sábado, 10 de mayo de 2014

VIRGINIA NICHOLSON, Ellas solas. Un mundo sin hombres tras la Gran Guerra.



Ellas solas. Un mundo sin hombres tras la Gran Guerra tiene 337 páginas que se alargan a 364 con las notas, bibliografía e índice de fotografías e ilustraciones. El título hace referencia a la generación de mujeres inglesas que quedaron solas, es decir, sin poder casarse debido a la elevada cantidad de hombres jóvenes que murieron durante la Iª Guerra Mundial (1914-1918).

Virginia Nicholson nació en Newcastle-Upon-Tyne en 1955. Su padre era el historiador del arte y escritor Quentin Bell, aclamado por la biografía de su tía Virginia Woolf. 

Virginia creció en los suburbios de Leeds, pero la familia se trasladó a Sussex cuando estaba en su adolescencia. Se educó en Lewes Priory School (Integral). Después de un año sabático trabajando en París se fue a estudiar literatura Inglesa en el Kings College de Cambridge.

En 1978, Virginia pasó un año en Italia (Venecia), donde enseñó inglés y aprendió italiano. Regresó al Reino Unido en 1979 y volvió a visitar el norte de su infancia mientras trabajaba para la televisión de Yorkshire como investigadora para programas infantiles. En 1983 se incorporó al departamento de documentales de la BBC.


En 1988, Virginia se casó con el guionista y autor William Nicholson. Tras el nacimiento de su hijo en 1989, dejó la BBC y poco después  se mudó a East Sussex.

Entre sus obras anteriores destaca Among the Bohemians. La obra que comento, Ellas solas, fue publicada en Inglaterra en 2007.

Uno de cada tres jóvenes matriculados en Oxford en 1913 murió durante la Gran Guerra. Dos millones de solteras de guerra, jóvenes educadas con la sola meta de casarse, se encontraron en un mundo que no sabía qué hacer con ellas. Pero esta solteras lejos de amilanarse tomaron la iniciativa de sobrevivir en un mundo sin hombres: salieron de sus casas a trabajar, se empezaron a incorporar a trabajos que, debido a la ausencia de los hombres, estaban libres. Se asociaron, se unieron para compartir pisos, se incorporaron a la política como sufragistas o sindicalistas, en definitiva, abrieron el mundo a las mujeres para siempre.

El libro se divide en siente capítulos: ¿Adónde se han ido los chicos?, “Un mundo que no me quiere”, En la estantería, Chicas trabajadoras, Cuidando y compartiendo, Esa gran sensación y El espléndido ejército de las mujeres.
 “No casarse es lo que permitió que (…) pudieran poner en juego sus muchos talentos. Fueron pioneras, mujeres solteras que cambiaron el mundo en el que vivían. Y hubo muchas más: científicas, profesoras, doctoras, políticos, abogados, artistas exploradoras. Las vicisitudes de la vida, el ridículo, el prejuicio, la decepción, no lograron apagar el brillo de estas damas indómitas. Todas compartían un rasgo de decidida ambición. Ellas volarían, descubrirían, construirían, educarían, ayudarían, protestarían, transformarían…” (pp. 316-317).

Un interesante libro, bien documentado y con un enfoque original. Un libro en el que se cuentan algunas de las historias de esas mujeres solas e indómitas, algunas llegaron a ser célebres y otras permanecieron en el anonimato.


7 comentarios:

  1. El título ya es inquietante, vivirlo tuvo que ser peor. Por lo que cuentas al final también nos indica que la mujer no necesita al hombre para realizarse y completarse como persona, ¿que seríamos si jugáramos juntos?

    Un abrazo.

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    1. Las personas, hombres y mujeres, necesitamos a nuestros semejantes, cuando actuamos juntos de forma inteligente buscando una sociedad más libre e igualitaria somos imparables. Cuando nos dejamos encandilar por "cantos de sirena" solo somos masa con vocación de esclavos que decía Nietzsche.

      Un abrazo.

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  2. Como suele decirse... 'no hay mal que por bien no venga...'

    Nos dejan tantas veces solas... aún estando...
    Pero siempre, siempre... paso a paso... salimos/saliendo hacia a/delante...

    Otro puñado de petonets.

    PD: 'Déja vú'... con este libro. Tomo nota.

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    1. La guerra demostró la importancia de la retaguardia y que las mujeres podían ocupar cualquier puesto de trabajo con eficacia. La cuestión emocional fue diferente, aquellas mujeres se sentían incompletas sin pareja y sin la maternidad, la mayoría comprendió que no tenía porque ser así. Un gran avance.

      Besos!!

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  3. Una cuestión muy interesante y un tema sugerente, que se presta seguro a dejar algunas maldades en contra de los hombres. Un mundo escaso de mujeres sería sin duda mucho más triste. Me lo apunto ahora mismo. Un beso.

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    1. Bueno, no sé qué decir. Siempre abogaré por el entendimiento de los seres humanos, cada uno o una en su individualidad tienen mucho que aportar ¿no te parece?

      Un beso.

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  4. Laura, qué interesante reseña; presentas el libro de una forma muy atractiva.
    Y enhorabuena por el blog, me parece todo un acierto.

    Un abrazo!

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