domingo, 23 de enero de 2022

«A mi aire»

 


«A mi aire» (5 agosto)

Resulta triste vivir en el lugar equivocado. Todo es un continuo buscar refugios.

«A mi aire» (12 agosto)

Incendios, olas de calor, deshielo de los polos… Un mundo complejo ante el que la gente pone distancia frente a las noticias, las advertencias y los avisos acerca de lo que implican determinadas informaciones.  Algún día tendremos que reaccionar ¿no?

«A mi aire» (19 agosto)

Afganistán:

Ese país donde ser mujer implica la invisibilidad, la inexistencia, el silencio y mil peligros para (sobre) vivir como persona.

No es el único país, ni la única condición que conlleva peligros, pero hoy me duele pensar en ellas.

«A mi aire» da hoy para transmitir lucha y resistencia a las mujeres afganas.

«A mi aire» (26 agosto)

La montaña es el entorno que más me relaja, olvido el trabajo (traje el portátil y no lo he abierto), apenas leo (solo ficción), no escucho noticias (algo se filtra, pero poco), no paso calor (y no me importa el frío), camino hasta cansarme, escucho el silencio, estoy atenta a las nubes y la lluvia…

Se aproxima tanto a estar “A MI AIRE”, que empiezo a elucubrar sobre venirme a vivir aquí.

«A mi aire» (2 septiembre)

Es fácil mixtificar cualquier cosa: el mar, la montaña, los viajes, la música, el ocio nocturno, las luchas por otro mundo, la vacuna, la no vacuna, las fiestas del pueblo o de la ciudad, la siesta, el aceite de oliva, las mascotas, comer carne, no comer carne, las redes sociales…

Todo puede convertirse en refugio, en bandera, en razón de ser, en argumento definitivo.

¿Cómo salir de esas trampas?

¿Es posible vivir sencillamente a nuestro aire?

«A mi aire» (9 septiembre)

La paz ética es la de la proximidad que se alimenta de la responsabilidad del yo para con el otro/otra.

Tan simple como eso. Cuanta intolerancia, odio y violencia desaparecería si lo tuviéramos claro.

«A mi aire» (16 septiembre)

La utopía la entiendo cargada de la fuerza de la evasión y con múltiples estímulos para la travesía del desierto en la que está enredada la humanidad.

«A mi aire» (23 septiembre)

Muchas veces la gente común tiene mucha más capacidad para captar en qué clase de mundo vivimos que los y las expertas.

«A mi aire» (30 septiembre)

La imaginación no solo tiene una función estética sino, ética. Es necesario inventar la verdad, literalmente.

4 comentarios:

  1. Muy poca gente puede vivir "a su aire", eso lo puedes conseguir cuando has cumplido muchos, pero muchos años que ya todo da igual.

    Un abrazo.

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    1. Tienes toda la razón Emilio Manuel. Pongamos que si no del todo, podemos conseguir parcelas de vivir a nuestro aire sin que todo nos de del todo igual...

      Un abrazo.

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  2. Interpretó, quizás equivocadamente,por lo que escribes que quieres vivir en el mundo pero no quieres que el mundo te arrastre consigo ya que necesitas un espacio propio y personal. Quizás la única utopía posible está ahí y fuera de ella debamos conformarnos con una buena actitud ante las miserias que nos rodean, denunciando pero evitando someterse a estériles luchas que nos comprometan.

    Un abrazo

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    1. No, lo interpretas muy bien. Toda persona anarquista aspira a esa parcela de libertad personal, que no es incompatible con aspirar a la dimensión social (hace mucho que abandoné la idea de la revolución como "la gran noche" en la que todo se derrumba y cambia), pero no renuncio a que me indigne la falta de justicia social y la falta de libertad.

      Un abrazo.

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