viernes, 23 de septiembre de 2016

SALVADOR GURUCHARRI Y TOMÁS IBAÑEZ, Insurgencia libertaria. Las Juventudes Libertarias en la lucha contra el franquismo.

Estamos ante un ensayo histórico en el que se trata un episodio de la historia, la actuación de las Juventudes Libertarias (JJLL) contra el franquismo, en el que los autores reconstruyen la evolución de esta organización en base a documentación escrita y recuerdos propios. Pero en la obra hay también reflexión crítica desde el presente y eso le añade interés desde mi punto de vista.
Me parece muy oportuno el título de Insurgencia libertaria puesto que a través de sus páginas vamos conociendo el  levantamiento contra la autoridad franquista que las JJLL protagonizaron, especialmente en la década de 1960.
Aunque en algunos capítulos, la descripción de reuniones y acuerdos resulta excesivamente prolija, también es cierto que el probable desconocimiento del tema por parte del lector/a hace preciso concretar estos aspectos para poder comprender los sucesos que protagonizó dicha organización.


Las JJLL formaban parte del llamado Movimiento Libertario Español (MLE) junto con la CNT y la FAI, la derrota en la guerra civil y el exilio posterior provocó diferencias internas respecto a la manera de afrontar la larga lucha contra la Dictadura. El tema principal de este ensayo fue la decisión, por parte de una generación joven que no había combatido en la guerra civil, de aprovechar la constitución de Defensa Interior (DI) en 1961, decidida por el conjunto del MLE, para llevar a cabo una línea de hostigamiento frontal al franquismo (p. 266) que tenía como objetivo principal el propio dictador.
Al compás de la descripción de las acciones llevadas a cabo por las JJLL vamos conociendo las reticencias primero y la clara oposición después de un sector del MLE ligado a una corriente capitaneada por Federica Montseny y Germinal Esgleas. En este enfrentamiento se percibe un cierto choque generacional y de mentalidad respecto a la mejor manera de enfrentarse al franquismo así como el temor del sector Montseny-Esgleas de perder la tolerancia de la que gozaba en Francia el MLE. De hecho así ocurrió puesto que las JJLL llegaron a ser ilegalizadas en este país.
El entorpecimiento de las acciones de DI nos muestra una actitud poco acorde con la óptica libertaria al utilizar métodos marrulleros para desprestigiar a las JJLL en lugar de debatir las diferencias existentes de forma abierta y clara.
También aparece al socaire de la descripción de las acciones de DI, la eficacia y la coordinación de las policías española y francesa que, por otro lado, se enfrentaban a unas acciones que contaban con pocos medios económicos y con unos activistas bastante inexpertos. Las detenciones y, especialmente, la ejecución de dos activistas, Francisco Granados y Joaquín Delgado en 1963 selló el final del DI.
Las acciones de hostigamiento continuaron unos años más fuera del territorio español pero las JJLL quedaron “tocadas”, siendo los sucesos del mayo del 68 francés, con la aparición de nuevas sensibilidades libertarias, lo que marcaría el ocaso definitivo de dicha organización juvenil. Por otro lado la CNT en el interior se fue diluyendo y perdiendo fuerza durante los años sesenta quedando reducida a dimensiones testimoniales y eso también contribuyó al debilitamiento y alejamiento de lo que ocurría en España por parte de las organizaciones del exilio.
En conclusión, un interesante libro que relata un aspecto parcial del MLE que ayuda a entender lo ocurrido en el exilio y, en cierta manera, las disensiones y enfrentamientos que se trasladarán a España a la muerte de Franco cuando se reconstruya la CNT. 

martes, 13 de septiembre de 2016

¿TERCERAS ELECCIONES EN ESPAÑA?

Cuando me acucian con un nuevo argumento, 
tengo derecho a considerar que aquello a lo que 
no puedo responder, lo responderá otro.
MICHEL DE MONTAIGNE, Los ensayos, p. 856

Desde el escepticismo que me inspiran las convocatorias electorales y las posibilidades de transformación desde las instituciones, no deja de asombrarme la capacidad que tiene la clase política para desoír el resultado electoral de dos elecciones y considerar necesarias  unas terceras (y quién sabe si unas cuartas).
Decía Muñoz Molina sobre mi admirado Fernán Gómez que su escepticismo era fruto de estar eternamente en minoría, no discutiré esta afirmación del escritor jienense, pero él conoce muy bien las ideas que tenía Fernán Gómez y que explican mucho mejor su escepticismo o el mío hacia tantas cosas, entre otras la política institucional.


Los partidos políticos con más diputados y sus cabezas de lista, todos hombres por cierto (en eso que poco cambio se produce en la política española), no han alcanzado a comprender que quienes han votado no desean un sistema bipartidista, sino un sistema multipartidista en el que el pacto se haga necesario para reconducir la política del ejecutivo al Parlamento, eso tan rimbombante de devolver al pueblo la soberanía.
Sin embargo ese mandato que esgrimen para lo que les conviene en cada momento, no son capaces de cumplirlo. La clase política no está acostumbrada al pacto, al diálogo, a ceder, a acordar. Se refugian en huecas palabras, en la coherencia (ni uno solo de los cuatro primeros partidos podría afrontar una prueba de coherencia de sus promesas electorales), en el pudor a mancharse las manos, en objetivos de cortas miras. En realidad detrás solo hay cálculos basados en encuestas, en estudios, en previsiones de lo que pueden pensar electores y electoras, cuando lo que piensan ya ha sido expresado dos veces casi seguidas. Detrás solo hay la defensa del líder del partido, de los intereses particulares del partido (obtener más diputados/as en las siguientes elecciones por lo coherentes que han sido), de si se puede desbancar al partido más afín para polarizar la situación y volver de nuevo al bipartidismo (el PP se quiere comer a Ciudadanos y Podemos al PSOE o a la inversa).

El Roto
Los partidos políticos existen para ser depositarios de la soberanía popular (sigo con su cuestionable discurso, pero hoy no toca este tema varias veces tocado en este espacio), para ser capaces de canalizar el voto y resolver problemas. La realidad es que los partidos son una casta sin capacidad para articular una solución a la fragmentación del voto y que muestran con total nitidez la farsa de su manera de entender la democracia. Su incompetencia les hace merecedores a sus dirigentes de la dimisión en bloque. Lástima que nadie sea capaz de canalizar un plante organizado y colectivo de la ciudadanía si se convocan unas terceras elecciones, porque ¡¡NO NOS REPRESENTAN!!


sábado, 3 de septiembre de 2016

GEORGE STEINER, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler.


Diversas entrevistas con la periodista francesa Laure Adler, entre 2002 y 2014, permiten conocer, aunque sea solo como una  introducción, el pensamiento y la vida de Steiner. Su juventud, su educación en Estados Unidos y sus opiniones sobre temas muy diversos, desde el judaísmo al tema de la lengua, la música, los libros, las humanidades o la muerte.

Steiner no tiene pelos en la lengua, desde un tono mordaz y crítico repasa muchos temas saltándose en numerosas ocasiones lo que denominamos “políticamente correcto”. Desde esta posición heterodoxa no teme cuestionar el feminismo (y autoras como Hannah Arendt, Simone de Beauvoir o Simone Weil), el psicoanálisis o el marxismo. Se puede estar de acuerdo o no con Steiner, pero en todo caso encontraremos argumentos sólidos, y de una extensa erudición, que siempre nos harán pensar y cuestionarnos nuestras propias convicciones. Encontramos además en este libro múltiples recomendaciones lectoras: Lobo Antunes, Beckett, Arthur Koestler, Paul Valery, Paul Celan o las poetas Ajmátova y Tsvetáyova.

El apartado que más me ha gustado es el que se titula “Ser un invitado en la Tierra. Reflexiones sobre el judaísmo”. Leyendo sus respuestas he encontrado muchos aspectos que coinciden con mi manera de entender temas que vuelven a ser hoy fundamentales. Steiner está convencido de que no tener raíces (en un terruño concreto, en un hogar que de un centro de gravedad a la persona), algo que suele ser considerado como negativo, puede permitir combatir el chauvinismo, el odio racial y el miedo al otro. Respetando que para otras personas sea fundamental tener esas raíces, Steiner (y humildemente yo misma) considera necesario intentar liberarse de esos aspectos negativos que suele tener el ser humano como animal territorial que es.


Este “flotar en el aire” que Hitler achacó a las personas de religión judía por no tener raíces, le permiten a Steiner reflexionar sobre el misterio de la condición judía. Y en esa reflexión se muestra claramente antisionista, aunque reconoce que la existencia de Israel en un milagro indispensable en el que un día sus hijos o nietos encuentren su único refugio. Pese a ello prefiere pensar que el judío tiene una misión: la de ser peregrino de las invitaciones (29), es decir, en la tierra somos todos invitados y debemos aprender a ese arte tan difícil de sentirse en casa en todas partes. En cada lugar en que vivamos aportar lo mejor de nosotras mismas y si hay que hacer la maleta y marchar, hacerlo.

Dadme una mesa de trabajo y ya tengo una patria. No creo ni en el pasaporte –cosa ridícula- ni en la bandera. Creo profundamente en el privilegio del encuentro con lo nuevo (30).

Su antisionismo se basa en el privilegio que ha tenido el pueblo judío, hasta la formación del Estado de Israel, de no haber tenido el poder necesario para maltratar, torturar o expropiar a nadie en el mundo.
Antinacionalista radical, se siente orgulloso de ser apátrida.

Temas como la excelencia intelectual judía, los chantajes del judaísmo al ser humano (el monoteísmo, el cristianismo y el marxismo), el crecimiento del antisemitismo en países en los que apenas hay judíos como Hungría, Rumanía, Polonia o la propia Inglaterra, la historia o el Islam, son temas sobre los que reflexiona en este apartado.

Una entrevista jugosa que nos abre muchos temas para indagar en su obra. Para finalizar, el título de la entrevista, Un largo sábado, viene del Nuevo Testamento y del esquema de viernes-sábado-domingo. Es decir: la muerte de Cristo el viernes con la noche que se cierne sobre la noche; luego la incertidumbre del sábado en el que no sucede nada, y luego la resurrección del domingo:
Es un esquema de una fuerza sugestiva ilimitada. Vivimos la catástrofe, la tortura, la angustia, luego esperamos, y para muchos el sábado no acabará nunca. El mesías no vendrá y el sábado continuará (124).