domingo, 23 de octubre de 2022

«A MI AIRE»

 


«A mi aire» (4 agosto)

Me gusta esta afirmación del sociólogo Émile Durkheim: «Hacer una manifestación es como bailar para hacer llover». No obstante, quizás bailar es no resignarse a ser solo sed y la espera de calmarla.

«A mi aire» (11 agosto)

La montaña me hace mucho bien, mi carácter necesita altura, manantial, verde, estrellas, rocas y piedras, flores, olores y silencio lleno de rumores.

«A mi aire» (18 agosto)

No guardar silencio, empatía y respeto ante las víctimas de terrorismo (17 A, en Barcelona) es repugnante.

«A mi aire» (25 agosto)

Hoy, mientras caminaba, me han adelantado corriendo un hombre y una mujer (ya sé que la teoría queer hace tiempo que plantea que valoramos si una persona es hombre o mujer por el aspecto exterior: ropa, forma de caminar, cabello, etc.); ambos llevaban ropa deportiva muy similar. Mientras los miraba me ha venido a la cabeza la diferente constitución física de ambos (y eso que los veía de espaldas). Enseguida he pensado sobre el significado de esa diferencia, por ejemplo, a la hora de correr. La verdad es que no tengo ni idea si influye o no, lo que tengo claro es que esa diferencia no explica la inferioridad, la vulnerabilidad o la discriminación.

Un pensamiento muy simple, cierto, pero pensad que estaba caminando, sudando y cansada (y eso que eran las 7:30 h de la mañana).

«A mi aire» (1 septiembre)

Este verano está siendo muy duro en cuanto a las condiciones climáticas: temperaturas muy elevadas durante muchos días seguidos y muy poca lluvia. La sequía y los incendios se adueñan aquí y allá de la masa forestal. Si llueve, llueve mal y cae piedra de unas dimensiones desmedidas que destrozan todo lo que pillan a su paso (incluso la muerte de una pequeña).

La vertiente social es que hay pobreza energética y mucha gente no tiene recursos para afrontar este calor. La calidad de vida se deteriora y las personas más vulnerables enferman y mueren.

Pensemos en lo que hacemos y en lo que consentimos que hagan las grandes empresas, principales culpables del cambio climático.

«A mi aire» (8 septiembre)

Leer a mi aire tiene sorpresas muy agradables. Entre otras que se produzcan conexiones asombrosas e inesperadas entre ellas. Leo un libro de dos trotskistas sobre su experiencia en la Guerra Civil y me aparece un nombre: Jaume Miravitlles de ERC (Comisario de Propaganda de la Generalitat en 1936). A la vez leo un libro de Jordi Amat sobre la historia política catalana desde el franquismo hasta la actualidad y aparece recogido el momento en que Jaume Miravitlles regresa a España tras su exilio en la década de los sesenta.

Que maravilla cuando se produce la circularidad de las lecturas.

«A mi aire» (15 septiembre)

Vivo la investigación histórica con verdadera pasión. No lo concibo de otra manera.

Siempre he sido una historiadora atípica porque no me ha acogido nunca la institución que facilita (académica y económicamente) el trabajo de investigación. Siempre he investigado al margen de los canales convencionales (de ahí el nombre de mi blog: Pensar en el margen) y aunque el sacrificio ha sido mucho, la libertad que me ha proporcionado ir «a mi aire» ha sido mucho más grande.

Mañana día 16 presento mi libro en Alicante (por si hay alguien por aquí que viva allí o cerca) en la sede de la Universidad, C/ Ramón y Cajal nº 4 a las 20 h.

«A mi aire» (22 septiembre)

Mañana empieza el otoño, lo espero con ansia y con devoción.

Necesito urgentemente que termine el calor, que se tamice la luz, que se acorte el día, que todo se adormezca.

Preciso el viento que haga caer las hojas, la lluvia que refresque la tierra, las calles, que se pose en los árboles y en los ríos.

No tardes mucho.

«A mi aire» (29 septiembre)

Cuando las personas nos echamos a la calle hartas de aguantar el ejercicio del poder de manera jerárquica, tiránica, empobrecedora para la mayoría y dominadora (eso también sucede en las democracias, no solo en los sistemas totalitarios)… sale al espacio público lo mejor de la gente. Esas explosiones es difícil que provoquen cambios profundos (aunque solo desde ellas tenemos alguna oportunidad), pero resistir nunca será fracasar.

Mi admiración a las mujeres y los hombres iraníes que salen a la calle por la muerte de Amini.

jueves, 13 de octubre de 2022

CONVERSACIÓN QUE NO HA PODIDO SER CON ANTONINA RODRIGO (II). Alicante, 17 de septiembre 2022

 

                          Antonina Rodrigo en Ca La Dona, 2018 aproximadamente

LAS MUJERES EN LA HISTORIA

Uno de los aspectos que destaca en la investigación histórica de AR es su dedicación para desentrañar el papel de las mujeres en la historia. Desde el principio tuvo claro que, si las mujeres no investigaban su pasado, nadie lo haría por ellas. Le ha interesado desterrar los falsos criterios sobre las mujeres y descubrir a las marginadas y, en particular, a las mujeres trabajadoras. 

Mi dedicación al papel de la mujer en su lucha por la emancipación surgió al conocer la trayectoria de secular desigualdad que, en todos los órdenes, arrastraba a través de la Historia, y en tiempos de mi juventud, muy agudizada en la Granada de postguerra,

Me interesó pronto descubrir esa legión de marginadas que, a través de los tiempos, bajo una opresión política o social, trabajaron,  estudiaron, escribieron, crearon arte. Mujeres que lucharon en silencio, porque les estaba prohibido manifestar cualquier inquietud intelectual, incluso social, especialmente, la mujer trabajadora. Su esfuerzo por ordenar las labores caseras, armonizando la atención a su familia con extenuantes jornadas, en fábricas y talleres, en el campo, hasta en la mina. Las tejedoras, las cigarreras, las cuadrillas de obreras que descargaban en los puertos y muelles el carbón o el pescado, y que luego, cuando los hombres regresaban de faenar en la mar, los ayudaban en el arrastre de la pesca que después ellas mismas vendían por calles y plazas, transportándola en cestos y carpanchos sobre el rueño, en sus cabezas. Sin olvidar los continuos partos. Vemos sus fotografías y parecen viejas, cansadas, con sonrisas tristes, sin poder cuidar debidamente a sus hijos, que se les morían sin asistencia alguna. Y todavía las había que militaban en los sindicatos obreros.

La represión del franquismo impuso un silencio impune a las generaciones siguientes, si acaso sonaban nombres punteros como los de Federica Montseny o Dolores Ibárruri. Si ellas, con su enorme dimensión pública, permanecieron ausentes de la historia, la labor de las líderes obreras quedó sumergida. Por ejemplo, la referida a la Federación de Mujeres Libres y a sus fundadoras: Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada, Amparo Poch y Gascón, Lola Iturbe.

Durante la posguerra, cuando se hablaba de estos personajes en las escuelas, si es que se llegaba a hablar, nos pintaban sus imágenes distorsionada. 

Yo misma creí durante un tiempo que Federica Montseny era una torera,  porque mi madre me dijo que era una mujer que llenaba las plazas de toros. Hasta que un día, una compañera me dijo que Federica era una demonia, con cuernos, rabo y todo. Aquello me descolocó al personaje, y le dije a mi madre que, además de torera, era una demonia. Mi madre me advirtió, que no me lo creyera, Federica llenaba las plazas de toros hablando a la gente humilde de justicia y libertad para el mundo del trabajo. Cautelosa, me sugirió que no dijese nada a mi compañera, ni a nadie.

Era urgente recuperar y reivindicar su memoria diseminada. Por fortuna, hoy la lucha de la mujer, su resistencia y su compromiso es estudia-da en ensayos exhaustivos por investigadores/as.


EXILIO Y TESTIMONIOS PERSONALES

Antonina ha utilizado en muchas ocasiones las fuentes orales, es decir, los testimonios personales que grababa y que sigue conservando. Los testimonios no solo son para ella una fuente histórica, sino que son mucho más.

El encuentro con las gentes del exilio fue revelador Ellos /as me enriquecieron, me hablaron de sus luchas por un mundo más justo, en lo cultural y lo social; sobre todo para sus hijos e hijas, era su aspiración suprema. Me mostraron la otra cara de nuestra historia, una visión muy diferente de la que se enseñaba en escuelas y púlpitos. Supe por ellos y ellas porqué se habían marchado, porqué habían resistido un exilio lleno de nostalgia, la sinrazón de vivir en países con otra cultura. Lamentaban la separación de los suyos y de sus lugares, el tiempo perdido para la superación personal. Se dolían del daño irreparable, al quedar España marginada del proceso histórico progresista iniciado por la II República, tras siglos de monarquías que vivían en otro tiempo. Pero, ante todo, supe de la salvaje represión y las ejecuciones, que duraron hasta el mismo año de la muerte del dictador.

Después de la influencia de Mariana de Pineda, en mi adolescencia y primera juventud, ellas y ellos fueron mi universidad en el terreno sentimental y social.

UNA ÉPOCA: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL Y FRANQUISMO

Una gran parte de las investigaciones de Antonina se han centrado en esta etapa de la historia, un periodo que sigue generando polémicas y enfrentamientos en la actualidad. Los motivos de esta elección. Un personaje muy admirado por AR es Federico García Lorca,

Con la proclamación de la II República, se había iniciado un gran despliegue cultural, en el que se integraba el proceso de liberación de la mujer. Se avanzó para todos, y especialmente para la mujer, en los fundamentos básicos de una democracia: la igualdad legal en el terreno intelectual y en el laboral, la libre disposición de sus bienes, el derecho al divorcio, la legalización del aborto asistido, la investigación de la paternidad.

Después la mujer volvió a lo suyo, al hogar. A la mujer casada se le cerraron las puertas del mercado laboral y se depuró exhaustivamente a maestras y profesoras para ejercer el control de la sociedad, suprimiendo los valores republicanos de igualdad y libertad. El ostracismo con que la España vencedora fulminó un tiempo tan fecundo ha sido para mí motivo de profunda reflexión y estudio.

Desaparecieron las líderes obreras. Puedo atestiguar lo que hicieron siempre: Seguir en la brega, mantener sus convicciones políticas, en la clandestinidad o a pecho descubierto. Cuando llegaron los libertadores con su retórica medieval la mujer comprendió, en toda su magnitud, lo que suponía haber perdido la guerra. De ahí que volviera a comprometerse en la postguerra, en la clandestinidad solidaria con perseguidos, con encarcelados, con los familiares de los vencidos. También fue destacada su participación en la lucha armada junto a los guerrilleros.

En el exilio francés, se unieron a la resistencia como un ejército invisible, muchas acabaron deportadas a los campos de exterminio nazis.

Dentro de nuestras fronteras la historia de la resistencia tuvo caracteres heroicos, frente a la cruel represión de los vencedores: terror, persecución, torturas, fusilamientos, el miedo, el hambre, el frío, el desamparo, la humillación y las cabezas rapadas. ¡Lo que fue el hacinamiento en aquellas cárceles!

Como granadina, uno de mis amores es Federico García Lorca. Durante mucho tiempo fue un rumor apagado, pero en Granada hubo miles de Federicos: su propio cuñado Manuel Fernández Montesinos, alcalde de Granada; albañiles, maestros, carpinteros, profesores; y mujeres comprometidas y valientes, bordadoras, modistas, jornaleras, intelectuales, amas de casa... corrieron la misma suerte que Federico.

«NO DIGAS QUE ERES ANARQUISTA, DI QUE ERES LIBERTARIA»

Esta recomendación se la dio a Antonina, Sara Berenguer. Pese a ello, Antonina Rodrigo no ha renunciado nunca a decir que es anarquista. Un día me dijo tranquilamente que era lo único sensato que se podía ser en estos tiempos.

 

 

lunes, 3 de octubre de 2022

CONVERSACIÓN QUE NO HA PODIDO SER CON ANTONINA RODRIGO (I). Alicante, 17 de septiembre 2022

 

ANTONINA RODRIGO ENSAYANDO A GARCÍA LORCA (mayo 2022)

Estaba prevista una conversación con Antonina Rodrigo en los actos, organizados por CGT en Alicante, para recordar el 85 Aniversario de la Federación Nacional de Mujeres Libres (agosto 1937).

Pero Antonina no pudo asistir por motivos de salud, así que indagando en dos textos suyos de este año pudimos reproducir una conversación sin estar ella. Los textos son: 

El Pregón de la feria del libro, Granada, 13 de mayo de 2022.  

El Discurso con motivo de su investidura como doctora honoris causa por la Universidad de Granada, 14 junio 2022


LOS LIBROS

Comparto muchas cosas con Antonina, entre ellas nuestro interés por los libros.

Estoy convencida que la identidad de una persona no la define la sangre ni el territorio sino las decisiones intelectuales y éticas que cada persona toma a lo largo de su vida. Los flujos culturales dan forma a nuestro pensamiento y comportamiento, estos vienen en gran parte de las lecturas.

Veamos algunos apuntes sobre la importancia que tienen para Antonina los libros.

Durante la primera y oscura postguerra, en una edición para niños de Don Quijote de la Mancha, los alumnos granadinos del colegio republicano de doña Paquita Casares Contreras aprendimos a leer y, al mismo tiempo, a vislumbrar realidad e ideal al modo crítico cervantino.

En mi adolescencia compraba aleluyas en las tiendas de chamarileros de la calle de Elvira, pequeños comercios con toda clase de objetos viejos, herrumbrosos y polvorientos. Para mí eran lugares mágicos, la mercancía se amontonaba a puerta de calle: cosas inauditas, imprevistas, libros, estampas, romances. La suciedad la quitábamos con goma de borrar, frotábamos los Lopes de Vega, los Calderones, los Cervantes; por supuesto, no había Lorcas, ni Machados, ni Hernández, por la sencilla razón de que estaban prohibidos por la censura franquista.

HISTORIA: LAS BIOGRAFÍAS 

Conocí a Antonina allá por 2005 cuando estaba realizando la biografía de Teresa Claramunt. Desde mi perspectiva, las biografías tienen interés cuando no están centradas únicamente en el personaje, sino que partiendo del sujeto individual y del relato de su vida, lo incluye y lo integra en los análisis políticos y sociales de la época.

¿Cuándo empezó su afición por la Historia? La primera biografía que publicó fue la de Mariana Pineda aparecida en 1965, luego vinieron otras muchas.

En tercero de bachillerato estalló mí aventura con la historia, en las clases de don Antonio Domínguez Ortiz, catedrático de Geografía e Historia, en el Instituto Ángel Ganivet. Un profesor motivador y próximo. Para mí, una niña, fue un encuentro revelador, una verdadera epifanía creativa. Su sencillez, su entrega al trabajo, la voluntad de ser accesible, su cercanía, su interés por mis inquietudes y mis primeros escritos, iniciaron una relación ininterrumpida, que llegó hasta el fin de sus días.    


Mi primer libro estuvo dedicado al teatro infantil. Quise hacer un estudio sobre la mujer en la historia de Granada y descubría monjas escritoras. Creo que la mujer, íntimamente, siempre ha escrito como una forma de defensa, de reacción, de salvación, de autoestima y crecimiento personal. Entre estas mujeres, refulgía un personaje lleno de luz: Mariana de Pineda, única   mujer que tenía una estatua en Granada.

De chica la había conocido como personaje de una canción   popular:

 

¡Oh, qué día tan triste en Granada que a las piedras hacía llorar

al ver que Marianita se muere en cadalso por no declarar!

 

La historia de Mariana es la de una mujer que lucha en la sombra, frente al poder, por un ideal, hasta dar la vida. El suyo fue el compromiso de una mujer revolucionaria contra la tiranía absolutista de Fernando VII, ejecutada al rechazar el indulto que le ofrecían a cambio de la delación de sus compañeros de causa. Durante los años que duró mi investigación, me quedé prendida y prendada de su ética y de su valentía. Hoy nos sigue guiando, desde el pedestal de su estatua, como icono de libertad y defensa de los derechos civiles.

Mariana es una figura con la que crecí. Representa un papel activo en mi toma de conciencia. Desde entonces me dediqué a los estudios biográficos, en especial sobre la mujer.