataluña y que era el nacionalismo catalán quien la estaba aplicando.

La primera característica y la que me parece que tiene más peso es que estamos ante una política que fabrica crisis artificiales y manipula emociones. Si por algo destaca el nacionalismo catalán desde hace ocho años es por construir ficciones políticas. Hoy ha quedado estancado en la república imaginaria aprobada en un referéndum sin garantías y en el que no participó la mayoría de la población. Se niega la verdad sistemáticamente y reducen la vida al espectáculo y el sentimiento. Las jornadas históricas se suceden unas a otras, las emociones se desbocan y los dramas cotidianos se ensalzan.

La manipulación de las emociones cuenta con unos medios de comunicación (en especial TV3) bien engrasados por subvenciones cuantiosas. El objetivo de dicha manipulación es provocar sentimientos de entusiasmo e indignación de forma intermitente con el fin de distraer la atención de su falta de capacidad o de voluntad para gobernar.  En lugar de gobernar, Puigdemont y su mano derecha Torra, crean crisis y espectáculo, son especialistas en ello. Pero además, se instalan en la ausencia de límites,  creen que puede hacer lo que quieran porque cuentan con la «voluntad del pueblo», el famoso «mandato popular», que da preferencia a la ficción sobre los hechos.

Negar la realidad suprime el sentido de la responsabilidad sobre lo que sucede de verdad. El nacionalismo catalán ha dividido a la sociedad catalana como solo puede hacerlo una mentira.

Si se puede mantener a los ciudadanos/as en la incertidumbre mediante la constante fabricación de crisis, es posible manejar y dirigir sus emociones. La TV tiene su papel al eliminar la pluralidad que representa a diversos intereses para centrarse siempre en el mismo mensaje. El propósito del nacionalismo catalán es crear un vínculo de ignorancia voluntaria con el «verdadero pueblo catalán» de forma que entiendan que sus dirigentes les están mintiendo pero les crean de todas formas. Es indudable que los ciudadanos/as tienen que poner de su parte y acercarse a los políticos de la eternidad. Desmoralizados/as por su incapacidad de cambiar su situación en la vida tras la crisis económica del 2008, especialmente las clases medias, han aceptado que el significado de la política no reside en las reformas institucionales, sino en las emociones diarias. Dejan de pensar en un futuro mejor para sí mismos, sus amigos y sus familiares, y prefieren la invocación constante de un pasado orgulloso igualmente ficticio.

La fabricación de crisis artificiales  sirven de dos maneras a sus propósitos, la que llevan trabajando más durante estos años es la de producir problemas imposibles de resolver porque son ficticios. El «España nos roba» es uno de los que logró movilizar más adeptos en su momento, el problema no es lo que hace o deja de hacer España, sino el simple hecho de que exista, razón por la cual se la borra del lenguaje político, académico, activista, etc. con términos como Estado español o Península Ibérica. Pero no podemos descartar que ERC esté pasando a otra fase, la de parecer que resuelven las crisis fabricadas para obtener poder real.

Otra característica hace referencia al papel de la Historia en esta política de la eternidad, de hecho podríamos decir con Snyder que este tipo de política destruye la Historia. Los políticos de la eternidad saltan de un instante a otro, a décadas o siglos de distancia, para construir un mito de inocencia y peligro (Snyder, 2018: 18). El pasado proporciona un tesoro de símbolos de la inocencia que los gobernantes explotan para ilustrar la armonía de la patria y la discordia del resto del mundo. Cataluña nunca ha existido en la historia como nación con algún tipo de Estado, pero da igual. Se ofrecen declaraciones poéticas sobre Cataluña destinadas a crear una unidad lírica a partir de ofensas y derramamientos de sangre anteriores. A partir de ahí se produce la invocación constante de un pasado orgulloso frente a las calamidades históricas y el peligro amenazante siempre de España. Si hay que inventarse que Colón o Teresa de Jesús eran catalanes, se inventa, ¿por qué no, si hay creyentes dispuestos a creer en dichos símbolos de inocencia de la propia nación?

Amparándose en esta inocencia primigenia cobra sentido lo que Snyder llama  «esquizofascismo» (Snyder, 2018: 143), nueva variedad de fascismo. Como Cataluña es inocente, ningún nacionalista catalán puede ser jamás fascista, siempre son los otros/otras. En realidad fascismo quiere decir anticatalán (mejor antinacionalista catalán). Los españoles pierden su individualidad y se transformaron en un colectivo cuya cultura justifica su desprecio hacia ella. El individuo desaparece en la eternidad. La política de la eternidad puede hacer que sean impensables otras ideas. Y eso es lo que significa la eternidad: la misma cosa una y otra vez (Snyder, 2018: 41).

La crisis del coronavirus ha descolocado levemente al nacionalismo catalán y a sus líderes, han intentado descarnadamente seguir con su política de la eternidad incluso con bromas macabras como la de Clara Ponsatí y su «de Madrid al cielo». Es posible que sus ficciones no oculten realidades como su participación en los recortes sociales incluida la sanidad. Torra está tan acostumbrado a comportarse en la Generalitat como fabricante de indignación que no sabe cómo moverse cuando ha de formular políticas concretas para toda la gente no solo para un grupo escogido de la ciudadanía. Bajo su verborrea del «pueblo», de la «gente», Torra y el nacionalismo catalán se refiere solo a «alguna gente». Que el coronavirus afecte  a toda la gente, que no pueda señalar enemigos interiores puede descolocarle, la duda está en si sus seguidores/as volverán a creer en sus ficciones políticas.




[1] Aparece en Timothy Snyder (2018), El camino hacia la no libertad. Barcelona, Galaxia Gutenberg.
[2] En la política de la inevitabilidad el futuro es más de lo mismo de lo que existe en el presente, las leyes del progreso son conocidas, no hay alternativas y, por tanto, no se puede hacer nada.


domingo, 23 de agosto de 2020

MANIPULACIONES HISTÓRICAS SOBRE EL ANARQUISMO


El anarquismo tiene perdida la batalla en el campo de la historia, sus recursos y su poder en el campo de las investigaciones, de la difusión y de la edición de libros es minúsculo en comparación con el que tienen quienes controlan dichos campos. El trabajo de desprestigio está hecho desde hace mucho tiempo: el anarquismo es endeble en sus planteamientos, es cosa de descerebrados, de gente primitiva y violenta. Por ello si alguien es responsable de la violencia en el bando republicano (ahora que se reconoce que también hubo represión y violencia indiscriminada) ese cupo lo tiene reservado el anarquismo y su organización más relevante: la CNT.


El libro de Jesús F. Salgado[1] tenía, según su propio autor, un doble objetivo: hacer un estudio biográfico de Amor Nuño, un hombre que tuvo relevancia tanto dentro de la CNT en Madrid (en el Sindicato de Transporte y en la Federación Local) como en la Junta de Defensa de esta ciudad y en segundo lugar establecer su implicación y la de la CNT en algunos de los sucesos sangrientos de la Guerra Civil.

Respecto al estudio biográfico, el libro tiene el mérito de rescatar de la invisibilidad a un hombre muy activo en las posiciones que la CNT adoptó en momentos cruciales de la Guerra Civil, sin embargo es el aspecto menos trabajado del Libro. Su biografía está centrada casi exclusivamente en su actuación político-social, se nos pierde la persona entre los dedos de las manos.

No ocurre lo mismo con el segundo objetivo que venía marcado por las acusaciones de algunos historiadores, especialmente Preston y Martínez Reverte que asignaron a Nuño y a la CNT la responsabilidad de las sacas de presos en noviembre de 1936, los fusilamientos de Paracuellos, Torrejón y otros lugares de Madrid.  Salgado basando su estudio en pruebas documentales, que no tuvieron en cuenta los mencionados historiadores, y cuestionando los recuerdos o memorias de otras personas parciales y olvidadizas (como es el caso de Santiago Carrillo), repasa los hechos y muestra otra versión de estos fundamentada en la documentación. En este trabajo casi detectivesco Salgado demuestra la escasa implicación de las organizaciones vinculadas al anarquismo en los hechos represivos y el protagonismo del republicanismo, socialismo y comunismo que Preston y Martínez Reverte tratan de exculpar (especialmente a los dos primeros).

Solo tengo un pero a esta parte que es la que ocupa la mayor parte de un grueso libro de 555 páginas sin contar Anexos, Bibliografía e Índice de nombres, ese pero es el excesivo recurso a la cita literal y la minuciosidad en su desarrollo que hacen la lectura tediosa en algunos momentos. Supongo que el autor necesitaba recurrir a ello para desmontar los argumentos de esa historia bendecida por los poderes de izquierda que hoy manejan los recursos económicos. Seguramente el libro de Salgado no tendrá la difusión que han tenido estos historiadores del sistema y la mayoría de los y las lectoras seguirán contribuyendo con sus opiniones al mito de la violencia del anarquismo.





[1] Jesús F. Salgado (2014): Amor Nuño y la CNT. Crónicas de vida y muerte. Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo.

jueves, 13 de agosto de 2020

ANTIFASCISTAS ALEMANES (1936-1939)


Antifascistas alemanes en Barcelona (1933-1939). El grupo DAS: sus actividades contra la red nazi y en el frente de Aragón. D. Nelles, H. Piotrowski, U. Linse, C. García (2019). Barcelona, Virus.

[Publicado en la revista LIBRE PENSAMIENTO, nº 102]


El libro Antifascistas alemanes en Barcelona (1933-1939) es una edición revisada y ampliada de la publicada por Sintra en 2010. Se trata de un libro de más de seiscientas páginas con numerosas citas, cuantiosos fragmentos reproducidos de las fuentes utilizadas por los autores, un apéndice de alrededor de cien páginas y una interesante bibliografía. Todo esto nos sitúa ante un libro que puede echar para atrás a lectores/as que no tengan interés en un tema tan específico como el tratado en esta obra.

Su interés reside precisamente en dar a conocer un episodio de la Guerra Civil española que ha pasado desapercibido por no formar parte de las facetas fundamentales del conflicto bélico. Sin ser un aspecto básico nos informa de la complejidad de una guerra que, muchas veces, se tiende a simplificar. Es relevante, por tanto, que vayamos conociendo estos episodios periféricos que nos pueden acercar a esa visión poliédrica que la historia nos puede ofrecer y que nos aleja del ruido mediático e interesado presente en las intervenciones políticas y en los medios de comunicación con más difusión en este país.

Este libro nos muestra la llegada a España, desde 1933, de numerosas personas que huían de Alemania ante el ascenso del Partido Nazi al poder. Mayoritariamente se trataba de hombres y mujeres de izquierdas (entre quienes estaban anarquistas y anarcosindicalistas), algunas de estas personas eran judías, uno de los objetivos represivos prioritarios del nazismo. El estallido de la Guerra Civil (1936-1939) incorporará a estas personas extranjeras a labores en el frente y en la retaguardia luchando contra el fascismo y, especialmente quienes eran anarquistas, participando del proceso de revolución social que se inició a partir del 19 de julio de 1936.

En la retaguardia barcelonesa, la lucha contra el nazismo (sección del Partido Nazi, Frente Alemán del Trabajo, Gestapo y diversas entidades de carácter cultural como el Colegio Alemán) cobró importancia en los primeros meses del conflicto bélico hasta que Alemania reconoció el Gobierno de Franco en noviembre de 1936. Su valor se puso de manifiesto por la sorprendente buena relación que la Generalitat y el Gobierno de la República mantuvieron con el Consulado alemán, algo que permitió la huida por barco de decenas de personas de la burguesía catalana bajo el subterfugio de que era población alemana (así constaba en las listas que entregaba a la Generalitat y que desvelaron las Patrullas de Control anarquistas en el mismo puerto de Barcelona).

La implicación directa de anarquistas alemanes en la lucha contra la red nazi en Barcelona a través del grupo de Anarcosindicalistas Alemanes, DAS (Deutsche Anarchosyndikalisten) fue importante. Este compromiso se saldó con el olvido, el abandono y, en algunos casos, la represión que padecieron especialmente a partir de los Hechos de Mayo de 1937. En este sentido, este libro pone de relevancia la solidaridad internacional y, en concreto, la implicación de los y las refugiadas alemanas en España (resulta interesante el apartado dedicado a biografías que se incluye en el Apéndice).

El libro rescata los nombres de mujeres que vinieron solas o con sus compañeros y que se incorporaron como ellos al frente o actuaron en la retaguardia. Entre ellas destacó Etta Federn que se implicó en la puesta en marcha de escuelas para formar profesorado en Blanes y colaboró estrechamente con Mujeres Libres (tanto en la organización como en la revista).

El libro está estructurado en tres grandes bloques temáticos con diversos capítulos cada uno de ellos: el primero trata sobre los antecedentes del grupo DAS, el segundo sobre la llamada legión extranjera de la revolución y el tercero sobre la actuación del DAS contra la red nazi.

En el primer bloque temático se hace un repaso de la emigración alemana en Barcelona a principios del siglo XX, del exilio español en Alemania y de la relación entre anarquistas y anarcosindicalistas alemanes y españoles, así como del cambio que se produjo al proclamarse la II República  en España y la llegada de los nazis al poder en 1933. En el segundo bloque se habla del anarcosindicalismo y del voluntariado alemán y cómo se involucraron en el frente y en la retaguardia. Y el tercer bloque se centra en la actuación concreta del DAS desde el inicio de la Guerra Civil y de la revolución, su participación en las colectividades y los conflictos diplomáticos, los registros y expropiaciones de nazis o la represión estalinista que sufrieron los refugiados y  refugiadas alemanas con planteamientos más radicales, por motivos políticos.

Temas como la lucha por el control del orden público en Cataluña (especialmente en Barcelona), las labores represivas y de espionaje y contra espionaje en que se vio involucrada la CNT y la FAI, la alianza entre ERC y PSUC (con el apoyo del estalinismo soviético) en tareas contrarrevolucionarias y de marginalización del Movimiento Libertario, la colaboración institucional de dicho movimiento y otros muchos aspectos son el trasfondo de este libro.

El único defecto que encuentro en él es que, a veces, resulta algo repetitivo. Seguramente la autoría múltiple puede explicar esta impresión aunque son Carlos García y Harald Pietrowski quienes escriben la mayor parte del mismo (la mitad del primer bloque y todo el tercero). En todo caso, se trata de un pequeño defecto que no anula su interés. No es historia muerta a revisar desde la nostalgia, son hechos vivos sobre los que pensar y repensar el anarquismo.





lunes, 3 de agosto de 2020

HISTORIAS DEL CONFINAMIENTO


MES I, 46º DÍA DE CONFINAMIENTO (29º de abril, 2020)
Poner la Vida en el centro es cambiar nuestros hábitos de consumo. Llevamos 46 días consumiendo solo lo “necesario” [esto daría para otra reflexión], hemos dejado de consumir a la fuerza buscando emociones, compensación a las frustraciones, etc.
El capitalismo nos convence de lo importante que es consumir, trabajar para consumir, arrasar el planeta para consumir, no ser conscientes del trabajo cuasi-esclavo para consumir.
Pongamos sentido común, empatía hacia el 99% de las personas, sostenibilidad para nuestro planeta, emocionarnos con lo simple, lo sencillo… no con objetos-mercancías.
Menos mal que quedan pocos días de confinamiento y dejaré de sermonear…

MES I, 47º DÍA DE CONFINAMIENTO (30 de abril, 2020)
Poner la Vida en el centro es desplazar el capital y su lógica destructiva de la vida del centro de la economía.
No hemos sido conscientes de que este sistema se basa en el expolio de la Vida de la gente y del planeta hasta que, con la fase neoliberal, el mundo rico (el nuestro) está sufriendo problemas que creíamos de “otros”, de los países subdesarrollados: hambre, pobreza, gente que se queda sin casa y ahora una pandemia que sobrepasas a la ciencia y al sistema sanitario.
No desviemos la atención de lo prioritario: la crisis es sistémica, la crisis es de la Vida…

MES I, 48º DÍA DE CONFINAMIENTO (1 de mayo, 2020)
La escalada tecnológica solo puede alimentar colapsos ecológicos y de salud.
Será histórico un 1º de Mayo virtual celebrado sin contacto humano.
Si hay trabajadores/as y consumidores/as que cada día salen a la calle, ¿por qué el sindicalismo decide quedarse en casa?
¿Es más peligroso salir hoy a la calle que hacer huelga el 1º de Mayo en la década de 1890?

MES I, 49º DÍA DE CONFINAMIENTO, 1º DÍA DE ALIVIO (2 de mayo, 2020)
Hoy iba a hablar de otra cosa, pero hablemos de alivio… Hay un vocabulario del confinamiento que un día podemos recopilar.
Hoy la palabra es alivio, ¿alivio del encierro, alivio de la enfermedad, alivio de la muerte, alivio de la crisis económica, alivio de casa-balcón-supermercado, alivio de la angustia y del miedo?
Hoy nos dan permiso para el alivio, salgamos y llenemos los ojos de alivio.
Somos una dócil y obediente sociedad aliviada.

MES I, 50º DÍA DE CONFINAMIENTO, 2º DÍA DE ALIVIO (3 de mayo, 2020)
ALIVIO: sensación de tranquilidad que le queda a una persona al ser aliviada de una preocupación, una molestia, un dolor, etc.
También el alivio es cuando se empieza a dejar el luto riguroso.
A tenor de cómo salimos ayer a la calle, todo esto encaja, necesitamos el alivio… y el olvido.

----
Inicié las “historias” del confinamiento pensando que era cosa de quince días, han sido cincuenta.
Ha llegado el momento de dejarlo, es mejor que os alivie de estas reflexiones.
Ojalá los horizontes se amplíen.
Gracias por leerme, gracias por vuestras reacciones, gracias por vuestros comentarios.


jueves, 23 de julio de 2020

HISTORIAS DEL CONFINAMIENTO


MES I, 39º DÍA DE CONFINAMIENTO (22 de abril, 2020)
No, la clase política no ha estado, ni está, a la altura. El gobierno nacional-progresistta de España, no pensó con anticipación en que el estado de la sanidad española era precario (algo que un gobierno socialista inició, además de aprobar una reforma constitucional para que la banca cobre la 1ª.
En enero cuando había ya avisos serios de pandemia no se preparó (no compró material sanitario necesario), en febrero miró a otro lado y cuando hubo casos, permitió en marzo, partidos de fútbol y manifestaciones.
Pero es que hoy todavía no tiene un criterio para contar muertos/as unificado (la última es el can can  de la salida de menores).
Con una clase política que no pone la vida en el centro sino sus mezquinas luchas por el poder ¿Qué podemos esperar?

MES I, 40º DÍA DE CONFINAMIENTO (23 de abril, 2020)
(Hemos hecho la simbólica cuarentena pero no es suficiente)
Solo hay una solución para salir de este entuerto que no está al alcance de la clase política: PONER LA VIDA (en el amplio sentido de la palabra) EN EL CENTRO, no las mercancías ni los beneficios ni el poder.

MES I, 41 DÍA DE CONFINAMIENTO (24 de abril, 2020)
(me dijo un comentarista que mi crítica al gobierno español del día 19 era hacer el juego  a la derecha)
Y yo me pregunto ¿tener el número de muertos más elevado por mil habitantes (dejo fuera a China) con las medidas más duras de confinamiento que incluye un recorte nunca visto en derechos y libertades es ser de derechas?
Me toca ya los ovarios la martingala de que me quede en casa bien callada y obediente… que no vea, que no piense, que no sienta, que no proteste… que no piense que igual se podían haber hecho las cosas de otra manera.
Siempre habrá un policía de balcón, de calle, de RRSS, que me condenará.
A LA MIERDA.

MES I, 42 DÍA DE CONFINAMIENTO (25 de abril, 2020)
Nunca hubiera contabilizado no ver el mar entre los aspectos en que me ha cambiado la vida el Covid.19
Pero ayer cuando lo vi, supe la urgencia que tenía de verlo y olerlo.
Seguramente es una banalidad pero una se siente justificada a ella tras escuchar media hora de un noticiario cualquiera.
[¿qué me dicen del método de ingerir legía de la extremaderecha-Trump para matar el virus?]

MES I, 43 DÍA DE CONFINAMIENTO (26 de abril, 2020)
[Ya sabéis lo que me inspira la clase política, como aún quedan días de confinamiento le caerá también a la clase económica]
Pero hoy toco un tema que me repele profundamente, una de las grandes desgracias políticas en este país ha sido la aparición de la extrema derecha.
Escuchar sus relatos nacionalistas, machistas, homófobos, racistas, clasistas… me ofenden y cabrean, pero que miles y miles de personas les apoyen me causa un miedo que supera el que me produce el Covid.19
(¿Les favorecerá la pandemia?)
[Hoy envidio a niños y niñas por las primeras medidas de alivio]

MES I, 44 DÍA DE CONFINAMIENTO (27 de abril, 2020)
Criticar a los gobiernos se ha convertido [en realidad siempre lo ha sido] en un peligro, un peligro de que te llamen cosas “feas” [esas balas que los gobiernos progresistas tienen en la recámara para la gente crítica… o sea “mala”]. En tiempos de “guerra” no se piensa, hay que seguir a los gobiernos.
Como admiro a los anti-militaristas en tiempos de guerra.
[igual he sido muy críptica y no se me ha entendido, pero es que hoy estoy cabreada y disgustada]
Mañana será otro día.

MES I, 45º DÍA DE CONFINAMIENTO (28 de abril, 2020)
¿Queremos volver a nuestra vida de hace 45 días?
¿Olvidar estos días como si nunca hubiera existido?
¿Retomar nuestros asuntos en el punto en que los dejamos?
Será difícil que el Covid.19 nos deje hacerlo, pero si así fuera es que no hemos aprendido nada de lo que aun sucede.
Convendría que pensemos dónde nos lleva permitir que el capitalismo, con su dinámica especulativa basada en el beneficio controle la VIDA.
Nuestra Vida y la del planeta, una Vida sostenible y justa debería ser el centro. Si no somos capaces de revertir nuestra forma de vida, no habremos aprendido NADA.