miércoles, 13 de junio de 2018

REFLEXIONES SOBRE LA EXPERIENCIA EN LOS LAGER DE PRIMO LEVI




Este libro de Primo Levi[1] me ha impresionado tanto que prefiero mostrar solo sus palabras, eso sí, seleccionadas por mí. Es el tercer libro de la trilogía sobre los campos de exterminio, una última reflexión sobre su experiencia en la que indaga en aspectos esenciales, vitales, necesarios: libertad, supervivencia, moral, poder, vergüenza, responsabilidad, sufrimiento, dolor, derrota y tantos otros. 
Os recomiendo encarecidamente su lectura.


¿Quién sobrevivió y, por tanto, quién ha testimoniado sobre los Lager?
Los prisioneros “normales” sin privilegios apenas han testimoniado, eran la mayoría en los Lager pero minoría exigua entre los supervivientes. La historia de los Lager la han escrito casi exclusivamente quienes tenían privilegios (hay dos tipos de privilegiados: los que se sometían a las autoridades del campo, estos no testimoniaron, y los que no se sometieron, casi siempre políticos) (15). Dado que la ración alimentaria era del todo insuficiente, un suplemento alimenticio (para ello se necesitaba algún privilegio) era necesario para sobrevivir (37).
La realidad es que los privilegios se conceden en todo lugar de convivencia humana porque donde hay poder, nace el privilegio. Por eso en los Lager hubo privilegios (38,62)
Por tanto, según Primo Levi, sobrevivieron los peores, los egoístas, los violentos, los insensibles, los colaboradores de la “zona gris”, los espías; los más aptos. Los mejores murieron todos (77). Los hundidos eran los verdaderos testigos, ellos eran la regla, los sobrevivientes son las excepción, una minoría anómala, además de exigua (78).


El mundo de los Lager y las víctimas
En los Lager se buscaba destruir la  capacidad de resistencia de las víctimas, se las degradaba, las asimilaba al nacionalsocialismo debilitándolas al privarlas del esqueleto político o moral (37). El nacionalsocialismo ejerció un espantoso poder de corrupción. Degradó a sus víctimas y las hizo semejantes a él porque impuso complicidades grandes y pequeñas (62-63).
El enemigo estaba alrededor y dentro; el “nosotros” perdía sus límites, los contendientes no eran dos (34), por esa razón el autor consideraba que los Lager eran terribles pero además indescifrables, no se ajustaban a ningún modelo.
El Lager se convirtió en un laboratorio cruel. La violencia inútil dirigida exclusivamente a causar dolor (99). Transformaron a los seres humanos en animales; un régimen inhumano difundió y extendió su inhumanidad en todas las direcciones (105).


Zona gris, zona de ambigüedad humana, zona de colaboración
La zona del poder cuanto más restringida es, más necesidad tiene de auxiliares externos. En los países ocupados se necesitaban fuerzas de orden, delegados y administradores del poder alemán.
Cuanto más dura era la represión, más difundida estaba entre los oprimidos la disposición para colaborar (39-40).
El poder se otorgaba generosamente a quien estaba dispuesto a rendir homenaje a la autoridad jerárquica. En situaciones extremas hay más gente dispuesta al compromiso (44-45).
Caso límite de colaboración: los Sonderkomandos.
El síndrome del poder permanente y certero: tienen una visión distorsionada del mundo, la arrogancia dogmática, la necesidad de adulación, el aferrarse convulsamente al puesto de mando, el desprecio de las leyes (62).


La liberación
No fue alegre ni despreocupada: angustia, vergüenza  por la “conciencia recobrada de haber sido envilecidos” por el hambre, el cansancio, el miedo y el frío.
El parámetro moral cambió en los Lager donde se olvidaron de todo quedando reducidos al presente (como los animales) (69-70). Provocó muchos suicidios tras la liberación porque emergió el sentimiento de culpa por no haber hecho nada o lo suficiente contra el sistema. Culpa por fallar en el plano de la solidaridad humana, en la omisión de socorro.
Sintieron vergüenza porque se había demostrado que el ser humano era capaz de causar una mole infinita de dolor



[1] Primo Levi (1989-2017): Los hundidos y los salvados. Península, Barcelona.


3 comentarios:

  1. De Primo Levi leí hace algún tiempo "Si esto es un hombre", en la que cuenta su experiencia como prisionero en el campo de exterminio de Auschwitz.

    Un abrazo.

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    1. Este es el tercero y es extraordinario. Es el resultado de su reflexión en los años posteriores a "Si esto es un hombre", te lo recomiendo.

      Un abrazo.

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  2. Qué duro y qué triste... todo.

    Besos!!

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